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Lecturas largas o lo que sea

Mi terapeuta me prohibió escuchar Joy Division

Y algunas veces, a pesar de tu historia, tienes que alejarte antes de que tu amor por ellos desaparezca.

por Sarah Kurchak
16 Noviembre 2016, 7:40pm

​Como una persona que sufre de dos severas enfermedades mentales (depresión y obsesión por la música) tiendo tomar a mi terapeuta tan en serio como a la música.

Dejé de ver a mi primer psicóloga cuando me dijo que nunca había escuchado a The Smiths. Y en lo que a mí respecta, ese es un fracaso profesional de su parte. Era una terapeuta que primordialmente lidiaba con universitarios atormentados y enojados de un pequeño pueblo y ni siquiera era capaz de hablar nuestro lenguaje. ¿Cuántas veces la letras rebeldes de Morrissey se han quedado sin ser escuchadas o han sido malinterpretadas porque esa mujer no tenía los conocimientos básicos sobre la depresión que invadía a sus pacientes? Cuando expresaba consternación sobre la alarmante brecha que había en su vocabulario musical, siempre se respaldaba diciendo que escuchaba a Blur, aunque sigo sin entender cómo eso podría hacernos bien a nosotros. Nadie va a expresar sus sentimientos más profundos y sus secretos más íntimos citando "The Universal" o "Song 2".

Y supe que por fin estaba llegando a algo con mi más reciente terapeuta cuando me dijo que tenía que dejar de escuchar a Joy Division. Lo considero el primer gran avance que he experimentado en terapia. Al principio pensó que estaba siendo sarcástica, pero la verdad es que es algo que jamás se me había ocurrido. Desde donde yo lo veía, nadie nunca simplemente deja de escuchar a Joy Division. Escuchar a los dioses del post-punk de Manchester era para mí una responsabilidad profesional como periodista musical. Y también era una obligación personal.

La primera vez que escuché "Rubber Ring" de The Smiths fue cuando tenía 12 años y me pegó muy fuerte. Letras como "the most impassioned song to a lonely soul is so easily outgrown"​ me dejaron completamente devastada y me prometí a mi misma que nunca dejaría que eso pasara. Juré que nunca olvidaría las canciones que me hicieron llorar y las canciones que salvaron mi vida y, aunque nunca creí poder bailar y reír y finalmente vivir, también prometí que escucharía a Moz y a sus voces colegas en mi cabeza y pensaría en ellas con nostalgia si algún día lo lograba. Y años después de dejar de escuchar a Morrissey hablar sobre la vida,la gente en China​, la caza de focas o, bueno, cualquier otra cosa, por fin pude mantenerme firme.

Joy Division, más que cualquier otra banda, era mi religión. Fue a quienes acudí durante esos frecuentes combates con la miseria y la desesperación. Eran los únicos que lograban entenderme. Aunque obviamente no podía contar con que su miseria británica se fuera con la mía. Existía una sonrisa retorcida y un poco de autoconciencia escondida en la mayoría de las canciones de los Smiths, y una sesión de sanación siempre venía con el riesgo de pasar más allá de Disintegration​ y salir con llagas debido a "Friday I'm In Love" o "Mint Car"​. No existe una alegría genuina al momento de encontrarse dentro de la obra de Joy Division. Belleza, sí. Incluso los primeros tracks más enojados y angulares como "Warsaw" y "No Love Lost" ​cuentan con una magnífica singularidad misteriosa en ellos. Casi todas las canciones que escribió Ian Curtis expresaban las cosas más brutales que pueden pasarle a un cerebro y a un alma, y lo representaba de la manera más precisa y poética. Muy pocas canciones lograrán acercarse tanto a la perfección como "Atmosphere".​

Sin embargo, toda esa belleza gótica es despiadada y comenzó a ser parte de mi. Las cosas llegaron a un punto en el que todas las cosas que más amaba de la banda fueron las que me hundieron más en la desesperación. Mi cerebro químicamente mal balanceado y mi inclinación adolescente al drama me hizo incapaz de escuchar Joy Division desde ningún tipo de perspectiva. Comienzo a identificarme con las letras de Curtis y con el retrato que su viuda Deborah pintó para publicar en su libro, Touching From A Distance.​ El único alivio que podía ver tanto en su trabajo, como en su vida, era la muerte. Mi banda favorita se había convertido en mis zapatos de concreto.

Todavía los escucho. Algunas veces me invade el deseo de escuchar "Komakino" acompañado de las melódicas líneas de bajo de Peter Hook (cuando eres un bajista solitario que quiere enfocar todos sus esfuerzos en sonar como cualquier cosa en aislamiento, las canciones de Joy Division son siempre la mejor apuesta). Pero sobre todo, lo hacía por obligación. Ellos significaron para mí el mundo por un tiempo y no podía solo darles la espalda. Morrissey lo dijo.

Después empecé a salir (y eventualmente me casé) con un hombre mayor que yo que me llevaba a "noches ochenteras" y mi culpa y ambivalencia por Joy Division se deterioró en despecho. Resentía ver a la gente bailar con música que ha sido una cosa tan personal y privada en mi vida. Como una niña egoísta, simplemente no quería compartirlo, aunque en realidad tampoco lo quería para mí. El resentimiento eventualmente se extendió por completo a todo lo relacionado con las noches retro.

Así fue como terminé con un nuevo terapeuta en las vísperas de un nuevo episodio, en donde hablé de mis ridículos problemas con Joy Division y le conté que la única cosa más triste que ver a una joven suicida usando "Shadowplay"​ como su hombro para llorar era un montón de gente adulta esforzándose por moverse al ritmo de un track tan nada bailable como lo es "Love Will Tear Us Apart", casi como si persiguieran el beat y su juventud sin obtener nada de éxito. Y fue así como terminó escuchando pacientemente todo el relajo y al final cerró la sesión con un simple y educado "Sarah, necesitas dejar de escuchar a Joy Division". ​

Al principio me dejó aturdida. Pero después me sentí aliviada.

Me despedí de Joy Division. Guardé mis CD's y, aunque no pude borrarlos de mi librería de iTunes, comencé a quitar sus tracks cuando se reproducían en aleatorio. Una vez estuve tentada, cuando me cruce con el video del actor y músico John Simm (quien tocó con Joy Division y Bernard Sumner de New Order en 24 Hour Party People​ y que ocasionalmente juega algún tipo de rol en mis sueños) cantando "Digital" con New Order durante su show en Londres de 2009, pero no pude pasar del minuto. Además de eso, no he escuchado más de un par de segundos de algunas de sus canciones desde ese entonces. Y algunas veces, a pesar de tu historia, tienes que alejarte antes de que tu amor por ellos desaparezca.

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