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Este artículo se publicó hace más de cinco años.
Noticias

Que Internet no lo engañe

Señores de Actualidad Panamericana se les acabó la guachafita. El autor de este artículo está emputado con ustedes y con todos aquellos que crean y comparten noticias falsas en la web. Acá cinco recomendaciones para no seguir haciendo el oso en la...

por Luke O'Neil
18 Junio 2014, 4:00pm


Una vestimenta correcta es recomendada, pero no es un requerimiento, cuando se está compartiendo contenido en internet. 
Foto vía Phil Dokasen Flickr.

He pasado la mayor parte de los últimos tres años tratando de desenmascarar cualquier engaño viral que se me cruza por el frente, gritándole, a cualquiera que me ponga atención, qué tan dañina puede ser la cultura de consumir mierda viral para la manera en la que absorbemos y producimos noticias, y oh sorpresa, ha sido una labor ingrata e inútil en última instancia. Con la ayuda de que Facebook genere difusión de tonterías con orígenes dudosos de links que son promovidos y con el surgimiento de un género entero de páginas web que están específicamente diseñadas para engañar a los lectores con tonterías cuidadosamente adaptadas, es claro que a la gente, no le importa comprobar si la información es veraz o no antes de compartirla. No solamente somos susceptibles a la desinformación, pareciera que queremos desesperadamente que nos engañen, y lo que es aún peor, que engañen a todos nuestros seguidores.

Con toda la razón aborreceríamos a cualquiera que intencionalmente difundiera un virus físico, ¿cierto? Entonces, ¿por qué no aplicamos el mismo estigma a personas que están regando leyendas urbanas en nuestros newsfeed de Facebook y contaminando nuestras corrientes de Twitter?

Es muy fácil vacunarse a sí mismo ante este tipo de comportamiento  peligroso en línea con unos trucos muy fáciles de recordar. Piensa en los siguientes consejos como un condón para tu newsfeed. De manera similar, no te protegerán de todo, pero te pueden ayudar a limitar la propagación de herpes virtuales.

Los pasos a seguir para determinar si una pieza de contenido es una montaña de mentiras nos llega de una práctica arcaica más conocida como periodismo. Como he escrito en otras partes, somos recordados constantemente de nuestro estado civil de periodistas y miembros de las redes sociales, así que nos corresponde aplicar por lo menos un mínimo de estándares de los medios antiguos sobre la información que compartimos y promovemos.

Hay cinco preguntas que te quieres hacer cada vez que te topas con una historia que piensas que quieres compartir con tus amigos en internet. Si te parece que es mucho trabajo, tienes que recordar que empezar a propagar leyendas urbanas en público no está bien visto en la vida real y lo mismo debería suceder en las redes sociales. Estas preguntas son conocidas como los cinco cuestionamientos.

¿Quién te está contando la historia?

Cuestionar la fuente de la noticia desde el principio, es la manera más fácil de filtrar la mayoría de las noticias fraudulentas con las que te encuentras. Como explica una nota reciente en el New Republic, el año pasado vimos nacer muchas páginas de internet que producen titulares que suenan vagamente plausibles con el único propósito de que se compartan masivamente. Tienen la pretensión de ser parte del negocio de la “sátira”, pero ninguna de estas páginas es ni medianamente chistosa,  y gracias a la nueva función de Facebook que te muestra los links relacionados, puede que te encuentres estas páginas al lado de fuentes noticiosas legítimas. Estas páginas incluyen, pero de ninguna manera se limitan a, The Daily Currant, the News Nerd, Empire Sports News, News-Hound, Huzlers, Demyx, Mediamass, and National Report. (Una subcategoría de difundidores de spam falsificado son las cuentas de redes sociales dedicadas a compartir imágenes falsas, manipuladas y sin ninguna atribución de cosas como “los lugares mas hermosos del mundo” o algo parecido. El indomable @PicPedant en Twitter es una muy buena fuente para poder evadir estas cuentas).

Lo he dicho cien veces pero vale la pena repetirlo: si nunca has escuchado el nombre de la página que está reportando esta pieza noticiosa que te gustaría compartir, entonces casi sin duda será un pedazo de mierda. ¿Repetirías la historia que te contó a gritos el tipo loco en el Transmilenio? ¿Entonces por qué estás copiando el link de aquella página que no conoces?

Vale aclarar que esto se está volviendo cada vez más difícil, ya que hasta páginas de internet medianamente respetables también se están metiendo en el negocio de producir mierda, pero tranquilo, que por esa razón hay cuatro cuestionamientos más para ayudarte a separar la paja del trigo. 

Publicar en internet es interesante, pero por favor, no te metas de cabeza que vas y te aporreas. Foto por Quinn Dombrowski en Flickr.

