¿Existen otras formas de narrar el pene?

La representación del desnudo femenino ha sido algo constante a lo largo de la historia. Catalina Ruiz-Navarro se pregunta: ¿Cómo se representa el deseo de las mujeres? ¿Qué pasa cuando un hombre acepta ser objeto sexual de la mirada de una mujer? ¿Por...

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03 Noviembre 2016, 4:19pm

Este artículo fue publicado originalmente en i-D, nuestra plataforma de moda.

Estos dibujos hacen un guiño a los encuadres y al símbolo del desnudo femenino en la historia del arte, específicamente a obras como La maja desnuda, de Goya; la Venus dormida, de Giorgione; las bañistas de Manet o Degas, y El origen del mundo, de Courbet. Pero también están incluidos referentes contemporáneos como: Titanic y su "dibújame como a una de tus modelos francesas". ¿Por qué Rose se ofrece para ser representada como objeto sexual? ¿por qué es Jack quien dibuja, quien mira, y no Rose? Porque las mujeres accedemos al deseo a través del deseo del otro: no deseamos, hacemos que el otro nos desee, o, como decían las abuelas "nos hacemos desear".

Si yo fuera un artista hombre sería normal y esperado que en mi obra representase a mi pareja (hombre o mujer) desnuda. Más normal todavía si mi pareja es femenina, o si se identifica como mujer. Es más, sería considerado como un halago (recordemos que así lo piensa Rose). Cuando se invierten los papeles la reacción del espectador es otra: disgusto, ridículo, o preguntar por la opinión del modelo ya que el espectador, al ver representado a un hombre, lo asume inmediatamente sujeto: "¿qué opina él?".

El desnudo, el desnudo femenino, es un tema "clásico" del arte (y toda la producción de imágenes) occidental. Las imágenes de mujeres desnudas, casi siempre imágenes creadas por hombres, han llegado a tal ubicuidad que hasta son decorativas. Y casi siempre el cuerpo desnudo de las mujeres está sexualizado. En nuestra cultura, la mirada del sujeto sexual ha sido casi que exclusivamente masculina. El "male gaze", y es una mirada que reserva la agencia para quien mira (los hombres), y convierte en objeto todo lo que ve.

¿El origen del mundo?" lápices de colores sobre papel, 25 cm x 32.5 cm, septiembre de 2016.

Experimentamos los desnudos femeninos y los masculinos de manera diferente. Los desnudos masculinos, o bien no están siendo sexualizados, como en las estatuas grecorromanas en donde la desnudez era relevante para exaltar la perfección de su anatomía y no para que los morboseáramos; o, cuando son representados desnudos, como objetos sexuales, suele ser en imágenes creadas por otros hombres. Mientras los senos o la vulva tienen carácter decorativo, los penes aparecen en nuestro cotidiano representados metafóricamente como objetos de poder, y así devienen pistola, corbata, obelisco, insulto con el dedo medio de la mano. También están los dick picks (muchas veces indeseados), o ese tag en forma de pene tan persistente en los graffitis y en las paredes de los baños. Todas son representaciones que tienen que ver con la agresividad, la violencia, el control del territorio o el poder. Rara vez vemos un pene representado como algo suave, o vulnerable y, aunque la flacidez sea el estado más frecuente del pene, se niega sistemáticamente en la representación. Y cuando vemos representaciones manifiestas de penes, la imagen choca, no porque los penes sean "menos estéticos" que las vulvas (los criterios estéticos son una construcción cultural) sino porque estamos acostumbrados a asociar su imagen con el poder, la lujuria y la agresión.

¿Existen otras formas de narrar el pene? ¿Cómo es qué vemos las mujeres —heterosexuales—, cuando lo hacemos en tanto sujetos sexuales? ¿Qué vemos? En un mundo en donde las narrativas sobre sexo han sido mayoritariamente creadas por y para hombres blancos heterosexuales, ¿cómo se representa el deseo de las mujeres? Y también, ¿qué pasa cuando un hombre acepta (porque los hombres pueden escoger) ser objeto sexual de la mirada de una mujer? ¿Por qué siempre musa y nunca muso? ¿Cómo construir un "female gaze" que mire, sexualizando, pero sin quitar agencia y sin objetizar impositivamente?

"Tuitero", lápices de colores sobre papel, 25 cm x 32.5 cm, septiembre de 2016.