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'Regalo' de Navidad para Fujimori: sale de la prisión en Perú

El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, otorgó este domingo en vísperas de la festividad religiosa, un indulto humanitario al exmandatario que cumplía una condena de 25 años.

por Reuters y VICE News
26 Diciembre 2017, 4:25pm

Foto por Sebastián Castaneda/EP

El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, otorgó ayer domingo, en vísperas de la Navidad, un indulto humanitario al exmandatario Alberto Fujimori luego que médicos recomendaron su liberación por una enfermedad incurable.

Tan solo dos días antes Kuczynski se salvó de una destitución en el Congreso de su país, gracias a los votos de un grupo de legisladores liderados por el hijo menor de Fujimori.

Fujimori, de 79 años y quien cumplía en prisión una condena de 25 años por abusos a los derechos humanos, fue internado el sábado en una clínica por un cuadro de “hipotensión” y “arritmia”.

La decisión se produce luego de que Kuczynski se librara el jueves de ser destituido en el Congreso con la ayuda de Kenji Fujimori, el hijo menor del expresidente, a cambio de la liberación de su padre, según políticos de su partido Fuerza Popular.

“Ha sido más de 10 años de espera, 10 años en los que mi padre estuvo privado de su libertad, finalmente se hace justicia”, dijo a periodistas su hija mayor, la excandidata presidencial Keiko Fujimori, en la puerta de la clínica Centenario Peruano Japonesa.

Simpatizantes se agruparon en la clínica para celebrar, con banderas peruanas y pancartas alusivas al exmandatario; mientras grupos contrarios a la liberación se manifestaron en contra.

“Agradecemos al presidente que ha tomado esta decisión y esperamos que este paso que se ha dado, se haga sin odios y se genere la reconciliación que todos los peruanos estamos esperando”, agregó Keiko junto a dos de sus hermanos, entre quienes no estaba Kenji, el menor.

Kenji no ha dado declaraciones públicas, pero en su cuenta de Twitter dijo: “Mi papá continuará en la unidad de cuidados intensivos, hasta su total recuperación (...) en unos días disfrutará de la libertad que se merece. Y les hace llegar sus mejores deseos en esta Navidad”.

Fujimori solicitó el 11 de diciembre el indulto y derecho de gracia por razones humanitarias. Una reciente encuesta de la firma Ipsos Perú mostró que un 65 por ciento estaba a favor de un indulto para Fujimori, pero otra gran parte de la sociedad está en contra.

“Se consuma un pacto de impunidad con la corrupción que ensombrece esta Navidad”, dijo el legislador del grupo izquierdista Frente Amplio Marco Arana.

Otro grupo de manifestantes se reunió en una plaza del centro de Lima para rechazar el indulto. “Si el indulto va, PPK se va”, se leía en carteles de la gente que protestaba.

Por la otra parte, el indulto también generó el rechazo de familiares de las víctimas de asesinadas durante su gobierno.

“Señor presidente, acaba usted de robarnos nuestra tranquilidad y derecho a la justicia al regalarle inmerecido indulto a Fujimori. Hace 25 años no tenemos Navidades y hay ausencias dolorosas. Cargue con eso hoy”, dijo Gisela Ortiz, hermana de un estudiante asesinado de la universidad La Cantuta.

Luego del anuncio de indulto, dos legisladores oficialistas, Vicente Zeballos y Alberto de Belaunde, renunciaron al partido de Kuczynski, Peruanos por el Kambio.

Fujimori: amor y odio

Fujimori, que gobernó el país andino entre 1990 y el 2000, es una figura que divide a Perú.

Sus simpatizantes lo recuerdan como un líder de mano dura que salvó al país del terrorismo y una hiperinflación del 7.500 por ciento cuando el profesor de matemáticas llegó al poder.

Pero sus detractores, afirman que fue un déspota que disolvió el Congreso en 1992, juzgó a sus enemigos de movimientos insurgentes ante tribunales encapuchados y violó los derechos humanos para mantenerse como presidente durante una década.

El “Chino”, como lo llamaban en Perú, emergió a la política peruana al ganar la presidencia al escritor y Premio Nobel Mario Vargas Llosa y repitió el plato al derrotar a otro ilustre, el exsecretario general de Naciones Unidas Javier Pérez de Cuéllar.


Su buena estrella acabó cuando opositores difundieron en el año 2000 —tras una segunda reelección en unos comicios plagados de denuncia de fraude-—un video en que aparecía su mano derecha y asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos entregando dinero a un legislador opositor a cambio de apoyo para el Gobierno.

Fujimori huyó a Japón desde donde mandó su renuncia por fax, pero el Congreso no la aceptó y lo destituyó.

En Tokio vivió varios años escudándose en su doble ciudadanía para esquivar a la justicia peruana y hasta postuló sin éxito al Senado japonés para evitar su extradición.

Hasta que el 2005 viajó sorpresivamente a Chile y en el 2007 fue extraditado a Perú para enfrentar a los tribunales, donde recibió una condena de 25 años de prisión por ser autor intelectual de la muerte de un grupo de estudiantes y civiles a manos de un escuadrón militar clandestino que operaba bajo la sombra.

“Soy inocente”, gritó enojado en el inicio de sus maratónicos juicios, en los que llegó a dormirse delante del juez.

Fujimori pudo mantener un respaldo popular con el apoyo de dos de sus hijos que construyeron un partido que se ha convertido en la mayor fuerza política del país, pero ahora su libertad podría causar una fractura en el grupo.

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