El alucinante mundo de Chico Unicornio

Durante su adolescencia, Chico Unicornio —un peruano de 27 años que ha rechazado hasta el cansancio confesar su nombre real— se encerró en su habitación y se pegó frente a la pantalla del computador. Su madre no sabía qué mierda pasaba con él e incluso le

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31 Julio 2014, 3:38pm

Durante su adolescencia, Chico Unicornio —un peruano de 27 años que ha rechazado hasta el cansancio confesar su nombre real— se encerró en su habitación y se pegó frente a la pantalla del computador. Su madre no sabía qué mierda pasaba con él e incluso le compró vitaminas debido a que había dejado de alimentarse. Pero lo que Chico Unicornio estaba haciendo era, simplemente, lo que un extraño anciano le dijo en sueños luego de una tarde en ayahuasca: que se despojará de su nombre y grabara, de forma incesante y mediante sintetizadores, una pila de canciones en su portátil.

De este modo forjó en el 2011 Triángulo y Plaza Matadero, dos EP's que mezclan punk, salsa y electrónica. Ese mismo año ganó un concurso de demos realizado por una marca de bebidas energéticas que le iba a permitir asistir a clases en una academia de Madrid. Dejó el encierro y voló a España para cobrar su premio. Allá, teniendo como profesores a Nile Rodgers (Chic) y Tony Visconti (David Bowie), realizó trabajos que le dieron un cupo en el Festival Sonar de Barcelona en donde —dice él— lo único que recuerda es una selfie con Lana Del Rey.

La semana pasada compartió en YouTube el video de "Ahora te puedes marchar" —una canción popularizada por Luis Miguel— que dirigió una chilena, Andrea Guzmán, que hoy por hoy se ha sumado como baterista a su proyecto. Esta versión aparecerá en su nuevo disco que será registrado en los estudios de Dee Dee Ramone en Argentina.

Lo contacté para hablar sobre su proyecto y también para saber qué diablos lo motivó a realizar este cóver de Luis Miguel

VICE: Hola Chico Unicornio. ¿Cómo anda todo por Buenos Aires?

Chico Unicornio: Hola, todo anda muy bien por aquí. Con Andrea, mi baterista, venimos de ensayar las grabaciones del nuevo disco en el estudio de Dee Dee Ramone en Zona Sur. Estamos terminando unos detalles y escogiendo las canciones.

Suena bien. Hace unos días estrenaste el video "Ahora te puedes marchar". ¿Qué me puedes compartir sobre éste?

Se trata de una reversión de uno de nuestros temas favoritos de Luis Miguel. La primera vez que lo tocamos en vivo fue durante el Festival Neutral, en Santiago de Chile, y nos resultó muy divertido ver cómo todos empezaban a corearla. La verdad, cada vez que la tocamos, medio en broma, la gente la reconoce y se arma una fiesta. El video lo dirigió Andrea y es la historia de un oficinista medio freak.

¿Qué es lo qué te vuelve más loco de Luismi?

Su buen gusto, su inimitable meneo de hombros, y también tengo entendido que toca todos los instrumentos.

A propósito: en tu proyecto suenan charangos, violines, sintetizadores y baterías. Esta mezcla es algo natural en nuestra época. ¿Qué piensas tú al respecto?

En las manos adecuadas la tecnología puede ayudarte a ser un mejor músico, pues abre todo tipo de posibilidades. Y en las equivocadas puede extinguir tu personalidad musical. Me refiero a que es necesario poner atención también al elemento creativo y lo que uno es capaz de hacer sin las facilidades del software. Creo que para existir en esto es necesario hacer cosas únicas y a veces estas facilidades uniforman los sonidos y todos suena demasiado parecido. Tienes que estar tú y tu personalidad en la canción, sino no resulta valioso.

¿Es cierto que toda la música de tus primeros discos la hiciste encerrado en tu habitación en Lima?

Lo es. Cuando grabé las canciones con charango para Triángulo, mi primer EP, la primera oyente fue mi mamá. Le pregunté a qué sonaban esos silbidos que se me habían ocurrido y me dijo que le parecían boy scouts. Por eso titulé de este modo la primera canción. Mi mamá fue fundamental. Ella se preocupaba porque no dejara de comer todos los días, entonces me daba vitaminas. Pienso que me miraba con complicidad…

¿Y qué te motivó a salir y tocarla en vivo?

