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Cultura

La lucha del pastafarismo por ser una religión oficial en Colombia

Los seguidores del Monstruo de Espaguetis Volador quieren que su religión obtenga la personería jurídica.

por Santiago A. de Narváez
13 Julio 2016, 6:01pm

Ilustración por Sara Pachón

¿Quién decide lo que está bien creer y lo que no? ¿Existe algo así como una buena creencia? ¿Una mala? ¿Por qué darle esa condición de intocable a dios? ¿Y si algunos en la religión no le dan esa sacralidad? ¿Qué? ¿Si somos una minoría? ¿Si somos unos pocos frente a la mayoría católica? ¿Qué? ¿Qué?

Todo eso me lo pregunta el Pastor Mariño, bendecido por la salsa. El pastor es líder religioso de la Iglesia Octangular del Evangelio del Monstruo de Espaguetis Volador ––Monesvol––. El pastor es líder de los pastafaris en Colombia. El que lleva el mensaje de Monesvol a la humanidad. Y a los colombianos.

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Hagamos una pausa. ¿Iglesia Pastafari? ¿Monesvol?

Sí.

En 2005 el físico teórico estadounidense Bobby Henderson escribió una carta abierta al Consejo de Educación del Estado de Kansas en la que postulaba su religión, el pastafarismo, en señal de protesta a la decisión del Consejo de permitir que se enseñara en las escuelas públicas la teoría del diseño inteligente.

(El diseño inteligente es una postura pseudocientífica que muchos han señalado como argumento religioso camuflado para explicar la creación del universo: asegura que la creación de los seres vivos, y del universo en general, se explica a partir de una inteligencia superior capaz de crear dicho universo).

Un año después, Henderson, publicó el Evangelio del Monstruo de Espagueti Volador: el mito de creación, las doctrinas y la ética de la religión pastafari.

Para muchos, se trata de una religión paródica que nace como forma de protesta hacia el vínculo todavía existente entre religión y Estado. Una religión que es, también, una crítica a la intromisión de la religión (y los asuntos de fe) en el campo de la ciencia.

Para otros quizás no.

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El pastor Mariño me invitó a almorzar cerca de su oficina, en el barrio La Patria de Bogotá ––donde se chocan la avenida Suba, la carrera 30 y la calle 80––, para discutir los temas jurídicos de la Iglesia Pastafari en Colombia. En sus tiempos libres, es ingeniero eléctrico y trabaja en una oficina de proyectos de redes. Pero ahora está enfocado en dos cosas: obtener la personería jurídica en Colombia como iglesia y lograr que retiren símbolos religiosos de los recintos públicos del Estado (el crucifijo en la Sala Plena de la Corte Constitucional, por ejemplo).

Colombia, desde la Constitución de 1991, es un Estado laico. Eso quiere decir que el Estado no toma parte por ninguna confesión en particular, ni siquiera la católica: desde 1991, según el artículo 19 de la actual Constitución, "todas las confesiones religiosas e iglesias son igualmente libres ante la ley".

Ante la ley.

Toda iglesia que quiera constituirse legalmente debe tener una personería jurídica, una figura legal que, entre otras cosas, exime de tributar impuestos al Estado. En Colombia hay más de 5.500 religiones constituidas.


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La religión Pastafari, con sus cerca de 100 miembros, está buscando hacer lo mismo.

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—Pastor, ¿ya les respondieron la petición de personería jurídica para conformar una Iglesia?

—Sí. Nos la negaron aduciendo que teníamos que aclarar qué creencias teníamos. Como si hubiera creencias que sí son aprobadas por ellos y creencias que no. Para mí eso es violación del artículo de la Constitución que dice que uno es libre de creer en lo que quiera.

Se acerca la mesera del corrientazo (estamos en un corrientazo) y dispara el menú del día: Sopita de pasta, verdura con carne, papita casera y arroz blanco.

—Dame ese: sin papa, ni arroz y más verdura. Sin sopa —dice el Pastor.

Yo pido lo mismo pero con la sopa de pasta.

—Cuando nosotros respondimos —sigue el Pastor— ya con lo que nos habían pedido, nos volvieron a negar porque dijeron "no, ustedes son espiritistas, supersticiosos o satanistas". Entonces yo me pregunté, bueno, ¿y es que el resto de religiones no son supersticiosas?

