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La fotografía callejera de Jonathan Auch

Estas fotos capturan una mezcla única de contradicciones borrosas, atrevidas y granuladas de transeúntes neoyorquinos poco comunes. ¿Hermosos? ¿abominables? La fuerza de estas imágenes es indudable y remite a la fotografía japonesa de posguerra.

por Matthew Leifheit
15 Marzo 2015, 11:00pm

Todas la fotografías por Johnathan Auch.

Jonathan Auch es un fotógrafo estadounidense especializado en fotografía callejera. Las imágenes que captura son una mezcla única de contradicciones borrosas, atrevidas y granuladas, en las que es evidente la influencia los de los fotógrafos japoneses de la posguerra, de los representantes de la fotografía documental de los sesenta y setenta, y de los pintores Caravaggio y Goya. No obstante, su obra es rotundamente fotográfica y gira en torno al momento decisivo e inmediato de la cámara. Auch proyecta significados alegóricos en sus modelos, quienes no son más que siluetas transitorias e intercambiables dentro del paisaje neoyorquino que podemos ver con gran detalle gracias a sus primerísimos primeros planos.

Como resultado, estas fotografías contienen la tradición de los grandes fotógrafos de antaño sin dejar de lado el presente. Y es que la excelente fotografía callejera de hace cincuenta años hizo casi imposible que hoy en día una toma callejera luzca innovadora.

Bruce Gilden, crítico y fotógrafo de planta en VICE, es una de las grandes influencias contemporáneas en las fotografías de Auch. De hecho, cuando este presentó su obra en nuestro programa de crítica Take It or Leave It, Gilden dijo que era el mejor fotógrafo joven que hemos mostrado hasta el momento. Si han visto el programa, entonces saben que no es cualquier cosa.

Me reuní con Auch y hablamos acerca de la relatividad de la belleza, de por qué la mayoría de la nueva fotografía callejera es pésima y de por qué tener una cámara Leica no te hace buen fotógrafo.

VICE: Tu obra me recuerda a los fotógrafos japoneses de la posguerra como Daidō Moriyama o al movimiento Provoke en general.

Jonathan Auch: Me gustan los fotógrafos japoneses de la era Provoke. Si tuviera que encasillar mis influencias en un solo movimiento sería ese.

¿Has ido a Japón?

No, pero estudié artes marciales: Aikido, Jiujitsu y un poco de Judo. Por eso me llamó la atención la cultura japonesa y empecé a estudiar la lengua. Después me interesé por el dibujo.

Estudiaste en el colegio Art Center en Pasadena, California.

Es una escuela técnica que se fundó después de la Segunda Guerra Mundial. Se suponía que iba a ser una escuela de artesanías. Tiene un plan de estudios riguroso que se enfoca en enseñar las técnicas tradicionales del diseño y la ilustración.

Pero llegó un punto en el que me cansé de pagar tanto. Me puse a pensar en qué iba a hacer con lo que estaba aprendiendo. Nunca me hizo muy feliz la idea de hacer ilustraciones para Vogue. Quería expresar todo lo contrario. Decidí tomarme un tiempo y fue ahí donde descubrí la fotografía. Viajé a Europa, compré mi primera cámara y empecé a tomar fotografías en las calles.

¿Qué tipo de cámara utilizaste?

Una Nikon antigua.

Pregunto porque al parecer te interesa el aspecto técnico.

En mi opinión, el aspecto técnico puede ser de gran ayuda, pero no necesitas nada para tomar una buena foto. Es posible tomar una imagen de calidad con un celular, aunque no creo haber visto ninguna. Pero es posible, en teoría.

¿Nunca has visto una fotografía de calidad que se haya tomado con un celular?

No digo que no existen. Me refiero a que la gente trata de tomar fotografías con sus celulares como si fueran cámaras. El problema es que el teléfono no se presta para eso. Las imágenes son de baja resolución, entre otras cosas. Utilizan su celular como una cámara pero no lo es. Nunca he visto a alguien que aproveche la cámara de su celular para tomar fotos provocadoras o interesantes. No es necesario que las fotos sean nítidas para ser conmovedoras. Por ejemplo, gran parte de las fotografías de Moriyama están fuera de foco o se ven borrosas, y es precisamente eso lo que las vuelve tan interesantes.

Se pueden hacer más cosas con una cámara que con un celular porque está configurado para que las fotos siempre sean nítidas.

Pues, es justo la diferencia entre un artista y un artesano. Un artista toma todas las decisiones de principio a fin. Se considera todo, como en el caso de los directores de cine. Nunca he visto que alguien aproveche la estética de las fotografías que toma el celular.

¿Estudiaste fotografía profesionalmente?

No. Pero no creo que la fotografía sea muy diferente del dibujo.

A algunos se les hace más fácil usar un lápiz que una cámara.

Tal vez...

Me refiero a que se requiere cierto conocimiento técnico para utilizar una cámara.

¿Qué conocimiento técnico se necesita hoy en día? Tomé la mayoría de mis fotos con esta clase de cámaras.

[Saca dos cámaras digitales compactas, una Ricoh y una Olympus, de su bolsa y las pone sobre la mesa.]

No me lo esperaba. La clase de fotos que tomas parecen requerir mucho control en la configuración manual de la cámara.

Las cámaras que uso son pequeñas y cuentan con espejos. No creo que sea algo tan importante. Uso todo lo que está a mi alcance. Podría tomar las mismas fotos con una Leica, pero como no tengo plata, prefiero usar cámaras económicas.

¿Cómo te decidiste por la fotografía callejera? ¿Usarías ese término para describirla?

