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Entrevistas

Yo vestí (y desvestí) a Morrissey de sacerdote

“Yo esperaba que fuera un monstruo. Pero es un tipo muy tímido y encantador”.

por Oliver Llobregat
08 Noviembre 2015, 3:00pm

El diseñador Ricardo Oyarzún recuerda cuando el ex-líder de los Smiths llegó a su taller para probarse unos trajes religiosos.

La vida de Morrissey está rodeada de un hermetismo colosal. Es probable que muy pocos —o quizá nadie— lo conozca realmente. Se trata de un hombre solitario que rehúye del contacto social. Y también de un hombre misterioso, indescifrable, a decir verdad, que a la vez clama por ser escuchado y respetado. Esa mezcla lo hace cargar con un atractivo devastador.

Pero esta no es otra columna sobre Morrissey. Es un diálogo con un hombre que pudo compartir con él en lo privado. En la intimidad de un taller de vestuario. Un hombre de 58 años, soltero, chileno, que vio a Morrissey probándose trajes de sacerdote y también peinando su presumido jopo frente a un espejo. Su nombre es Ricardo Oyarzún.

En Chile es reconocido por sus vestuarios teatrales: desde 1994 ha confeccionado trajes para vedettes y figuras de la música y televisión. “Me he especializado en el diseño de vestuario de escenario: teatro, televisión, performances. Por ahí he encaminado mis pasos: a la fantasía”, cuenta al teléfono desde Santiago. En 2012, cuando Morrissey visitó Chile, Ricardo le confeccionó algunas tenidas que utilizó en su gira por Latinoamérica. Era la época del disco Years of Refusal.

Noisey: ¿Cómo conociste a Morrissey?
Ricardo Oyarzún:
En febrero del 2012, en el contexto del Festival de Viña del Mar, me contactó la productora que lo traía. Me dijeron que el círculo cercano a Morrissey tenía intenciones de contactarme porque necesitaban que le diseñara algunos vestuarios. Fijamos una hora y en cosa de minutos llegó todo su equipo a mi taller en el barrio Bellavista. Recuerdo que Morrissey estaba rodeado de guardias. Andaban en limusinas y autos polarizados.

¿Y cómo se comportó en tu taller?
Yo tenía una imagen construida en base a sus presentaciones: una persona complicada, difícil. Pero cuando llegó me sorprendió su actitud. Morrissey era una persona muy silenciosa, casi tímida. Y también muy asequible: en ningún momento puso problemas con la ropa que le probé. La verdad es que descubrí una persona simpática, afable, cercana… Nada que ver con el ogro que uno ve en el escenario. Me llevé la sorpresa del siglo.

Tu estilo se caracteriza, entre otras cosas, por usar pieles y plumas. ¿Morrissey no se enfureció al ver esos elementos animalescos?
Es cierto: tengo mi taller lleno de elementos de animales. Y la verdad es que Morrissey no puso problemas. Al contrario: estaba sentando en el suelo, junto a sus músicos, probándose toda la ropa que le gustaba. No tuvo exigencias ni complicaciones en relación a la factura de los materiales que iba a utilizar en el escenario. Y eso que, en su calidad de vegano, es un tipo muy riguroso. Recuerdo que en el Festival de Viña fue un torbellino. Hizo que sacaran a un jurado (Cristán Sánchez) y también que la animadora (Eva Gómez) se cambiara su vestuario porque tenía plumas.


Morrissey en Viña del Mar, 2012. Foto por Javier Nuñez de RockNVivo

¿Qué peticiones hizo para el vestuario que le diseñaste?
No hizo ninguna exigencia específica. Sólo me pidió que los trajes fueran llamativos y muy teatrales. Al final le diseñé una camisa de color rojo y otros trajes para su gira. Y a sus músicos también les hice unos trajes de mujer para que parecieran travestis. Recuerdo que en los shows ellos salían vestidos de mujer mientras que él usaba un traje de sacerdote fashion.

¿Un traje de sacerdote?
Me dijo que jugaba mucho con la cosa religiosa. Y su petición fue un vestuario iconoclásico-pop-sacerdote. Morrissey tiene muchos vestuarios vinculados a la Iglesia. Mi aporte fue un terno blanco de lino y camisa color morado con cuello de sacerdote.

Morrissey es muy coqueto: suele deslizar sus dedos por el cuello de las camisas que usa.
Morrissey juega mucho con los elementos del vestuario. Es parte de su sensualidad. Se autotoca: pasa los dedos por el cuello y también por algunas partes de su cuerpo. Por eso sus vestuarios tienen que darle la posibilidad de jugar y venderse como imagen.


Foto por Javier Nuñez de RockNVivo

¿Cuáles son las medidas de Morrissey?
Las medidas no las tengo a mano. Sí puedo decir que es una persona muy alta: mide más de 1,85. Es robusto, tiene su pancita… bueno, como cualquiera de más de 50 años. Pero con onda, con una estampa muy imponente. También transmite algo muy especial dentro de su actitud tranquila y tímida. Tiene una luz especial.

¿A qué otra persona de este tipo has vestido?
A David Hasselhoff, Valeria Lynch, Thalía, Laura Pausini, Juan Gabriel. Todos dentro del contexto del Festival de Viña del Mar.

Juanga es como el Morrissey de Latinoamérica.
Juan Gabriel es el artista que más he vestido y con quien mejor migas he tenido… Periódicamente le mando cosas a México. Y cuando viene a Chile siempre estamos en contacto. Él tiene un estilo distinto a Morrissey. Yo diría que lo único que ellos tienen en común es que ambos se atreven a ser diferentes. Morrissey es retro y ochentero; en cambio, Juan Gabriel es el recargamiento mismo, le encantan los brillos y las texturas. Juan Gabriel se atreve a ponerse encajes, collares, anillos, brillos. A mí me encanta vestir a Juan Gabriel. Creo que el resto de los artistas no tienen una propuesta tan audaz como él.


Foto cortesía de Diario La Tercera

¿Tu vida cambió luego de vestir a Morrissey?
No me cambió la vida, pero me subió un poco el nivel. Pasé a ser un diseñador internacional al vestirlo. Fue algo que me destacó en relación a mis colegas. La verdad es que fue una experiencia muy grata. Descubrí a una persona que no esperaba. Yo esperaba que a mi taller llegara un monstruo y llegó un tipo tímido y encantador.

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