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Desde que se publicó el Evangelio de Monesvol, el pastafarismo se ha chorreado por el mundo cual salsa boloñesa en tallarines. Sus adeptos tienen, sobre todo, una cercanía con el mundo científico. Le profesan su fe a Monesvol, un ser gigante hecho de espaguetis y albóndigas. Un ser que creó el mundo en una borrachera estruendosa (eso explica las imperfecciones del mundo). Un ser que, aunque invisible e indetectable, es todopoderoso. Y al que le tiene sin cuidado la burla o el escepticismo de la raza humana.

Según la cosmología pastafari, el cielo y el infierno existen. El paraíso consta de volcanes rebosantes de cerveza fría (la cerveza es la bebida sagrada) y una fábrica de bailarines (hombres y mujeres: hoy en día hay que aclarar todo) de striptease. El infierno, por su parte, también tiene volcanes, pero en este caso de cerveza tibia y sin gas. Y los bailarines, en cambio, sufren enfermedades venéreas.

Cuando el pirata Mosey (los piratas son seres venerados por los pastafaris) subió al monte Salsa a recibir los mandamientos por parte de Monesvol, este le aclaró que eran frases encabezadas por la frase "realmente preferiría que no". El pirata Mosey recibió las tablas pero, descendiendo, dos se le rompieron. Son ocho. "Realmente preferiría que no".

Doy un ejemplo:

1. Realmente preferiría que no actuaras como un imbécil santurrón que se cree mejor que los demás cuando describas mi tallarinesca santidad. Si alguien no cree en mí, no pasa nada. En serio, no soy tan vanidoso. Además, esto no es sobre ellos, así que no cambies de tema.

Doy otro:

2. Realmente preferiría que no usaras mi existencia como un medio para oprimir, subyugar, castigar, eviscerar, o... ya sabes, ser malo con los demás. Yo no requiero sacrificios, y la pureza es para el agua potable, no para la gente.

El día viernes y la cerveza son símbolos claves en la religión pastafari. La pasta, por supuesto, también. Usualmente una reunión de pastafari tiene de por medio cerveza, un plato de espaguetis y a los fieles con un colador de pasta en la cabeza (o con un sombrero pirata). No hay muchas formalidades.


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Una convocatoria de una reunión en Facebook de la Iglesia Octagonal del Evangelio de Monesvol puede decir lo siguiente: "Se podrá beber de la sangre de nuestro dios pero con suma moderación. Si el consumo es ya de tipo recreativo, debemos buscar un espacio diferente al de la fundación".

También dice esto: "les invitamos a la reunion de este mes, donde además de hacer la cena de nuestro señor Monesvol, tendremos una pequeña charla sobre Hacktivismo ( hackers que hacen activismo por causas justas). Compartiremos un rato con su cebada sangre (cerveza) y cantaremos himnos para animar el espíritu y tal vez, una pequeña reflexión sobre cómo logramos superar algo difícil en nuestra vida".

Si se pudiera resumir en una línea, la ética pastafari sería la siguiente: portarse y pasarla bien.

***

Luego de que la Constitución de 1991 dejara en claro que en Colombia todas las religiones o creencias son iguales, la ley de libertad religiosa y cultos (ley 133 de 1994) se encargó de reglamentar el asunto. Así las cosas, la ley —vigente hasta el día de hoy— reitera en su artículo 3 que "El Estado reconoce la diversidad de las creencias religiosas, las cuales no constituirán motivo de desigualdad o discriminación ante la ley que anulen o restrinjan el reconocimiento o ejercicio de los derechos fundamentales".

Sin embargo, en el artículo 5 se aclara que "no se incluyen dentro del ámbito de aplicación de la presente ley las actividades relacionadas con el estudio y experimentación de los fenómenos psíquicos o parapsicológicos; el satanismo, las prácticas mágicas o supersticiosas o espiritistas u otras análogas ajenas a la religión".

Ese fue el artículo del que echó mano el Grupo de Asuntos Religiosos del Ministerio de Interior (organismo encargado de emitir las personerías jurídicas a las iglesias) para negarle la petición de personería jurídica a la Iglesia Octangular del Evangelio de Monesvol.

