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Cultura

Los hombres hetero que tienen sexo con mujeres trans

Querer tener sexo con mujeres trans no borra la discriminación que existe a la hora de tener una relación afectiva con ellas.

por Diana Tourjée
22 Septiembre 2015, 9:20pm


Matt no sabía que era posible que una chica tuviera una verga sino hasta el día en que vio a una modelo en una revista mostrando su paquete de 17 centímetros. La foto de la modelo se había infiltrado sin anunciarse entre otras ediciones más típicas de la revista. Entonces, las caricias de Matt se aceleraron y su habitación se llenó de un sudor pegajoso mientras un pensamiento de preocupación retumbaba en su cráneo: ¿Esto significaba que era gay?

Conocí a Matt* en su casa, treinta años después de ese fatídico día en su habitación. Nos sentamos en extremos opuestos de un sofá de gamuza, él en shorts de baloncesto y una camiseta blanca. Ahora, casi a sus 50 años, Matt es un hombre fornido y tiene extremidades gruesas y musculosas como resultado de décadas de trabajo manual. Está a salvo, libre después de años de angustia. "Me hizo sentir mentalmente enfermo", me contó mientras la sombra de las 5:00 p.m le daba en la boca.

En la década de los ochenta era especialmente difícil para un hombre apasionado con las trans enfrentarse a su identidad sexual. "El estigma de ser gay en ese momento, en mi juventud, era horrible", dijo. "No había a dónde ir, ningún Centro LGBT. Cuando yo era joven, la mayoría de la gente ni siquiera tenía televisión por cable". Él sentía que tenía mucho que perder, incluyendo un apego a su identidad como hombre heterosexual.

En una sociedad diferente, creo, no sería un problema para mí estar con una mujer trans.

Hay muchos hombres que comparten su mismo miedo. En Reddit, posiblemente la muestra cultural más reveladora de nuestro tiempo, un hombre a quien le gustan las trans escribió sobre su confusión recientemente. En el post describe su relación con una chica trans y el rechazo de su familia y de sus amigos. Según él, sus seres queridos se burlan, le preguntan si ella tiene verga y lo llaman gay. "Ella no se ha operado, pero aún así yo solamente la puedo ver como una chica", dice. En otras conversaciones en Reddit, los usuarios les preguntan a hombres heterosexuales si considerarían salir con una mujer trans. Algunos tipos inmediatamente dicen que no; otros parecen no tener la carga del estigma social y aseguran que lo harían siempre y cuando ella pueda pasar por mujer y sea sexy. Pero hay otra respuesta frecuente, una que está más cerca al corazón de esta cuestión. El usuario Kelevra206 escribió: "En una sociedad diferente, creo, no sería un problema para mí estar con una mujer trans, pero... con el estado actual de las cosas, no podría hacerlo".

La primera experiencia sexual de Matt con una mujer trans fue en 1987, con una chica que recogió en el West Side Highway. Este tramo de carretera de Nueva York es paralela al río Hudson, va desde los puertos del sur de Manhattan hasta el Upper West Side y solía ser un lugar infame donde podían encontrarse trabajadoras sexuales trans. Aunque Matt amaba el sexo, segundos después del orgasmo un sentimiento de ansiedad se apoderaba de él. "Yo la llevaba de vuelta en el carro, muerto de los nervios. Pensaba: ¿será que alguien me va a ver? Sentía miedo absoluto de haberme contagiado con VIH. Sentía mucho miedo [de pensar] cómo se lo diría a alguien".

En esa época la epidemia del sida estaba en su apogeo. Esta enfermedad, que nadie podía adquirir, se había convertido en un símbolo profundo del estigma cultural contra la sexualidad queer y el sexo. "No había cura", dijo Matt sacudiendo la cabeza. "Era una muerte instantánea. Usábamos condones pero yo tenía más miedo de ese conflicto". El conflicto interno que Matt sentía respecto a su identidad como hombre heterosexual era aún más aterrador para él que la amenaza de contraer VIH: la enfermedad podría haber significado un final prematuro y trágico de su vida, pero también lo habría tildado de maricón.

Matt aseguró haber estado con varias trabajadoras sexuales trans en toda su vida. Fue un Juan —o un fulano cualquiera— por treinta años. A pesar de sus inseguridades siempre quiso más de esas relaciones. Trató de salir con varias chicas pero fue continuamente rechazado.

[Tener relaciones sexuales con mujeres trans] no ha tenido ninguna incidencia en mi identidad como hombre heterosexual.

