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La evolución de la música electrónica, de acuerdo con A Guy Called Gerald

Conversamos con un pionero de la música electrónica sobre nostalgia, experimentación y hamburguesas de queso.

por Josh Baines
29 Agosto 2016, 3:10pm

Esta entrevista se publicó originalmente en THUMP Reino Unido.

Usualmente, cuando un escritor comienza un artículo sobre un artista diciendo que el personaje en cuestión no necesita introducción, lo que en realidad está haciendo es admitir que son muy flojos para navegar por Wikipedia y ligeramente modificar las primeras líneas que ahí se mencionan sobre el DJ o productor, porque estamos en el 2016 y, ¿quién tiene el tiempo de hacer redacción o una investigación real? La verdad es que en esta ocasión lo decimos honestamente: A Guy Called Gerald en verdad no necesita ninguna clase de introducción porque, siendo francos, si no estás consciente de la importancia de la cultura club británica –y de la música electrónica en una escala más global– entonces seguramente se te ha volado el balón y probablemente nosotros no vamos a brincar la cerca para traerlo de vuelta desde el sucio patio del vecino.

El nacido en Manchester, Gerald Simpson, descubrió el acid house a finales de la década de los ochenta y decidió hacer su propia versión. "Voodoo Ray", su influyente sencillo debut de 1988, sigue siendo una sublime muestra de electrónica que suena tan fresca hoy como lo hizo en aquellos años, cuando tu papá se metía pastillas con Shaun Ryder en The Hacienda. Un inquieto –e implacable– innovador, Gerald pronto se mudó a un ritmo que posteriormente sería conocido como drum and bass y jungle. Desde entonces, pasó prolongados periodos de tiempo tanto en Nueva York como en Berlín y actualmente es un devoto de empujar los límites tanto de la calidad del sonido como de la originalidad de la música en el ambiente del club. El vecino de al lado dice que puede devolverte tu pelota, por cierto, pero primero debes escuchar Black Secret Technology.

El próximo mes, Gerald estará en el escenario de Moondance, en el Parque Olímpico Reina Elizabeth en Londres, para un set especial sobre la evolución de la música electrónica. El originador del acid compartirá espacio con personajes como Joey Beltram, Todd Terry, Slipmatt, Billy Daniel Bunter, Dillinja y, literalmente, cientos de tus DJs favoritos de hardcore, drum and bass, house, techno y grime, para un evento que los promotores describen como una "celebración de la cultura rave, desde sus raíces hasta los innovadores de hoy".

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Previo a su presentación, llamamos a Gerald para conversar sobre el pasado, presente y futuro de la música electrónica y la cultura club. Y también de las hamburguesas de queso de McDonald's. Obviamente.

THUMP: ¿Por qué el periodo de 1989 a 1993 es estudiado tan minuciosamente y tan recordado?

A Guy Called Gerald: Si no querías bailar al ritmo de Kylie Minogue, tenías que crear algo más crudo, así que en aquella época, si querías algo para bailar, lo hacías tu mismo. La energía se canalizó en la música electrónica y un montón de cosas vinieron juntas al mismo tiempo. Estábamos creciendo y cambiando las cosas. Dejé mi hogar y me mudé a un asentamiento porque eso significaba que podía construir un estudio. Me di cuenta que todo estaba disponible para mí pero no podía hacerlo en casa. Lo había estado tratando pero a la vez volvía loca a mi madre. Necesitaba un lugar donde pudiera tirar una pared y poner bocinas. Así que me mudé a Hulme y estaba rodeado de progresistas. Nos juntamos y cambiamos ideas. Había otras personas con estudios, así que la idea de cambio estaba en el aire.

Esto no es para denigrar a nadie ni a su trabajo, pero la nostalgia parece ser algo potente y empalagoso en la cultura club...

Con todo eso, desde el resurgimiento del vinilo y los cassettes hasta vestir con la ropa de tus abuelos, lo que sucedió es que en aquellos días tenías que ir a algún sitio a producir tus discos. Tenías que ir a una casa productora y ellos te ayudaban con la idea y se producía de esa forma. No solamente bajabas un software y cortabas y pegabas tracks que ya habían sido masterizados para después preguntarte por qué tu track no suena igual de bien.

Es como ir a McDonald's y comprar una hamburguesa. Esa hamburguesa no tendrá la misma calidad que si vas a la carnicería, compras los ingredientes y la haces por tu cuenta. La gente quiere regresar en el tiempo ahora, y es fácil pensar que es porque lo "análogo suena mejor", pero de hecho es porque las cosas eran construidas de forma correcta en aquellos días y la gente tenía el tiempo de hacerlas. Ahora todos quieren esos sonidos al instante con el sonido de los viejos días. Pero no se puede, porque el software puede replicar los viejos sonidos, pero sigues necesitando el oído correcto para hacerlos sonar bien.

Entonces, ¿por qué mi generación está tan metida en la idea de lo ya confeccionado?, ¿en qué sensación de autenticidad nos estamos fijando?