El 10 de diciembre de 2015 dieron la siguiente respuesta:

"esta Oficina Asesora observó que el carácter confesional de la IGLESIA OCTANGULAR DEL EVANGELIO DE MONESVOL, no correspondía al de las entidades religiosas de que trata la Ley 133 de 1994, así como su respectivo bloque de constitucionalidad y sus normas reglamentarias, toda vez que la entidad solicitante sustenta su doctrina en el Pastafarismo o Evangelio del Monstruo del Espagueti, lo cual encuadra en las actividades ajenas a la religión; descritas en el artículo 5 de la Ley 133 de 1994".

Los pastafaris interpusieron un recurso de reposición alegando, entre otras cosas, que el pastafarismo no es una práctica ajena a la religión: describieron sus creencias, nombraron su libro sagrado, recordaron a su profeta y a su dios Monesvol. Por esta razón, decían ellos, no aplicaba el artículo 5°, que excluye todas las prácticas "ajenas a la religión". Sumado a esto, los seguidores de Monesvol aseguraron que no son satanistas, ya que no promueven actos contrarios a la ley. Igualmente que su iglesia no es espiritista ni tiene prácticas parapsicológicas.

Como respuesta a este recurso, la oficina de asuntos religiosos procedió a citar una sentencia de la Corte Constitucional (C-088 de 1994) en donde destacan en negrilla lo siguiente:

"La lista establecida por el artículo quinto del proyecto de ley no significa una definición de la libertad religiosa, sino solamente una enumeración de las actividades que no quedan comprendidas por el ámbito de la ley estatutaria; desde luego, se reitera, ellas quedan comprendidas bajo la normatividad ordinaria o especial pero no por la de libertad religiosa y de cultos".

Hasta ahí la sentencia de la Corte.

Luego retoma la oficina de asuntos religiosos concluyendo que "de acuerdo con lo anterior, para esta Oficina resulta claro que las actividades de la entidad en estudio se encuentran incluidas dentro de las previstas en el artículo 5 de la Ley 133 de 1994, ajenas a la religión, las cuales no quedan amparadas por esta ley, pero que sí pueden ser reguladas y reconocidas por la normatividad ordinaria".


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Es decir, no pero casi. La oficina de asuntos religiosos no niega la solicitud por razones de forma: no la niega por no cumplir con el número de adeptos, ni carecer de un líder, ni porque haga falta un domicilio en el cual reunirse, ni por la falta de especificidad en el carácter confesional o los antecedentes religiosos. Por nada de eso niegan la solicitud. La niegan porque sus actividades son "ajenas a la religión". En ningún lugar del documento se hacen específicas las razones por las cuales La Iglesia de Monesvol "encuadra en actividades ajenas a la religión".

Poncio Pilato estaría orgulloso.

(Le envié un derecho de petición a la Oficina de Asuntos Religiosos del Ministerio de Interior preguntando dos cosas: el número de solicitudes de personería jurídica rechazadas por parte de la Oficina y los motivos de rechazo. La Oficina respondió que desde el años 2010 hasta la fecha se han rechazado seis solicitudes y aseguraban que "cada una de las actividades rechazadas estaban excluidas del ámbito de aplicación de la ley 133 de 1994; como quiera que las solicitudes presentadas por los peticionarios, evidenciaban que estaban relacionadas con: la mitología, la práctica de las artes de la alquimia, la magia y la astrología".)

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—Los que atacan el pastafarismo —dice el Pastor mientras trincha la carne— piensan simplemente que porque es algo más gracioso, más alegre, diferente, entonces ya pierde la seriedad y el sacralismo que le ponen a otros dioses. Lo importante es: ¿qué enseñanzas deja la religión? Me parecen más importante los efectos sobre la vida de las personas que creen en él. Si usted vive bien, contento, trata de evitar de hacerle daño a otros. Y en eso sí son muy buenas las religiones. O sea, uno no puede negar que Jesús enseña cosas interesantísimas y muy bonitas.

—¿Crees que en un futuro próximo si les vayan a dar la personería? —le pregunto al Pastor mientras levanto la taza de sopa y raspo el cuncho.

—Lastimosamente lo veo difícil —responde— porque como utilizan ese artículo que te digo, entonces ellos lo acomodan para no aceptar. Ahí la única esperanza es que los de la Corte Constitucional, que también ha estado en un lío similar, dejen a un lado sus prejuicios personales y miren el asunto de manera basada en la ley.