"Las mujeres que trabajan en el mundo del comercio sexual ponen una barrera", explicó. "Supongo que eso se debe a los hombres. No sé si sea el caso con todos, pero hay algunos que sólo usan a estas chicas. La mayoría de los hombres no están dispuestos a darles lo mismo que le dan a una mujer cisgénero". Incluso los tipos que no están obsesionados con su sexualidad parecen reacios a tomar en serio a las mujeres trans. Durante la investigación que hice para esta historia, me puse a buscar en Craigslist otros hombres a los que les gustaran las trans. Sólo un hombre, Alex, respondió a mi petición de una entrevista. Fue muy claro: "No me preocupaba para nada que eso me hiciera gay", escribió. "[Tener relaciones sexuales con mujeres trans] no ha tenido ninguna incidencia en mi identidad como hombre heterosexual". Al igual que Matt, Alex también descubrió su atracción por las mujeres trans a través de la pornografía. Él tenía 22 años en ese entonces y ahora tiene casi 40 años. Aunque afirma nunca haber lidiado con la vergüenza, sí corrobora el tabú de su atracción. "Ciertamente no le habría contado a mis amigos", dijo.

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Cuando le pregunté a Alex qué tan importante era que una chica fuera capaz de pasar por una mujer, él respondió: "Me atrae la feminidad, no la masculinidad. Es así de simple". Las personas tienen derecho a tener sus propios gustos, pero uno se puede preguntar hasta qué punto esta devoción extrema hacia los ideales masculinos o femeninos es el resultado de estar inundado de imágenes cargadas con un hipergénero en la cultura pop. Por no mencionar que juzgar a las mujeres trans con estándares cisgénero es irreal: la mayoría de chicas trans probablemente nunca pasarían. Claramente, que se te pare al ver chicas sexys con vergas está lejos de significar la desaparición del estigma que existe frente a tener una relación afectiva con ellas.

Durante varios años, Matt ha tratado de entregar más de sí a las mujeres transexuales, ha tratado de superar el estigma que rodea su sexualidad estando emocionalmente disponible y forjando relaciones reales con mujeres trans. Hace unos diez años, a sus 40 años, conoció a una chica en el comercio sexual llamada Alicia. Ella había llegado a Nueva York desde Brasil en los años 80, casi al mismo tiempo en que él hacía cruising en la West Side Highway. "Ella fue la primera mujer trans que besé en público", dijo Matt. "Estábamos caminando por su cuadra, y yo estaba nervioso pensando en si alguien me iba a ver. Recuerdo que ella me dijo: 'Estoy caminando por la calle contigo, pero si te vas a avergonzar de mí, yo me voy a avergonzar deti'". Entonces él la besó. Matt sonrió, agitando suavemente su cabeza al pensar en el hombre inseguro que una vez fue.

Cristina Herrera dirige el Proyecto de Identidad de Género (GIP por sus siglas en inglés) en el Centro Comunitario LGBT de la ciudad de Nueva York. El GIP tiene una variedad de programas para la comunidad trans; entre otros servicios, Herrera ofrece grupos de apoyo. Hay un grupo dirigido especialmente a las parejas de las personas transgénero. Es un lugar para que cualquier persona con gusto por los trans vaya y hable con otros hombres o mujeres a los que les gustan los trans. "Hay muy poco apoyo para las personas que son parejas de personas trans", me dijo Herrera. "La sociedad es muy dura con los hombres que salen con personas transgénero. Hay un gran estigma asociado a la situación: su sexualidad se pone en cuestión".

La sociedad es muy dura con los hombres que salen con personas transgénero. Hay un montón de estigma asociado a la situación.

"Conocí a una chica trans que me dijo que, entre todos los hombres con los que había dormido, y entre todos los tipos que habían cruzado su puerta, no había tal cosa como los hombres heterosexuales", dijo Matt. "A veces me pregunto, cuando oigo a la gente vomitando odio, cuántos de ellos en realidad habrán estado con mujeres trans".

Casi todos los hombres con los que he salido se han identificado como heterosexuales. Unos cuantos han sido bisexuales, pero ninguno ha sido gay. Al principio de mi transición publicaba con frecuencia anuncios personales. Había un hombre que solía enviarme varios correos a la semana. Era un rufián típico de Williamsburg, alto, tatuado, rapado a los lados. Era un tipo guapo, pero nunca lo conocí porque lo único que quería era sexo. Lo empecé a ver por mi barrio. Siempre estaba con su novia. Solía verlos almorzando en algún restaurante thai, haciendo mercado o tomándose un café lleno de crema en mi lugar de cafés favorito. Mientras ellos se tomaban de las manos, sus mensajes hambrientos de verga yacían cerca, almacenados en mi teléfono, en el fondo de mi bolso. Me preguntaba si ella sabía que él estaba haciendocruising y buscando sexo con otras personas. ¿Sabía que le gustaban las mujeres trans? Cuando se enterara, ¿le iba a preguntar si era gay?

A veces me pregunto, cuando oigo a la gente vomitando odio, cuántos de ellos en realidad habrán estado con mujeres trans.

