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VICE News

Los hospitales de Puerto Rico están en crisis desde el huracán

María azotó hace dos semanas la isla y aún hay necesidad de combustible, generadores y dinero en efectivo para tratar a los pacientes.

por Alexa Liautaud
10 Octubre 2017, 4:30pm

Imagen vía VICE News

Cuando el Dr. Robert Fuller voló a Puerto Rico tras el paso del huracán María para evaluar unos treinta hospitales en la isla, hizo la misma pregunta en cada lugar: "¿Qué necesita?".

Entonces se dio cuenta de que todos tenían la misma respuesta: combustible, un generador y dinero en efectivo.

Han pasado más de dos semanas desde el paso del huracán y el sistema de salud de Puerto Rico permanece gravemente dañado. El acceso al agua potable y electricidad es escaso.

Al mismo tiempo, el riesgo de enfermedades transmitidas a través del agua o por mosquitos está creciendo, gracias a las áreas insalubres donde no ha llegado ayuda.


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El número de muertos se duplicó la semana pasada, de dieciséis a treinta y cuatro. Aunque se ha avanzado, el huracán diezmó las líneas eléctricas y dejó a más de la mitad de la población sin agua corriente.

"Todos nos preocupamos por eso. La gente está bebiendo agua de riego", dijo Fuller, quien contó que incluso ha visto a los puertorriqueños usando tuberías de PVC para capturar agua natural de ríos y arroyos.

Imagen vía Carlos Giusti/AP/VICE News

Robert Fuller, profesor de traumatología y presidente del Departamento de Medicina de Emergencia de la Universidad de Connecticut, viajó a Puerto Rico con el Cuerpo Médico Internacional, una organización no gubernamental en la que trabaja desde hace doce años.

Él y otros dos médicos pasaron diez días realizando una evaluación de la infraestructura de la isla, regresando al continente el pasado jueves.

El Dr. Sven Rodenbeck, principal responsable de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, está preocupado por los peligros de la exposición a las aguas contaminadas y las secuelas.

"Poco después del paso del huracán, el moho comenzará a formarse dentro de edificios dañados por las inundaciones y sin aire acondicionado", dijo Rodenbeck a VICE News.


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"Entrar en contacto con las esporas de moho y respirarlas es especialmente preocupante para las personas con asma y aquellas con sistemas inmunológicos debilitados (como las personas que reciben tratamiento para el cáncer)".

El doctor Juan Bibiloni, médico del Centro Médico de Puerto Rico, estaba de guardia cuando el huracán golpeó. Dice que cuando se apagó la electricidad, tuvieron que dejar de operar en la sala de emergencia porque el aire acondicionado no funcionaba.

La temperatura es crítica en términos de detener la propagación de la contaminación, dijo Bibiloni, y sin generadores no pueden trabajar con seguridad.

El miércoles, el USNS Comfort —un hospital flotante de 900 pies— llegó a San Juan equipado con más de 800 médicos, radiografías y capacidad quirúrgica para complementar los esfuerzos de socorro.

"Trabajando con el ejército y el hospital, hemos podido reducir el tiempo de transporte para pacientes críticamente enfermos", dijo Christopher "Harm" Perry, médico de emergencia y aviador naval en el Comfort.

"Esta es la misión para la que todos nos hemos estado entrenando".

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