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Reflexiones particularmente intrascendentes

¿Por qué las bandas de metal extremo tienen nombres tan grotescos?

Aberraciones, mutilaciones y sexo cochino. Esta es la razón por la cual tu mamá no te deja comprar esa música del demonio.

por Juan Sebastián Barriga Ossa
28 Marzo 2016, 11:35pm

Ilustración por Frank Palacios

A lo largo de los años un grupo puede cambiar de estilo, de religión, de filosofía, de integrantes y hasta de género, pero nunca de nombre. Eso es impensable. El conjunto de palabras con el que una banda será bautizada para la eternidad marca su identidad y refleja su música de una forma tan exacta, que obliga a la gente a pensar: “tengo que escuchar esto”. Un buen nombre debe asombrar, llamar la atención y hacer que una persona nunca lo olvide. Sin duda, quienes mejor han dominado el arte de impactar con unas cuantas letras, son los metaleros.

Leprosy, Suppuration, Hemorrhage, Dead Infection, Semen, Malignancy, son palabras que cualquiera podría pensar que forman parte de un glosario médico, pero en verdad son nombres de bandas de metal extremo. Todo lo que rodea a este género tiene la función de expresar y complementar la brutalidad, la oscuridad y la fuerza de la música. “La idea es plasmar ciertas cosas de las letras que identifican a cada banda”, explica Daniel Paz, guitarrista de Amputated Genitals.

Un nombre extremo complementa un género extremo. Pero para entender esto mejor, hay que desmenuzar la esencia de esta música. Las ramas más pesadas y podridas del metal como el death metal, el brutal death metal, el grind core y el gore, se caracterizan por sus taladrantes ritmos hechos con guitarras distorsionadas y generalmente afinadas en notas bajas como Do o Si, lo que logra un sonido muy pesado. El uso de una técnica de batería llamada blast beat, en la que se golpea el redoblante con la misma furia con la que Al Pacino dispara su metralleta en Scarface. Sus voces guturales, que suena como si alguien le pisara la cola al Diablo o como si un montón de marranos estuvieran cantando una ópera. Y por el contenido explícito de sus letras, que varía dependiendo de las bandas, las cuales pueden ir desde la política, pasando por la filosofía, las luchas civiles– por ejemplo Napalm Death, Lock Up, Nasum, Extreme Noise Terror– hasta asesinatos, aberraciones sexuales y canibalismo– Mortician, Cannibal Corpse, Repugnancy–. E incluso hay quienes hablan de mitología –Nile, Amon Amarth–.

Pero sin importar qué carajos esten gritando estas bandas, siempre hay un componente que, como explica Alex Oquendo, vocalista de Masacre, siempre va abordar un tema oscuro relacionado con lo místico y lo macabro. Por eso una banda que habla de mutilaciones, zombies y demonios tiene que tener un nombre como Empalator, Putrid Pile, Goretrade o algo por el estilo. “El nombre simboliza la fuerza y la pesadez de la música”, comenta Alex.

Esta pasión por lo grotesco, lo aberrante y los espeluznante es la escencia del metal. Black Sabbath empezó a hacer música distinta para asustar a la gente, Venom le aumentó la velocidad y le metió un toque aún más oscuro, pero la banda que consolidó el tema del metal muerto fue Death, grupo liderado por Chuck Schuldiner, uno de los músicos más míticos e influyentes del metal, quien murió de cáncer en 2001. En 1987 Schuldiner lanzó Scream Bloody Gore – disco en el que él grabó las guitarras, el bajo y las voces– que es considerado como, el álbum fundacional del death metal.

Daniel Paz comenta que la tématica podrida de esta música nace gracias a que los músicos de la época estaban inconformes con las situaciones que vivían en sus tiempos. Estos géneros nacieron durante los 80, una época marcada por el miedo, la austeridad y la guerra. Muchos adolescentes que crecían sin futuro mientras escuchaban en la radio puro pop y punk comercial, decidieron volver al underground para escupirle con su música a la sociedad.

El violento y crudo sonido que se generó calzó perfecto con el contexto de muchos países marcados por la guerra, como Colombia, donde la inspiración para hacer música brutal que hablara de la muerte y la destrucción estaba en las calles. Por su lado, en lugares como Estados Unidos, donde las bombas explotaban lejos de su territorio, la inspiración vino del cine tipo B, la literatura de terror y las aberacione de una sociedad aletargada, como los asesinos seriales, uno de los tópicos favoritos de este género.

En esta primera ola del death, nacieron bandas como Morbid Angel, Deicide, Obituary, y Possessed, que hacian música oscura, muchas veces enmarcada en el satanismo, lo tétrico y la misantropía. Durante los 90 y el inicio de este siglo, la música se volvió aún más extrema. Grupos como Disgorge, Devourment, Dying Fetus, Cattle Decapitation, llevaron la música a un nuevo nivel. Más rápido, más extremo, más técnico y sobre todo más podrido. También aparecieron grupos de gore como Gut, Cock And Ball Torture, Spasm o Rompeprop que se caracterizan por sus letras asquerosas y retorcidas, que son una especie de video snuff hecho canción.

Pero también pasó algo muy curioso, ya que aparecieron bandas que utilizaban el humor combinado con lo grotesco, como por ejemplo: Cannabis Corpse o Bird Flesh, una claro mofa a nombres de bandas como Deeds Of Flesh Septic Flesh o Godflesh (que va más por el lado de metal industrial). Respecto a esto, Daniel Paz, opina que muchos grupos de este tipo pasaron del humor negro, al humor mal hecho y aburrido, lo cual jodio un poco la música.

Pero más allá de los contextos y la ganas de cagarse en todo, el nombre de estas bandas busca llamar la atención e impactar. Muchos grupos piensan el nombre más desagradable para demostrar lo extremos y malosos que son, o que pretenden ser. Ya saben, hay que vender y de alguna forma sobresalir en un mundo en el que hay miles propuestas para escuchar.