Opinion

El trap llegó a Latinoamérica para quedarse. Y eso está bien

OPINIÓN// "Sí es una moda, pero es más que eso. Es mucho más que culos y billetes y aquí se está demostrando".

por Juan Antonio Carulla
24 Mayo 2017, 2:10am

Un sonido que tuerce los ojos y rompe las caderas. Un beat con incisivos, hi hats y profundos kicks de 909 que hacen parecer que todo va en cámara lenta. Un plato fuerte que en Estados Unidos y en Europa se digiere a diario, que se coló en la radio y que incluso se ha convertido en la base rítmica de muchos artistas de hip hop y de electrónica : desde Zaythoven o TNGHT, hasta Tsuruda o Oddilquor.

No cabe duda, el trap está de moda.

En Latinoamérica se viralizó hace poco más de un año con un fenómeno que no muchos han logrado entender: los reggaetoneros de Puerto Rico empezaron a cambiar su clásico dembow, por este nuevo beat oscuro y contundente. Arcángel fue su principal abanderado y el parche de Hear This Music estuvo detrás.

Como toda novedad, este género tiene tanto defensores como detractores, pero hay que ver más allá de la moda y nuestra reacción frente a esta: el trap en Latinoamérica es mucho más que una nueva fase del reggaetón. Es un fenómeno que le inyecta nueva gasolina a artistas que ya conocemos. Está además devolviéndole al reggaetón sus orígines raperos y le da al hip-hop una nueva herramienta de creación. Y, en el proceso, también le está regalando la libertad a productores y artistas de diferentes géneros musicales para exprimentar, para crear y salirse de su zona de confort.

"Eso es música de guisos", "las letras son sobre culos y billetes" y "ese beat es siempre la misma vaina", son algunos de los argumentos que he escuchado a quienes rechazan esta nueva tendencia. Sí, seguramente la mayoría de artistas trap se inclinan hacia estas temáticas, pero más allá de lo que haga J Balvin o Maluma -aunque sin dejar algo de lo que han hecho por fuera-, vale la pena remontarnos a sus orígenes y, sobretodo, a su apropiación lationamericana.

La palabra "trap" nació en la ciudad de Atlanta, al sur de los Estados Unidos, durante los 90. Significaba "callejón sin salida", un slang de los barrios marginales de esta ciudad. Con OutKast como pioneros, fue la firma del parche sureño, al mismo tiempo que el Boom Bap neoyorkino estaba dando lidia y posicionandose como vanguardia con artistas como Funk Doobiest o Tribe Called Quest.

Quince años después puede considerarse que hay un "ganador": toda la comunidad rapper de Estados Unidos y la industria pop decidió adoptar el trap como base para sus creaciones. El fenómeno se volvió viral: Kendrick Lamar, Rihanna, TNGHT y Beyoncé en Estados Unidos. Luego España creó su propia escuela, más experimental y ligada al reggaetón, con La Mafia del Amor en la cabecera.

A latinoamérica llegó un poco después, pero no menos contundente. Puerto Rico, casa y universidad del reggaetón, vió en la oscuridad de los hi hats y los kicks un nuevo negocio y, por accidente o no, un nuevo campo de experimentación.

El fenómeno es fascinante. Cuando veo a Arcángel diciendo en un video de Snapchat "por mí que deje de existir el reggaetón mañana, yo estoy feliz con el trap", pienso que los artistas del clásico tu-patu-pa sienten una necesidad de crear y experimentar con nuevas letras y sonidos. No importa cuan establecido tengan su negocio. Es ver a Bad Bunny hablando sobre una tusa, sintiéndose frágil y vulnerable en "Soy Peor"; o junto a J Balvin en "Si Tu Novio Te Deja Sola" cantando sobre un beat playero brillante, introducido por una progresión en Rhodes y bongoes, y con finos arreglos de sintetizadores. Hablamos de una nueva etapa de experimentación en la producción boricua.

El trap también hizo que el reggaetón volviera a sus raíces hip-hoperas. Canciones como "Tu No Vive Así" de Arcángel y Bad Bunny, o "Vale Mía" del barranquillero MC Killer, demuestran una paleta increíbles de skills gangsters y barras competitivas que reviven el aspecto mas hardcore de rap. Solo por citar un par de ejemplos.

Además de esto tenemos casos fenomenales de experimentación como Nathy Peluso: una MC porteña que, de la mano de la productora Craneo Media en Madrid, se ha convertido en la nueva sensación del trap latino con su estilo borracho y lisérgico. O el parche de Yoyo Dojo en Venezuela, que lanzaron "KUN": un cypher de varios MCs donde el beat fusiona de forma increíble el Boom Bap y el Trap, generando una sensación de mareo brillante. O el dúo de productores paisas The Colombians, que con solo dos tracks publicados en YouTube, dejaron con la boca abierta con un estilo de producción mucho más lo-fi y minimalista.

No cabe duda, el trap está de moda, pero es más que eso. Dejemos la estupidez, es más que culos y billetes, y latinoamérica lo está demostrando. Por eso llegó para quedarse.