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Alcen sus cuernos y boléen esas mechas, fotos de Amon Amarth y Abbath en Bogotá

Imágenes de gente cabeceando al son del todo poderoso metal.

por Juan Sebastián Barriga Ossa; fotos por Mateo Rueda
12 Junio 2017, 10:01pm

Con los cuernos en alto y llenos de cerveza, parados uno al lado del otro y erguidos como estatuas de antiguos guerreros congelados en el tiempo, Amon Amarth brindó una vez más en nombre de todos los metaleros colombianos. Esta vez las puertas de Asgard se materializaron la noche del 10 de junio en el frío de La Calera, en ese enorme salón comunal llamado Hollywood. A través de los ventanales que recubrían ese blanco recinto, brillaba Bogotá con toda su hostil y hermosa inmensidad, mientras las nubes se encendían con los azules truenos que iluminaban el cielo. Como si Thor le hubiera pedido permiso a Bachué, la dueña de estas tierras, para meterle un toque vikingo a esa noche de profano metal.

El desmadre comenzó a eso de las seis cuando la banda bogotana Bestialized se tomó la tarima con la furia de su black metal. El recinto estaba lleno para ese entonces y corrían las botellas de cerveza y Jack Daniel's entre el emocionado público que poco a poco se iba calentando. Después vino Evil Entourage, que llegaron desde México con su podrido death metal. Ahí comenzó el boleo de mecha duro, porque cada vez había más gente y la oscuridad lentamente se tomaba el lugar, como preparando los negros corazones que llegaron de todo el país para ver a una leyenda del Inner Circle noruego.

Más que una noche de metal vikingo, esa fue una noche de puro metal nórdico. Y quien mejor que Abbath Doom Occulta para hacer sentir la fuerza del black metal. Abbath, quien llegó con su proyecto solista que comenzó después de dejar Immortal en 2015, probablemente es uno de los mejores frontman del mundo. Su seria y escalofriante apariencia contrasta de forma genial con su carisma sobre el escenario. El hombre hacía chistes y balbuceaba cosas inentendibles a las que la gente respondía con encarnizados gritos y ovaciones. Lo mejor era que cada cierto tiempo señalaba a la gente de una forma en la que se quedaba serio y tieso, casi como una estatua, y después volvía a moverse de forma animada mientras hacía caras y voces como un bufón maligno. En verdad parecía un niño en fiesta, pero tocaba y cantaba como un demonio torturando mil almas.

Simplemente genial.

Después llegó la hora de Amon Amarth, esos descendientes de los vikingos que reviven la mitología escandinava y el espíritu del guerrero medieval a ritmo de death metal melódico, porque obviamente esa es la música que tocaría un juglar si viviera en esta época. La fiesta vikinga empezó con toda, precisamente con "The Pursuit Of Vikings"y de una gente la gente enloqueció y se desató la tormenta.

Era muy grato ver a esa marea negra cantar y corear los riff de las guitarras mientras esos gigantes tocaban sus himnos épicos uno tras otro de forma impecable. El único problema fue cuando en medio de "Deceiver Of The Gods" Johan Hegg, vocalista, se bajó corriendo del escenario sin explicación alguna. El resto de la banda se quedó mirándose entre sí medio incrédulos, pero igual siguieron tocando acompañados por todo el que medio se sabía la canción. Al final el hombre volvió se disculpó y siguió la fiesta.

Fue una noche para cabecear con furia. Porque cuando el metal es bueno, se le rinde tributo rompiéndose el cuello. Amon Amarth alzó sus cuernos y el resto cabeceó sin mente.

Por eso les presentamos una galería que muestra todo ese brutal boleo de mecha que se vivió al son del metal escandinavo.