Claro. El término es tan amplio que prácticamente no significa nada. Una "fotografía callejera" podría ser cualquier cosa.

Me refiero a que la fotografía callejera es un género que la gente asocia con la estética de la fotografía documental a mediados del siglo XX, como la de Winogrand, Klein, Arbus, etcétera. Tu obra tiende a ser en blanco y negro, una opción poco común hoy en día. ¿Cómo te desenvuelves dentro de ese contexto?

Creo que la mayoría de la fotografía contemporánea es una mierda.

Estoy de acuerdo. Tomar una fotografía de calidad en la calle es muy difícil, en especial si consideras el legado que dejaron aquellos fotógrafos.

La fotografía callejera debe ser atrevida. Debe plantear preguntas o dar respuestas. Es un género abierto. Puedes capturar cualquier cosa que te parezca importante, atractiva o interesante. Sin embargo, en mi opinión, la mayoría de la fotografía de calle hoy en día no es más que un montaje, una broma o un mal cliché. No creo que proponga ningún tipo de valor artístico.

La fotografía callejera suele ser sigilosa. Por el contrario, tú confrontas a tus sujetos.

Sí, porque es la forma en que veo al mundo. Por eso tomo así las fotografías. No es posible escapar de tu propia mente, de tu historia o de tu psicología. Hay temas que no se abordan en la vida cotidiana y, que a su vez, se convierten en constantes de la fotografía de calle.

Además, la forma en la que trabajas es diferente. Hoy en día, la gente está obsesionada con la nitidez y tengo entendido que la fotografía granulada no está muy de moda. Y aún así, tus fotografías tienen este toque contemporáneo. Tal vez es por la forma en que están vestidas las personas y las herramientas digitales. De algún modo, tu enfoque es actual y no cabe duda de ello. ¿Qué otras influencias tienes además de Moriyama?

Hace mucho fui a una exposición de Robert Capa en Berlín. Creí que podía hacer algo que se pareciera a su fotografía de guerra.

Qué interesante. De hecho, tus fotos me recuerdan un poco a los negativos derretidos de la playa de Normandía. ¿Quién más influyó en tu trabajo?

Sí, eso fue un error, pero hizo que las fotografías lucieran mejor. Es lo mejor que hizo Capa.

Como dije antes, muchos fotógrafos japoneses como Shōmei Tōmatsu, Eikoh Hosoe o Kikuji Kawada con su obra "Chizu" o "El mapa". También me gusta William Klein y claro, Robert Frank, Lisette Model, Gilden, Weegee, etc.

Todos los fotógrafos que mencionas tienen inclinación política. ¿La política es importante para ti? ¿A qué grado influye en tu obra?

Es muy importante. El sistema económico que tenemos define al mundo, al igual que nuestras relaciones personales. Este fenómeno es muy común en Nueva York. No vemos al prójimo como un ser humano. Hay violencia implícita en la forma en que convivimos en las calles de Nueva York. Lo que hago es mostrarla tal cual en lugar de idealizarla.

¿Cómo escoges a las personas que fotografías? Los modelos de arriba funcionan a la perfección.

Me gustó ese par. Parece que el hombre camina directo a la muerte. Sus rostros se ven como las máscaras de la comedia y la tragedia.

¿Cómo reconoces tan rápido esta clase de escenas?

El instinto se desarrolla. Si veo algo que tiene potencial, trato de hacerme paso entre la gente para acercarme y espero a que suceda. A veces pasa y a veces no. Es como surfear, aunque el surf es más tranquilo. Quizá es más como una corrida de toros. No sé.

¿No se molestan cuando les tomas fotografías? ¿Qué haces si se enojan?

A veces. Trato de explicarles lo que hago. Si se ponen agresivos, me defiendo.

¿Alguna vez han llamado a la policía?

Sí, varias veces.

¿Y qué pasa entonces?

Después del 9/11, todo el mundo presta atención a lo que podría ser un "comportamiento fuera de lo normal". Los parámetros para definir qué es el comportamiento social normal se han vuelto más severos. Los habitantes de Nueva York no reciben bien a las personas que no entran en esos parámetros.

Tomar fotografías de la gente en la calle se considera un comportamiento anormal. La función de los policías es mantener a raya a estas personas.

Soy educado y respetuoso pero trato de evitar a los policías porque no quiero tener problemas. No conocen la ley que juran proteger. En muchas ocasiones los policías me han dicho que es ilegal tomar fotografías sin pedir permiso.

No es ilegal pero es probable que no sea agradable para muchos. Además, las personas a las que capturas también tienen esta característica de estar fuera de las normas sociales.

Tengo una fuerte inclinación política y tiendo a favorecer a los marginados y a los que han sido privados de sus derechos por alguna razón.

¿Crees que estas personas son hermosas?

Existe un poco de atracción y aversión. Algunos son hermosos y otros muy feos.

¿Tratas de hacer que luzcan feos? ¿Tus fotografías representan fielmente a estas personas?

¿A qué te refieres? Puedes tomar una cámara, configurarla en modo ráfaga y tomar diez cuadros por segundo. Cada cuadro sería una representación diferente de la persona. Es una fotografía fija, una fracción de segundo. Sin embargo, una vez que la sacas de su contexto original, la puedes volver a contextualizar una y otra vez.

Además, tú como espectador le añades tu propia interpretación. Por ejemplo, para mí, el hombre de la foto anterior es hermoso a su modo pero otros creen que es horrible. A fin de cuentas, ¿qué es la belleza?

No puedo responder a esa pregunta...

Ni yo.

Puedes ver más fotografías de Jonathan Auch en su blog.

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