Alrededor de los 35 años, Matt se cansó de negarse a sí mismo el tipo de vida que siempre había querido. "Empecé a ver chicas con más frecuencia y a disfrutarlo. Dejé que toda la vergüenza y la culpa se fueran y tomé la decisión de que iba a hacerlo por mí, además, de todas formas ya llevaba mucho tiempo haciéndolo".

Matt quería que Alicia fuera más que una persona a la que le pagaba por sexo, pero había varios factores que actuaban en su contra. Al igual que muchas mujeres trans empobrecidas, Alicia era adicta a las drogas. Llamó a Matt un par de veces pidiéndole dinero desesperadamente. "Una vez le llevé cien dólares, y no era para sexo. Ella se veía horrible; había perdido como 15 kilos en comparación a como era la primera vez que la conocí. Eso me rompió el corazón". Él quería ayudar, pero no pudo. Era demasiado doloroso ver a Alicia sumirse en la adicción, por lo que Matt dejó de verla y volvió a vivir su sexualidad en secreto. Seis o siete años después de la última vez que vio a Alicia, trató de encontrarla en vano. Ella se había ido, sus anuncios en internet habían sido borrados.

El año pasado, después de vivir una doble vida por décadas, Matt por fin estaba listo para tener una pareja. Se puso en una seria búsqueda para encontrar a la mujer trans con la que habría de pasar el resto de su vida. Pero, ¿dónde buscarla? Por años ha habido un mercado activo de anuncios personales trans en Craigslist. Al hacer clic en la categoría m4t de Varios. Romance, encontrarás montones de mensajes escritos por hombres a los que les gustan las trans. Se puede ver un simbolismo importante en las subcategorías de Craigslist: Encuentros Casuales es, como es de esperarse, la más popular. Si haces cruising allí, cualquier cosa puede pasar. Y luego, en Varios. Romance encontrarás muchos mensajes de chicos expresando su cansancio con la categoría de Encuentros Casuales. Han tenido suficiente; quieren más. Hay una cierta ternura en el foro, los mismos usuarios postean esmeradamente semana tras semana mensajes en busca de su alma gemela transgénero, con fotos de rosas a menudo acompañando sus anuncios.

Craigslist y otros canales de la comunidad trans son cada vez menos necesarios gracias al auge de servicios como OkCupid. En los últimos años OkCupid ha incluido categorías para gente transgénero. Matt hizo un perfil 'desechable' en OkCupid sólo para ver a quién podía encontrar. "Le di clic a la casilla para trans y la primera mujer que surgió fue [Alicia]", dijo. "Pensé que había muerto. Incluso ella me había dicho que no iba a vivir más de diez años".

Alicia se veía saludable. De acuerdo con su perfil, tenía un trabajo y estaba buscando una relación. A juzgar por la sonrisa en sus fotos, estaba feliz. En los años después de que se hubieran separado, Alicia dejó las drogas y comenzó a trabajar en la defensa de la comunidad transgénero. Ella lo recordaba y accedió a reunirse con él, pero la barrera que había construido estaba intacta. "Yo todavía era sólo un 'Juan' para ella, eso era todo", dijo Matt, decepcionado. "Yo sabía que yo era más que eso. Quiero más y puedo dar más".

La cogí de la mano y caminamos por la calle. Esa fue la primera vez que no tuve miedo.

Fue difícil convencer a Alicia de que quitara su barrera, pero Matt entendía por qué. "La gente puede ser muy desgraciada con las mujeres trans. Sucede todo el tiempo. Las miradas a veces pueden decir cosas. Recuerdo la primera cita que tuvimos, en la que no estábamos juntos por dinero ni por sexo. Era una cita. Estábamos caminando por el centro de Brooklyn y nos sentamos en las rocas bajo el puente de Brooklyn". Ella le dio el mismo discurso que le había dado diez años atrás, antes de su primer beso. "Ella dijo, 'Si te vas a avergonzar de mí, podemos simplemente volver a mi apartamento y me puedes pagar'. Yo estaba tan orgulloso de mí mismo. La cogí de la mano y caminamos por la calle, nos sentamos en las rocas y tuvimos una noche muy romántica. Esa fue la primera vez que no tuve miedo".

De repente se abrió una puerta al otro lado de la habitación. Alicia la cruzó trayendo de la cocina un plato de empanadas. Matt sonrió como un niño pequeño. Él intentó atraerla hacia el sofá, pero ella se negó, diciendo: "¡Hay que hacer visita!" Ella empezó a reírse mientras le pasaba su pelo por la cara al recogérselo. Estaba descalza y llevaba un vestido de verano con rayas. Eventualmente, ella cedió, y se sentó a su lado.