Es por conveniencia y tiempo. Puedes mirar algo que fue tallado y lo aprecias porque sabes que tomó tiempo, luego coges una réplica de China o Taiwan de lo mismo, la miras y notas las marcas del molde y crees que es un montón de basura. Básicamente, nos presiona el tiempo más y más y nos estamos quedando sin él. Normalmente no hablo con la gente de tu generación porque no cuento con el lenguaje para hacerlo, es muy veloz. Es por ello que las cosas hechas en el pasado tienen un valor incrustado en ellas, tomaron tiempo. Se gastó tiempo en ellas.

¿Sientes que la gente de mi edad está contenta con remezclar el pasado en lugar de buscar el peligro y la furia de lo escalofriantemente nuevo?

Algo así. Ya ha pasado antes en la cultura, pero ahora tenemos toda una configuración de diferentes herramientas tecnológicas para hacerlo. Posiblemente es un periodo de transición en el que estamos viviendo. El ancla son las cosas viejas y, básicamente, nos han arrojado a un nuevo mundo tecnológico y estamos en un punto de inflexión. La gente no sabe a dónde ir así que, es comprensible, que regresen a su ancla. No podemos continuar regurgitando todo, creo. Tenemos que ir a alguna parte.

La tecnología que tenemos ahora te vuela la mente. Recuerdo tener un sampler SN50 que era lo máximo de sofisticación en mi equipo –el resto estaba pegado con cinta adhesiva– y no solo sampleaba pequeñas partes de James Brown. Podía agarrar pequeños elementos de lo que fuera y aprender cómo usar el sampler en su totalidad. Eso era porque tenía el tiempo para hacerlo. Escatimé y ahorré para comprarlo, así que quería saber cada pequeño detalle de él.

Estamos viviendo una era de crisis social y me pregunto, ¿son momentos como este cuando lo que ofrece la cultura club se vuelve más importante que nunca?

Eso creo. Lo equiparo con estar en el estudio. Incluso cuando estoy derrotado y furioso, tengo este espacio que es familiar. Es como ir a tu sitio local. Te ayuda a pasar el día porque sabes que estará ahí.

¿Es por ello que los clubes son igual de importantes? ¿Necesitamos estos sitios de intensa significación personal?

Puedo ver que hay una gran guerra contra los clubes. Fui a Berlín por tres meses y me quedé por 10 años, y no habría estado ahí si no fuera por su sistema de clubes. La parte más espeluznante de vivir en Berlín era cuando tenías que dejar el club y tomar el tren a casa: ¡te golpeaba la realidad! Hay cierta libertad en Berlín. Hasta cierto punto, puedes hacer lo que quieras ahí. Está cambiando lentamente conforme avanzan los años, pero es un lugar muy abierto. Si querías ser un artista, ahí podías serlo. No había muchas restricciones. En el Reino Unido, tenías que ajustar eso a tu horario. Aprendí mucho sobre quién era y lo que quería hacer musicalmente cuando viví ahí. También hay muchas oportunidades de colaborar estando allí.

Supongamos que la música electrónica se basa en un triángulo geográfico que abarca Chicago, Detroit y Berlín. ¿Cómo conviertes eso en un área de significación? ¿Qué ciudades caben ahí?

Para mi Nueva York. Fui ahí por primera vez en 1989 justo cuando estaba cerrando el Garage, pero dejó muchos clubes en su despertar, como The Whirl, The Tunnel, Red Zone, muchos de estos clubes underground que siempre fueron parte de mi sistema conforme crecía; estaba en Manchester pero desde el 82 u 83 fui un b-boy, así que me fui a Nueva York. Viví ahí por cinco años y sentí que se estaba desvaneciendo un poco, culturalmente. La gente joven no tenía el tiempo de apreciar el pasado. Entonces, el alcalde Giuliani trajo la ley de cabarets, lo que significaba que no podías bailar en un bar a menos que tuviera la licencia. Fue como un movimiento de la mafia: si eras un club, tenías que pagar. Pero como lo vemos hoy, sigue siendo un punto neurálgico para la música.

A veces pienso que la música electrónica es una forma de música donde la experimentación extrema se vuelve casi universalmente aceptada como una forma de hacer a la gente moverse.

Aún lo encuentro muy abstracto. Yo estaba en el electrofunk y en el inicio del hip hop, era DJ por esos días y dejé de mezclar cuando me hice de mi primera drum machine y comencé a producir. Me quedé en el pequeño mundo de la producción escuchando música avant-garde. Me encantaban cosas como Chick Corea y siempre me fui a los límites de la música. Nunca me metí en lo que era popular. Así que cuando encontré el acid house estaba en un show en Piccadilly Radio en Manchester, un chico llamado Stu Allen tocaría algo de acid entre el funk y el soul. Me di cuenta que las máquinas que estaba usando para hacer música eran las mismas que yo había adquirido. En el show, una de las cosas que hizo fue una sección demostrativa. Así que le envié un demo de acid y lo tocaron. Así fue como hice "Voodoo Ray" al final.

Estaba en este tipo de música muy peculiar. En eso estaba metido. Parecía que la gente haciendo la mayoría de esta música no se preocupaba por los éxitos, no quería jugar seguro. Y eso fue el acid para mí. Aún sigue siendo el núcleo para mí. Aún cuando yo estaba en las listas de popularidad no tenía nada que ver con ellas. Yo me estaba metiendo a la producción de jungle. Siempre estuve tratando de encontrar lo más reciente para bailar. Siempre estaba buscando el baile.

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