Hubo un momento complicado en el que pensé dejar la música y abrir un restaurante. Me interesaban los cocktails y también encontrar la receta exacta del ceviche. En ese momento gané el concurso de la Red Bull Music Academy y viajé a Madrid. En Europa toqué y conocí a gente inimaginable como Nile Rodgers. Él me enseñó a tocar funk en una de las clases de la academia. Luego de eso grabé una canción llamada "Funky Island" junto a Robin Hannibal de Rhye. Todo esto gracias a las canciones que había grabado escondido en mi cuarto. Pensé que de una vez por todas tenía que sacarlas de ahí.

Naciste en Lima y actualmente estás radicado en Buenos Aires. Siempre te preguntan por qué el traslado. La verdad es que no me interesa. Mejor cuéntame: ¿es cierto que el punk nació en Perú?

Si, en Lince. A veces converso por Facebook con Papi —César Castrillón, el bajista de Los Saicos— y es tan punk que olvidó cómo tocar el bajo y ahora escribe poemas. El otro d&iiacute;a me mandó uno para que lo evaluara del 1 al 20 y obviamente le puse la máxima puntuación.

¿Cómo se dio ese contacto con Papi de Los Saicos?

La primera vez que hablamos fue durante la presentación de un documental sobre ellos en Lima. Yo me acerqué para que me autografiara el vinilo de ¡Demolición!: The Complete Recordings y él fue muy cordial. Después mantuvimos contacto mediante internet.

Ya que hablamos sobre Perú, ¿qué opinas de Wendy Sulca?

El universo de Wendy tiene que ver con algo que no se puede pretender imitar, pues existe naturalmente. Pienso que el nuevo giro con sus canciones la va a acercar a un público más alternativo y bailable. A mí me encantaría producirle una canción o ver qué resultado saldría de esa colaboración.

Participaste del festival Sonar de Barcelona. ¿Qué tal estuvo eso?

Fue un buffet de música y drogas. Hice amigos de todo el mundo y aprendí catalán. Fui el único latinoamericano que fue al festival ese año. Fue una experiencia que no recuerdo bien pero aún hoy es importante para mí, es el lugar más grande en el que he participado hasta ahora. Y Lana Del Rey se tomó una foto conmigo.

Suena bien. Eres de los afortunados que tiene una selfie con Lana Del Rey. ¿Cómo se dio eso?

Después de tocar en Sonar recorrí los camerinos encontrándome con gente como Totally Extinct Extinct Enormous Dinosaurs, New Order o Die Antwoord. En un escenario estaba Lana del Rey. Cuando terminó el show, me acerqué a ella y la saludé con dos besos al estilo europeo. Hablamos un rato. Lo loco es que ella había estado tocando en un show de una hora y no tenía una gota de sudor.

Esto se está alargando. Dime: ¿qué mierda es lo que te atrae de los unicornios?

Nada en particular. El nombre lo saqué de un sueño que tuve en el que un señor de barba blanca me perseguía gritando "¡Chico Unicornio!". Cuando desperté, pensé que se me había revelado el nombre de mi proyecto.

La verdad es que no sé qué decir. ¿Y qué te motivo a escribirle una canción a Julian Assange de Wikileaks?

Cuando estuve en Guayaquil tocando en un festival, vi el discurso que dio Julian Assange desde la embajada de Ecuador en Londres. Era él solo enfrentándose al mundo. Al día siguiente me llevaron a ver la estatua de San Martin y aluciné con hacer una canción que uniera a estos dos próceres. Mientras hacía el video, Assange se me apareció en sueños indicándome las imágenes que tenía que poner. Para mí todo cobró sentido.

Me has hablado dos veces de sueños inusuales y reveladores. ¿Cómo haces para tenerlos? Me imagino que te metes muchas drogas.

Vengo del país de la ayahuasca y el San Pedro. Y donde Pablo Escobar buscaba insumos. Creo que, simplemente, basta con nacer en una tierra así.