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Fotos de los paisajes más death metal del mundo

Con una cámara, un flash y unos lentes, estos fotógrafos suecos lograron colapsar la Tierra.

por INKA Y NICLAS LINDERGÅRD
13 Enero 2017, 4:48pm

En otros tiempos, Inka y Niclas Lindergård podrían haber sido acusados de brujería. A primera vista, esta pareja parece ser capaz de manipular la Tierra en formas imposibles, como hacer que la Aurora Boreal aparezca dentro de una cueva. Sin embargo, para sus fotos no usaron trucos de magia o de Photoshop. Inka y Niclas juran que el único poder que tienen es una paciencia meticulosa. Si tuviéramos que clasificar su obra, entraría en la categoría de "fotografía de paisaje". Al fin y al cabo, es lo que retratan. Pero la etiqueta no les hace justicia, ya que su obra está muy lejos de ser tradicional.

Seguro estarán de acuerdo cuando vean su segundo libro The Belt of Venus and the Shadow of the Earth. El título viene de uno de los temas más fotografiados del mundo: la puesta de sol. "El cinturón de Venus" es la franja de luz rosa en el cielo que se ve durante el atardecer, y "La sombra de la Tierra" es justo eso —la sombra que produce la tierra en su propia atmósfera. Juntos, los dos fenómenos crean el hermoso espectáculo de luces rosadas y azules que llamamos puesta de sol.

Inka y Niclas no solo son buenos fotógrafos; también son grandes narradores. Nos contaron cómo se conocieron, su estadía en una plantación de café en Tanzania y cómo es la playa más mágica de Nueva Zelanda.

The Belt of Venus and the Shadow of the Earth está disponible como libro de tapa dura aquí.


VICE: ¿Cuándo se conocieron?
Inka y Niclas:
Nos conocimos en Suecia, en 2005,cuando estudiábamos fotografía. Niclas era del norte de Suecia y trabajó en la industria del acero. Le gustaba el metal ochentero y tenía una cabellera muy ad hoc. A Inka le gustaban los procesos fotográficos antiguos, era vegetariana de nacimiento y cocía su propia ropa que parecía de hippie o de abuelita. Éramos totalmente opuestos pero eso nos parecía extraño e interesante. Vivíamos muy cerca y empezamos a pasar mucho tiempo juntos en un pueblito muy pequeño. 

¿Cuándo empezaron a trabajar juntos en el ámbito creativo? 
Planeábamos hacer un proyecto juntos después de graduarnos. Además, ya éramos pareja. Nos ayudábamos mucho para estudiar y conocíamos muy bien el trabajo del otro. Un día, hace muchos años, fuimos a la casa de un amigo que vivía en una plantación de café en Tanzania. La casa estaba iluminada gracias a una batería de auto y para que uno usara la regadera, el otro tenía que bombear el agua con un pedal. Desde el porche se veía el Kilimanjaro. 

Al final nos quedamos tres meses y trabajamos todos los días. Decidimos probar todas nuestras ideas para saber cómo nos iría como dúo. Cuando terminamos, usamos máximo cuatro o cinco fotografías de las miles que tomamos en esos tres meses. Ya pasaron nueve años y ya no concebimos otra forma de trabajar si no lo hacemos juntos.

Gran parte de su obra en    The Belt of Venus and the Shadow of the Earth parece algo imposible para la naturaleza. Háblame de cómo lograron estas tomas. 
Siempre tratamos de que sea algo simple. Tenemos una cámara réflex digital, una lente y un flash. No es una producción grande con seis flashes y una máquina de viento. El punto es hacer mucho con poco, y esperar el momento correcto es una parte importante del proceso. Se siente muy bien cuando todo se alínea perfectamente y la fotografía se vuelve algo más que lo que habíamos planeado.

Mucho del trabajo en la serie gira entorno a actos de performance que sólo se pueden experimentar a través de la fotografía. Todo lo que ves en las imágenes pasa al momento de la exposición. Tratamos nuestras acciones —ya sea lanzar polvo al viento, hacer una escultura de ramas o iluminar las piedras con luces de colores— como un performance hecho en alianza con el paisaje, los elementos y la cámara. Nos gusta explorar el rol de la cámara como puente entre el mundo físico y el mundo fotográfico.

Por su obra, debo preguntar: ¿cuáles son los lugares más hermosos del mundo?
Islandia en general, especialmente Jökulsárlón y la playa negra cubierta de icebergs. Hemos ido cuatro veces y todas han sido mágicas.

Después está la playa Koekohe, en Nueva Zelanda. Cuando llegamos a la playa, había un cielo color dorado/rosáceo. Entramos en pánico y corrimos a instalar las cosas para empezar la sesión por miedo a que se desvaneciera en 10 minutos. Una hora después, la luz seguía siendo la misma, así que nos calmamos y empezamos a planear qué hacer después. Probamos otra idea durante una hora más o menos y la luz seguía siendo igual, como un amanecer congelado en la posición perfecta. Trabajamos todo el día hasta quedar totalmente exhaustos y poco a poco, el perfecto amanecer se convirtió en el perfecto atardecer. Todo fue muy surreal.

En tercer lugar está Glacier Point, en el Valle de Yosemite, al atardecer. Como es famoso, siempre hay mucha gente, pero vale la pena. También está Lofoten en Noruega y las Tres Cimas de Lavaredo en los Dolomitas.

Fotografían el mundo natural pero sus imágenes parecen de otro mundo. ¿Les interesa el ocultismo?
Siempre nos ha fascinado el misticismo de la naturaleza y buscamos evidencia de lo místico en todos lados: en la mitología nórdica, en las religiones paganas e incluso en las postales espirituales que venden en las tiendas de souvenirs. Nos interesan la estética y el espíritu ritualista de los ocultistas. Normalmente describimos nuestra fotografía o nuestros paisajes como "death metal", en el mejor de los sentidos.

¿Qué planean para este año?  
Vamos a tener una exposición en Rotterdam en febrero y nos acaban de informar que probablemente vayamos a México para tomar fotos en enero. Acabamos de publicar nuestro segundo libro   The Belt of Venus and the Shadow of The Earth. Así que ahora estamos un poco desnudos; todas las obras que amamos y que conservamos ya fueron publicadas. Tenemos que empezar de cero. Es emocionante pero al mismo tiempo nos da mucho miedo. Por ahora estamos trabajando en unas esculturas fotográficas (doblar fotos en formas tridimensionales y derretirlas sobre objetos naturales). Esta es una nueva dirección que queremos tomar.

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