Cultura

¿Por qué un hombre no puede rechazar la paternidad de su hijo biológico?

¿Deberían los hombres tener el mismo derecho que las mujeres a controlar sus vidas reproductivas y sus futuros financieros?

por Zoë Lawton
04 Noviembre 2016, 4:00pm

Imagen de Sarah MacReading.

Este artículo fue publicado originalmente en VICE US.

Matt Dubay y Lauren Wells habían terminado cuando ella descubrió que estaba embarazada. Sólo habían salido por unos meses y tenían conceptos muy diferentes de paternidad: Wells quería tener al niño; Dubay no quería ser papá. Cuando el estado de Michigan lo presionó para que pagara la manutención de su hijo, Dubay se negó.

La batalla legal entre la expareja se convirtió en uno de los casos más destacados hasta la fecha sobre los derechos reproductivos de los hombres. Sin embargo, desde ese caso, que este año cumple su décimo aniversario, las cosas no han cambiado mucho.

En el juicio, Dubay, de 25 años, presentó un nuevo argumento legal: cuando el embarazo no es planeado, el hombre debería tener el mismo derecho que la mujer a abortar. En otras palabras, las mujeres pueden elegir si quieren o no asumir las responsabilidades legales y financieras que vienen con la paternidad —al abortar un feto— y por lo tanto, los hombres también deberían tener esa posibilidad.

Dubay nunca sugirió que un hombre debía decidir si una mujer abortaba o no. Su punto era que si una mujer decidía tener al niño, el hombre involucrado debía poder optar por no cumplir con las obligaciones legales de la paternidad. En tal caso, no existiría relación legal con el niño y no tendría ninguna responsabilidad de pagar la manutención por los próximos 18 años.

El juez se pronunció en contra de Dubay y señaló: "Si la caballerosidad no está muerta, su existencia bien puede estar en riesgo por el demandante de este caso".


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El caso fue llamado "el equivalente masculino de Roe vs Wade", y el Centro Nacional para los Hombres y la Organización Nacional de Mujeres entraron en discusión mientras se desataba un circo mediático.

"Roe vs Wade les dio a las mujeres el control de sus vidas reproductivas, pero legalmente nada cambió para los hombres", explicó Mel Feit, director del Centro Nacional para los Hombres, en un comunicado de prensa emitido en aquel entonces. "Ahora las mujeres tienen el control de sus vidas después de una concepción no planeada, pero los hombres son forzados a ceder el control, a ser financieramente responsables de las decisiones que sólo se les permite tomar a las mujeres, y a renunciar a la elección reproductiva".

Kim Gandy, entonces presidenta de la Organización Nacional de Mujeres, le dijo a CNN: "Los hombres han tratado de evadir la responsabilidad que tienen sobre sus hijos durante años. Este individuo no debería salirse con la suya".

Dubay, por su parte, explicó su versión de la historia en una entrevista en vivo con Dr. Phil: "Forzarme a ser un padre financiera, mental y físicamente, no es algo justo", explicó en el programa. Cuando se cuestionó a Dubay sobre el uso de anticonceptivos, dijo que habían utilizado condones al comienzo de su relación pero no al final. Wells le había dicho que estaba tomando pastillas anticonceptivas.

Para cuando salió la entrevista, Wells ya había dado a luz. Se mantuvo fuera del centro de atención, pero emitió una declaración por escrito en la que dijo que su prioridad era darle un buen hogar a su hija Elizabeth. "Estoy decepcionada de que Matt haya decidido no participar en la vida de Elizabeth hasta el momento, y en cambio decidiera desvincularse de cualquier responsabilidad de nuestras acciones consensuales del año pasado", escribió. "Creo que la vida comienza en la concepción y de ahí florece. Asumo la responsabilidad de mis actos y haré lo mejor que pueda, como adulta y madre, para proteger y proveer por nuestra hija".


