Cultura

¿Comer sano? El estilo de vida que Instagram te vendió quizá no sea tan saludable

Un trastorno de ansiedad por la "alimentación saludable" conocido como ortorexia puede arruinar tu salud, tu vida sexual y hacer que la fruta te de ganas de llorar.

por Helen Nianias
13 Agosto 2015, 9:25pm

Photo by Instagram user myhealthydish_

Foto de usuario de Instagram myhealthydish_.

Meterse a Instagram y ver a otros alardeando con hashtags como #cleanandlean (algo así como limpio y sin grasa) o #eatraw (come crudo) cuando todavía estás tratando de bajar esa hamburguesa que te comiste la noche anterior puede ser, en el mejor de los casos, bastante deprimente. Pero las miles de fotos de aguacates y calabacines presentados como si fueran un provocativo plato de spaghetti son, en el caso de ciertas personas, producto de un trastorno de ansiedad llamado ortorexia.

Quienes lo padecen, tienen una obsesión o fijación con la alimentación saludable. Es un desorden que ha alcanzando un protagonismo creciente desde el surgimiento de la tendencia "clean eating" ("comer limpio") y todas las dietas que ha producido —como la 5:2, o la paleo—, que son tan populares entre los usuarios de Instagram.

Maddy Moon, quien sufrió de ortorexia y vio cómo se desintegraba su vida, ahora dirige un sitio web que ayuda a personas cuya relación con la comida y con la "alimentación saludable" se ha vuelto claramente dañina. "La ortorexia es un trastorno mental, en el que la obsesión se vuelve un 'lugar seguro' para quienes la padecen. Cualquier cosa que esté por fuera de las fronteras alimentarias que se impone la persona, la hace sentir que está perdiendo el control. Es un trastorno aterrador y controlador que se extiende a todas las áreas de la vida", me dice.

Lo que llevó a Maddy a sentir pánico frente a la comida todos los días fue la dieta de pechuga de pollo, habichuela y polvo proteínico que comenzó cuando se volvió partidaria del fisicoculturismo. "Empecé a restringir grandes grupos de comida y a obsesionarme con el 'clean eating' cuando empecé a hacer fisicoculturismo en 2011". Dos años después, se dio cuenta de que tenía ortorexia. "Siempre me derrumbaba en lágrimas y me daba ansiedad cuando me enfrentaba a cualquier comida que no estuviera dentro de mi plan alimenticio", dice. "Era agotador".

En ese tiempo, Maddy perdió una cantidad de peso alarmante, dejó de menstruar, estaba hinchada, tenía cero apetito sexual, se sentía cansada constantemente y además era incapaz de dormir una noche entera. Sólo sobrevivir al día era un reto, porque estaba demasiado preocupada con ceñirse a su lista limitada de "alimentos seguros" y quemar calorías tan rápido como fuera posible.

A pesar de todos los obstáculos, Maddy estaba atrapada en un ciclo de ortorexia ocasionada por la cultura de gimnasio y la idea de lo que es atractivo y saludable. "Estaba participando en competencias de fisicoculturismo para que mi entrenador me elogiara cuando perdiera todo ese peso", explica. "Tenía un peso demasiado bajo para mi estatura pero como sabía ocultarlo, nadie decía nada".

No sólo la idea de comerse una Big Mac la hacía sentirse físicamente enferma. "La verdad —y esto me da pena admitirlo— sentía pavor incluso frente a... las frutas. Me habían dicho que la fruta tenía azúcar y que arruinaría mi cuerpo y mi figura para la competición. Realmente tampoco comía ensaladas porque tienen demasiados ingredientes y eso me aterrorizaba".

Una de las casi 26 millones de imágenes con el #eatclean. Foto via usuario de Instagram Bikbambi.

Para algunos puede sonar exagerado, pero Maddy cree que los bloggers y las fotos de jugo verde en Instagram promueven las actitudes ortoréxicas. "Pienso que los blogs son un terreno de cultivo para la comparación. En dos minutos puedes ver la dieta de alguien, su rutina de ejercicio, su estilo de vida y su cuerpo. Aún así, de lo que no te das cuenta es que sólo estas viendo unos pocos momentos culminantes de su vida".

"Alguien podría tener un 'cuerpo perfecto' pero podría estar sufriendo emocional, espiritual, física y sexualmente. Exactamente como yo lo estaba. No puedes simplemente saber estas cosas a través de las redes sociales".

La ortorexia se define como "una obsesión con consumir alimentos que uno considera saludables". Maddy dice que hay una palabra clave en esta definición: "considera".

El término fue acuñado apenas en 1997. "El hecho de que sea tan nuevo significa que es difícil establecer una definición única de la ortorexia. Ciertos individuos pueden creer que la grasa es poco saludable y por lo tanto crean una obsesión hacia los alimentos bajos en grasa. Otras personas pueden creer que sólo los smoothies y las ensaladas de col son saludables y limitarse estrictamente a esas dos comidas".

Pero debe subrayarse que la ortorexia es un trastorno mental más que cualquier otra cosa. Mary, una consejera de Beat, una organización de beneficiencia para tratar trastornos alimenticios, dice que la ortorexia no es realmente un trastorno alimenticio, sino más bien un trastorno obsesivo compulsivo.

"La ortorexia no es vista como un trastorno alimenticio", afirma. "A menudo puede implicar más una similitud con un trastorno obsesivo compulsivo, pues se caracteriza por una fijación por la comida 'correcta', por comer sólo alimentos 'puros' y por intentar evitar la contaminación relacionada con la comida".

Eso no significa que la ortorexia, como la anorexia o la bulimia, no sea mala para la salud. "La gente que está obsesionada con comer solamente alimentos 'puros' y eliminar grupos enteros de alimentos podría estar poniendo en riesgo su salud".

Escuchar que un compañero de trabajo está haciendo la dieta paleo es obviamente lo más aburrido del mundo. Pero ahora se ha vuelto tan normal joderse la cabeza por haberse comido una papa, que es muy difícil reconocer las señales de alerta para identificar si tu relación —o la de otros— con la comida se está volviendo un poco enfermiza. ¿Rechazar un pedazo de pizza es una señal de ortorexia? ¿Lo es hacer tus propios chocolates de cacao crudo? Es muy difícil saber dónde trazar la línea, pero ayuda conocer el testimonio de algunas víctimas. Según Maddy, si la fruta te da ganas de llorar, hay un problema real que debería ser tratado.

Maddy sólo tiene un consejo para la gente que le preocupa ser ortoréxica: "Saca de tu vida todos los artículos, libros, círculos sociales, películas y cuentas en redes sociales sobre fitness y dieta. Elimina todas las voces en todos los rincones que te dicen que cambies tu cuerpo".

Y si necesitas más apoyo, podría valer la pena tener en mente que en realidad la leche de soya es asquerosa, y que sólo los imbéciles comen calabacín.

Para más información sobre la ortorexia y otros desórdenes alimenticios, visita el sitio web de la Asociación Nacional de Trastornos Alimenticios de EEUU.