Fotos

Así eran los jóvenes de Woodstock 1969

Fotos a 47 años del concierto más importante de la historia.

por Fernando Bernal
16 Agosto 2016, 2:00pm

Todas las fotografías cortesía de Baron Wolman.

Baron Wolman es considerado un auténtico capo de la fotografía musical. Y tiene méritos de sobra. Fue el primer editor gráfico de la revista Rolling Stone. Frente al objetivo de su cámara han desfilado Bob Dylan, Jim Morrison, Janis Joplin, los Rolling Stones y Grateful Dead. Su favorito es, y será siempre, Jimmy Hendrix.

Cuando trabajaba en la revista tuvo que documentar el primer festival de Woodstock, que durante cuatro días se celebró en una granja de Nueva York y que es reconocido como el evento fundacional de la música moderna.

Las estampas en blanco y negro que Wolman hizo de aquel verano del amor—"de paz y música", como se anunciaba en el cartel promocional del evento— son el mejor testimonio que tenemos de un festival que reunió a cuarenta grupos, pero que, sobre todo, fue el momento en que "murió y nació el movimiento hippie", como recuerda el fotógrafo.

VICE: ¿Qué recuerdos guardas de aquel primer festival de Woodstock?
Baron Wolman: ¿Mis recuerdos? Bueno, la vida era más divertida, menos complicada y el festival era el reflejo de ese espíritu de "vive y deja vivir", un espíritu auténtico. Respecto al festival en sí mismo, para alguien que ama la música fue un evento irrepetible, repleto de momentos memorables desde el momento en que Richie Havens salió a tocar para 300.000 personas.

¿Cómo fue tu trabajo ahí?
Hice fotos, centenares de fotos, no recuerdo cuántos carretes pero fueron docenas. Por aquel entonces todo era mucho más espontáneo, las bandas no tenían quinientos managers y trescientos de relaciones públicas y podías acercarte a ellos cuanto quisieras. Mi trabajo fue realmente sencillo: me dediqué a hacer lo que me daba la gana.

¿Qué grupo o artista recuerdas con especial cariño?
Jimmy Hendrix. Jimmy Hendrix reinó en Woodstock.

¿Y cuál fue el mejor a la hora de hacerle fotos?
Jimmy Hendrix, sin duda. Manejaba la guitarra como si fuera una serpiente. Pero debo reconocer que lo más divertido fue tomar fotografías de la propia audiencia: no se ha visto ni jamás se volverá a ver algo así.

Sobre el público, ¿cómo eran aquellos jóvenes que vivían el final de la década de los sesenta?
Eran geniales: sólo pensaban en beber, fumar y hacer el amor. No hubo una sola pelea en aquellos días y, si alguna vez ha habido una representación del espíritu libre, fueron aquellos días en Woodstock. El auténtico movimiento hippie nació y murió ahí.

¿Cómo ha cambiado el mundo de la foto de Woodstock a la actualidad?
Es un mundo distinto. A mí siempre me ha gustado la fotografía cruda, sin manipular, lo que ves es lo que hay. Ahora todo lleva toneladas de Photoshop y no sé cuántas cosas más. Yo no quiero saber nada de eso porque eso no es fotografía, eso es ciencia-ficción. Por eso hace años que no estoy interesado en nada que tenga que ver con ese mundo.

¿Qué piensas de la música que se produce en la actualidad?
Tampoco me interesa demasiado, la verdad. Yo crecí con bandas de verdad, que tocaban música. Lo de ahora es otra cosa y las excepciones —que las hay— se pueden contar con los dedos de la mano.

¿Crees que Estados Unidos es un país con menos libertades que en los sesenta?
Esa es una pregunta que no sabría contestar: yo vivo en Santa Fe, Nuevo México, de una forma sencilla y no tengo ni idea de cómo viven los demás.

¿Tienes algún secreto para hacer buenas fotos para la portada de una revista?
El secreto es comunicar algo: un momento, un flash, una chispa. Creo que es algo bastante intuitivo: de pronto pasa algo que te hace darle al clic y esa es la foto que irá en portada. Nunca fui demasiado aficionado a preparar una foto, creo más en la espontaneidad del ahora y en mi capacidad para captar algo especial sin necesidad de ponerme a dar instrucciones.