¿De qué se trata la noticia?

¿Este pedazo de noticia parece ser DEMASIADO PERFECTA? ¿Es algo que te inspira a pensar o a tuitear TODO ESTO? Es falso. Si es demasiado bueno para ser verdad, entones lo es. Me encantaría vivir en un mundo donde Bill Murray camina por las calles, previniendo robos a bancos, pero la vida no es una serie interminable de coincidencias altamente publicables. El universo de hecho, es verdaderamente muy predecible y aburrido. La gente que quiere compartir sus historias lo sabe, y por esta razón publica una versión de la realidad que alimenta nuestro apetito por la ficción.  

Esto generalmente ocurre en el mundo de historias políticas no-exactamente-reales. Puede que hayas visto la más reciente sobre Texas proponiendo una ley que le requiere a las mamás ponerle nombres a los fetos... algo clásicamente texano, ¿cierto? Pero si te tomaras cinco segundos para leer la noticia, te darías cuenta de que obviamente fue escrita para escandalizar a aquellas personas que quieren creer que Texas verdaderamente haría semejante cosa. Hay cientos de ejemplos escandalosos pasando en el país que requieren de nuestra atención. No te conformes con los titulares vagamente plausible solamente porque se siente bien gritar un rato.

¿Cuándo sucedió esta noticia?

Esta es la pregunta más sencilla de cuestionarse, pero por alguna razón es la que menos se hacen los usuarios de internet. Apenas abras una historia o un video, mira cuándo fue la primera fecha de publicación. Tal vez te acuerdas de que la gente estaba compartiendo videos miedosos de un bote buscando el avión desaparecido de Malasia en aguas tenebrosas hace unos meses. Si alguien se hubiera tomado el trabajo de mirar el video original de YouTube, se hubieran dado cuenta de  que el video se había subido hace un año.

Hay un número limitado de Internets, por favor consérvalos. Foto del usuario HD Zimmermann en Flickr.

¿Dónde sucedió la historia?

¿Fue en otro país? Esta es una de las maneras más comunes como los farsantes de noticias nos venden información de mierda, porque la sola mención de China o Rusia a una audiencia occidental hace, por alguna razón, cortocircuito con nuestro escepticismo. Quién sabe qué estará pasando por esos lados del mundo, pero seguramente es alguna locura. Me como cualquier cuento.

Esta es una de las alertas rojas más evidentes en todas las historias que han aparecido en torno a los Olímpicos de Sochi. ¡Lobos que recorren los pasillos de hotel! ¡Estoy seguro que esos existen en Rusia! También vimos este mismo fenómeno en una historia reciente sobre el hombre chino que estaba abandonado en un aeropuerto en Corea del Sur porque había hecho garabatos en su pasaporte. La historia, como todas las historias creíbles, era basada en una historia de Weibo, una red social china. Entonces, no solamente era demasiado tierna como para ser verdadera, las páginas que estaban difundiendo la historia ni siquiera podían rastrearla a una página que pudieran traducir. (Incidentalmente, todas las páginas que compartieron la historia - Buzzfeed, Gawker, the New York Daily News, Elite Daily, hasta putamente USA Today, Uproxx, entre otras, todavía no se han disculpado por mentirnos acerca de la noticia).

¿Por qué se está compartiendo tanto la historia?

Es importante cuestionarse acerca del valor inherente a la noticia del ítem en cuestión. ¿Es acerca de, por ejemplo, un tipo que terminó con su novia de una manera súper ‘internetezca’? No hay ninguna otra razón más que un deseo cínico de clicks baratos en Facebook por la que una página noticiosa reportaría acerca de la vida privada de algún tipo extraño. Lo mismo pasó con el “tipo con inconvenientes moderados en un aeropuerto”. Si la historia se escribió claramente para generar clicks, probablemente es falsa.

La sola idea de que hay gente allá afuera que genera algún lucro por mantener a la gente confundida y desinformada no es nada nuevo, se remonta al origen del habla y del idioma como tal, sin mencionar el pedazo de contenido viral más grande de todos: los textos religiosos. Pero todo parece estar empeorando ahora y es porque estamos voluntariamente suscritos a ayudar a que se deteriore nuestra inclinación hacia el escéptico. Nadie está esperando que te pongas a buscar la fuente original de cada pedazo de información que se te pasa por el frente, pero lo mínimo que puedes hacer, si insistes en volverte estúpido, es no compartirle tu estupidez al resto de la gente. Tomarte un par de segundos para considerar estos cinco cuestionamientos antes de que hagas click en el botón de compartir no solo te va a ahorrar avergonzarte en línea cuando inevitablemente te termine tu compañero sentimental, también va a hacer que internet sea un lugar mejor.

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