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Dubay apeló, pero fue rechazado de nuevo. Nancy Gibbs, entonces redactora y actualmente editora de la Revista TIME, describió el caso como un "truco legal", pero señaló que "la campaña tenía sentido, como una forma de llamar la atención sobre la doble moral y las consecuencias no deseadas".

En otras palabras, Dubay nunca tuvo oportunidad de ganar, pero el caso provocó un debate digno de discusión. ¿Deberían los hombres tener el mismo derecho que las mujeres a controlar sus vidas reproductivas y sus futuros financieros?

Por un lado está el argumento de que debe haber cierto sentido de igualdad: mujeres y hombres deben tener el derecho de elegir no convertirse en padres si así lo desean. Una mujer puede elegir abortar o tener el niño sin que el hombre involucrado interfiera en su decisión. Sin embargo, si ella decide tenerlo, el hombre debería tener el derecho de elegir si quiere ser padre y asumir los derechos y responsabilidades legales que eso conlleva. Ambos deberían poder decidir lo que quieren hacer, con base en sus circunstancias y creencias individuales, y ninguno debería poder interferir en la decisión de la otra persona. Esencialmente, se trata de que ambos sexos alcancen la igualdad reproductiva y la autonomía.

La forma en la que esto funcionaría en la práctica es un poco más enredada. Frances Goldscheider, una profesora retirada de sociología de la Universidad de Brown, Estados Unidos, fue una de las primeras académicas en presentar una propuesta para lo que ella denominó un "aborto financiero". Funcionaría más o menos así: se le notificaría al hombre cuando un niño fuera concebido accidentalmente, y él tendría la oportunidad de decidir si quiere asumir o no los derechos y responsabilidades legales de la paternidad. La decisión tendría que hacerse en un corto período de tiempo, y una vez el hombre la hubiera tomado, tendría que asumirla de por vida. Esto significa que un individuo no podría negarse a ser padre después, si le dejara de resultar conveniente. La decisión también se registraría legalmente, tal vez en el acta de nacimiento del niño, o en una orden judicial.

Pero los críticos señalan que los derechos reproductivos igualitarios para hombres y mujeres simplemente no son realistas. Como concluyeron los jueces en el caso de Dubay, el derecho de una mujer a abortar y el derecho de un hombre a rechazar la paternidad no son realmente análogos. Con el aborto, una mujer decide si va a traer o no a un niño al mundo. El derecho del niño a una relación legal con su padre —y, en particular, el derecho al apoyo financiero para ayudar con la educación del niño— se sobrepondría al derecho de un hombre a renunciar a la paternidad. Además, en últimas, ambos padres fueron responsables de la concepción del niño, así que ambos deberían asumir la responsabilidad de este cuando nazca.

Susan Appleton, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Washington, ha escrito mucho sobre la reproducción y el arrepentimiento, más recientemente en el Yale Journal of Law and Feminism. Me dijo que en el derecho familiar [en Estados Unidos] hay una fuerte política de "responsabilidad personal". En otras palabras, "Dubay tomó la decisión de tener relaciones sexuales heterosexuales sin usar él anticonceptivos; asumió el riesgo de convertirse en padre cuando eyaculó", comentó Appleton.

Appleton enseña casos como el de Dubay vs Wells a los estudiantes en su curso de Derecho Familiar. "Ellos aprecian los argumentos de Dubay sobre la injusticia y la desigualdad, pero casi siempre llegan a la conclusión de que ningún otro resultado es posible".

Diez años más tarde, el status quo que Dubay desafió sigue vigente hoy en día. Y no ha habido muchos casos similares desde entonces, en parte debido al precedente establecido por el resultado de Dubay vs Wells.

Los políticos también han rechazado proponer cambios legislativos que permitan a los hombres tener derechos reproductivos, quizás debido a la suposición de que hacerlo abriría las puertas para que un número sin precedente de hombres optaran por no convertirse en padres. En el futuro previsible, por lo menos, la idea del derecho de un hombre a elegir seguirá acumulando polvo en los libros de historia jurídica.

Zoë Lawton es una investigadora legal y escritora especializada en derecho familiar. Síguela en Facebook.