El lío de la Corte Constitucional: en mayo de este año el abogado Juan Sebastián Vega interpuso un derecho de petición en el que pedía a la entidad que se removiera el crucifijo de la Sala Plena. El 19 de mayo la Corte votó y negó la petición aduciendo que el crucifijo llevaba con ellos 17 años y no solo era un símbolo religioso sino también una representación cultural e histórica.

Varias organizaciones que defienden la laicidad del Estado protestaron en el mismo sentido: la Asociación de Ateos de Bogotá, el colectivo Sororidad, Ecumenismo y Democracia y el colectivo Católicas por el Derecho a Decidir. Este último le dijo a VICE Colombia que ellas abogan "por la neutralidad del Estado frente a la religión. Por eso pedimos que se remueva el crucifijo. El hecho de que lo quiten no nos afecta como católicas. Nuestra religión no se va a ver afectada".

Por su parte, Ferney Rodríguez de la corporación Bogotá Atea dijo en un comunicado de prensa que "el crucifijo no está ubicado en el escritorio personal de un funcionario, sino en la sala de deliberaciones donde se toman las decisiones trascendentales en materia de justicia".

Esta agrupación de colectivos busca también que se remuevan símbolos religiosos de las entidades del Estado, como el escudo de la Policía Nacional. Han interpuesto más de siete derechos de petición en ese sentido y todos han sido respondidos de manera negativa.

En una entrevista para la W, la presidente de la Corte, María Victoria Calle, poco después de tomada la decisión de la Corte, dijo que "son deliberaciones que se dan, son nueve magistrados. Pero otro magistrado que profese una fe distinta y encuentre sentido y fuerza en un símbolo podría proponerle a la sala plena que decida si se instala ese símbolo que, él considera, debe estar allí".

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—¿El objetivo de ustedes es remover el Cristo? —pregunto.

—No, que pongan un Monesvol al lado del Cristo. Una imagen de nuestro Dios. Porque la misma presidenta de la Corte dijo "no, si algún magistrado quiere poner otra imagen que lo represente... pues lo puede hacer". Pero entonces mire dónde está la trampa del asunto en la discriminación. "Si algún magistrado", dice ella. ¿Cuándo va a haber un magistrado musulmán o pastafari o rastafari o judío en Colombia? Muy difícilmente.


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Al fondo del corrientazo hay un televisor prendido con el noticiero de medio día. La noticia: Construyen réplica del Arca de Noé.

—¿Creen que las decisiones que toma la Corte se ven afectadas por su inclinaciones religiosas?

—Por supuesto— responde el Pastor—. Por ejemplo, si pusieran un Monesvol al lado del Cristo, o un Bachué, entonces es más fácil para el magistrado que con el solo hecho de verlos digan "ay juepucha, es que yo estoy legislando por un montón de gente que no cree lo mismo que yo creo".

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En países como Austria, Nueva Zelanda, República Checa y Holanda el pastafarismo ha obtenido cierto reconocimiento como religión. Por ejemplo, han permitido que los fieles pastafaris aparezcan en documentos públicos (licencia de conducción, documento de identidad, etc) con un colador de pasta en la cabeza como símbolo de su credo.

No se tiene una cifra oficial, pero se calcula que alrededor del mundo hay decenas de miles de pastafaris.

En Estados Unidos, sin embargo, un juez federal dictaminó este año que el pastafarismo no es una verdadera religión y no puede entrar a hacer parte de las leyes relativas a la libertad de culto.

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—Ahorita preguntaron que si quería sopa de pasta. ¿Por qué dijo que no?

El Pastor se ríe.

—Porque estoy a dieta. Y pues él, Monesvol, sabe que una cosa es la cena pastafari como tal y otra cosa es cuidarme a mí mismo. De hecho, si viste no pedí el huevo, pedí la ensalada en vez de papa.

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La respuesta por parte de la oficina de asuntos religiosos que negó la petición de los pastafaristas finaliza diciendo que "contra la presente resolución no procede recurso alguno y queda agotado el procedimiento administrativo".

La pregunta es, ¿será un Ramen definitivo?

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Nota de la redacción: el día primero de agosto del año 2016 se incluyó en este artículo la información relacionada con las solicitudes rechazadas por parte de laOficina de Asuntos Religiosos del Ministerio de Interior.

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