Publicidad
Cultura

Lo que aprendí de mis pésimos roommates

Convertirse en un buen roommate es como usar rueditas de apoyo mientras intentas convertirte en una persona decente. Es algo difícil pero importante.

por Mason Miller
01 Abril 2015, 4:00pm


Fotos por Michael Rababy.

La otra noche hice un smoothie a las tres de la mañana a pesar de que sabía que todos mis roommates estaban profundamente dormidos preparándose para otro día en sus insignificantes y explotadores trabajos. Aún así me lo preparé. Dejé que la licuadora arrancara y no me importó en lo más mínimo despertar a alguien en nuestro departamento de 111m2 en el que quién sabe cómo hicimos para meter a cuatro hombres adultos. Yo no estaba siendo malo, pero honestamente no había considerado su bienestar hasta después de que me preparé mi bebida. Además, ellos no habían sacado la basura en meses, así que en realidad me la debían.

En 2012, un tercio de los adultos estadounidenses en edad de trabajar, vivían al menos con algún otro adulto con quien no estuvieran casados. Esto podría deberse a que la media de edad en la que los estadounidenses se casan continúa elevándose cada vez más (en este momento es de 29.2 años para los hombres y 27.1 para las mujeres) y los jóvenes como yo simplemente no tenemos dinero suficiente para vivir solos.

Vivir con roommates definitivamente tiene beneficios financieros (al menos, si vives con gente que sí paga la renta a tiempo) y también hay aspectos sociales positivos: los datos sugieren que la gente que vive en acuerdos comunitarios es menos propensa a deprimirse y a tener pensamientos suicidas. Esto significa que tener a alguien con quien atascarte de comida mientras ves House of Cards es mucho menos deprimente que pasar horas viendo Netflix solo.

Pero tener roommates también puede ser bastante molesto. Yo he tenido a muchos terribles (uno de ellos solía dejar nuggets de pollo a medias detrás de los cojines del sillón y alguna vez saltó desnudo de la ventana del departamento en su viaje) y, al mismo tiempo, yo he sido una horrible persona con quien se pueda vivir. Durante un tiempo me negué a comprar papel de baño, he ignorado las pilas de platos sucios en el lavabo por mucho tiempo más del apropiado y mi madre me visita más seguido de lo que puedo justificar.

Convertirse en un buen roommate es como usar ruedas de apoyo mientras intentas convertirte en una persona decente. Es algo difícil pero importante y ya que tener un roommate es algo inevitable para muchos de nosotros, tenemos que aprender a llevarnos bien. He aquí lo que he aprendido de mis horribles roommates pasados acerca de cómo ser un mejor roommate en el futuro.

Mantén de cerca a tus amigos, pero no tan cerca

Está bien invitar amigos a casa, pero ten en mente que no tienen que abusar de tu hospitalidad. Si tienes sexo casual, trata de llevar cortésmente a esa persona a la puerta antes de ir al trabajo a la mañana siguiente, a menos que quieras que tu roommate la encuentre sirviéndose un plato de sus Froot Loops y preguntando si tienen leche de soya.

Además, considera el tipo de gente con el que te juntas. Por ejemplo, ¿comúnmente te llevas con gente a la que no llamas por su nombre verdadero, que se la pasa fumando mota sintética, hablando de numerología y que tiene prohibido ver a sus propios hijos? Si es el caso, entonces tal vez eres tú quien debería ir a sus casas cuando tengas planeado pasar varias horas haciéndote el 'chévere'.

A nadie le gustan tus mascotas tanto como a ti

Si es tu mascota, es tu responsabilidad; así que no pretendas que no ves esa torre de excrementos que tu pequeño perro/gato dejó después de haber comido un kilo de basura debido a que se te olvidó alimentarlo. Limpia su maldita caca. No esperes que tus roommates la limpien o que se hagan cargo de tu mascota cuando te vas a visitar a tus papás durante todo un fin de semana. Para ti, tu mascota es la luz de tu vida, pero para los demás es sólo un saco de pelos con hocico y un hoyo expulsa-caca.

Por ejemplo, en estos momentos hay un gato metiendo el hocico en todo lo que puede y que se mea en cualquier ropa que deje en el piso del baño y al que le encanta meterse en la lavadora cuando está aburrido. Sobre todo me preocupa que algún día rompa la lavadora.

Con los roommates, así como con los novios, la comunicación es clave.

¿Se te acabó el papel de baño y tú lo compraste las últimas cuatro veces? Bueno, ¡¿entonces por qué no lo dijiste antes?! Cuando vives con alguien tienes que ser abierto y directo acerca de lo que quieres o necesitas. No dejes notas pasivo-agresivas en el refrigerador y esperes que alguien adivine lo que realmente significan. Porque nadie lo hará.

Si la presencia de ese yogurt abierto desde hace más de una semana te está llevando a tener pensamientos de asesinatos en masa, entonces dilo. Diles que estás harto de limpiar sus asquerosidades, ya que ellos probablemente también estén hartos de tu actitud de mierda acerca de todo. Así que es mejor sacar toda esa ira reprimida.

Si tienes problemas en reunir la fuerza necesaria para decirles a tus rommates lo que te molesta, organiza una sesión tipo terapia de pareja para hablar de qué te hace sentir ese problema. Por ejemplo: "Cuando dejas tus platos sucios en el lavaplatos durante una semana, me dan ganas de hacerme una lobotomía a mí mismo usando un machete oxidado". ¿Ves? ¡Comunicarse es fácil!

No es tu culpa si no funciona.

Solo porque esa persona es tu gran amigo no significa que será el mejor roommate, y solo porque viven juntos no significa que va a ser agradable. El roommate que tuve el año pasado era una gran amiga hasta que me juró que una ráfaga de viento había volado el cheque con su parte de la renta justo a las manos de un vago mientras ella se bajaba del taxi. No es necesario que diga que no pagó renta ese mes y que no vivimos juntos mucho tiempo más después del incidente.

Otra historia: un amigo mío estaba viviendo con una chica que conoció en Tinder —una chica linda, artística y liberal que estudiaba trabajo social. Ella tenía dos shih tzus como mascota: la mamá y el cachorro más pequeño de una camada que la mamá había tenido unos meses antes. Mi amigo y su roommate habían estado viviendo juntos en una relativa paz durante un tiempo hasta que un día dejó la puerta abierta cuando estaba metiendo sus compras del mercado. La mamá shih tzu salió corriendo y fue atropellada por el coche de los vecinos.

La chica, quien estaba regresando de una tienda, vio todo el accidente y estaba completamente devastada. Después de disculparse varias veces, mi amigo empacó sus cosas y fue obligado a mudarse ese mismo día. El punto es que a veces suceden cosas horribles que pueden hacer que sea bastante difícil que dos personas sigan coexistiendo. Así que o lo superas o te mudas.

Tener pésimos roommates te convierte en uno mejor.

Primero quiero aclarar algo: no soy el mejor roommate del mundo, para nada. Pero tener algunos terribles rommates en el pasado me ha hecho más consciente de lo que no se debe hacer cuando cohabitas con otras personas (sin contar el incidente del smoothie). Lo que sí hago es esforzarme por tratar a mis roommates con el respeto con el que quiero que me traten, y eso definitivamente es algo bueno.

Casi todas las personas con las que he vivido están luchando con varias situaciones de familias disfuncionales y de poco dinero en las que están aprendiendo a ser más maduros y menos mezquinos con sus cosas. Y vamos a lograrlo, eventualmente. Cuando lo hagamos, seguramente será porque estaremos ganando el dinero suficiente para al fin ser capaces de vivir solos.

Sigue a Mason Miller en Twitter.