Matt y Alicia comparten una vida "normal" juntos. Los dos están en sus cuarenta años, ambos trabajan tiempo completo y los dos cuidan de sus cuerpos. Él ama su personalidad ambiciosa y su sentido del humor. Alicia me dijo que el sentimiento es mutuo. "Creo que cada pareja trans es tan especial como la mujer trans con la que está", dijo Alicia.

"No pareciera haber muchos tipos por ahí que hagan esto", dijo Matt. "Una vez fuimos a un bar, a un evento trans. Una de las amigas de Alicia me dijo: 'Tú eres el único. El único tipo aquí'. Es raro, hay muy pocos de nosotros. Me gustaría ver más". Matt conoció brevemente a un tipo que estaba saliendo con una amiga de Alicia. "Era más joven que yo y estaba saliendo con esta chica. Ella era 'pasiva' la mayoría del tiempo. Pero entonces supongo que alguna vez hizo de 'activa' con él, lo que es un estigma en sí mismo. Él me preguntó: '¿Eso me hace gay?' y yo le dije: '¿Sabes qué? Si se sintió bien y estás haciendo feliz a tu pareja, dale una oportunidad. Vale mierda. Diviértete, déjalo ir'. Creo que escuchar eso de mí hizo una diferencia en su vida".

Alicia negó con la cabeza, riendo. "¿Esto me hace gay?" Esa pregunta se la han hecho innumerables veces muchos hombres a lo largo de sus años en el comercio sexual. "Si eran buenos, les decía que no, por supuesto que no. Si eran malos les decía que si, prácticamente".

Creo que cada pareja trans es tan especial como la mujer trans con la que está.

Matt se ha ganado progresivamente la confianza de Alicia. "Conseguir nuestra casa propia juntos fue muy importante", dijo, rodeándola con sus brazos. Compartir su casa fue un gran paso para los dos y Matt lo vio como un paso crucial para mostrar su sinceridad.

"Para decirte la verdad, sentarme aquí y contarte todo esto me da un poco de pena. Debería estar haciéndola partícipe [a Alicia] en cada parte de mi vida con orgullo", dijo, refiriéndose a sus colegas y familia, dos grupos con los que todavía mantiene el secreto. Puede que no sea seguro hacerlo, teniendo en cuenta que por ejemplo los colegas de Matt dicen cosas odiosas de las mujeres trans. "'No es humano'. 'Deberían ejecutarlas'. Cosas muy desagradables. Alicia me ha dicho que no vaya a decir mucho en el trabajo en ese sentido, que mantenga un bajo perfil, pero un par de veces he dicho: '¿Sabes qué, yo apuesto a que esa persona que ha estado en conflicto durante toda su vida, y que probablemente ha sufrido toda su vida, finalmente es libre'". Matt cree que si ellos, sus colegas, alguna vez se enteraran, las consecuencias podrían ser trágicas. "Podrías leer sobre mí en el periódico, desgraciadamente".

Como lo ve Cristina Herrera, los tipos como Matt tienen todas las cartas en su contra. El estigma cultural de estar con mujeres trans está profundamente arraigado en nuestra sociedad al punto de la ubicuidad. "Hay una gran cantidad de bullying", dijo Herrera. "Las figuras públicas que han sido descubiertas teniendo relaciones sexuales con mujeres trans han pagado un precio muy alto". Herrera afirmó que estas deshonras públicas "hieren todo el proceso. Hace que los otros hombres se pongan mucho más nerviosos. Ellos saben que eso podría pasarle a ellos, que sus amigos o compañeros de trabajo podrían tratarlos de la misma manera si supieran".

Intentamos con mucho esfuerzo adecuarnos a nosotros mismos en función del lenguaje, pero incluso las personas que se sienten mejor representadas con palabras como "hetero" no se ajustan a todos los criterios. Una de las cuestiones centrales de la política identitaria, y de la cadena de etiquetas LGBT, es la idea de que las personas cuya sexualidad o género difieren del estándar heteronormativo son intrínsecamente diferentes, mientras que aquellos cuyo género o sexualidad se adhiere al estándar, no lo son. En lugar de tratar de normalizar las personas queer, podríamos reconocer que nadie es normal. Las personas hétero cisgénero también son diferentes. Alicia quizo decir eso cuando dijo que cada pareja trans es tan especial como la persona trans con la que está.

Le pregunté a Matt qué pensaba que tendría que suceder para cambiar la sociedad, y para que sus compañeros, que también se sienten atraídos por las trans, salgan de la sombra. "Mientras haya más de nosotros ahí fuera", dijo. "Habrá más hombres caminando por la calle de la mano de una mujer trans. Eso sería un ejemplo para otros hombres y les daría el valor de decir, 'A mí también me gusta eso y no tengo miedo'".

*El nombre fue cambiado para mantener el anonimato.