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Preguntas que surgen para la pareja que tuvo 'sexo' en pleno vuelo a Ibiza

No creo que estén preparados para esto.

por Joel Golby; traducido por Mario Abad
15 Junio 2017, 4:33pm

Una de las noticias más destacadas de la semana es "Alguien ha tirado presuntamente con otra persona en un vuelo de Ryanair de Mánchester a Ibiza", y es mi responsabilidad, como corresponsal de VICE encargado de cubrir temas que salen mal en un avión, desmenuzar este titular y teorizar al respecto, reflexionar sobre si no deberíamos todos tirar en un avión de Ryanair yendo a Ibiza.

¿Lo haríamos? ¿Seríamos capaces de tirar con alguien en un vuelo de Ryanair a Ibiza? ¿Lo haríamos? ¿En serio seríamos capaces? Esa, amigos, es la incógnita.

ANTES DE EMPEZAR

Analicemos detenidamente los titulares que informan que "Alguien ha tirado presuntamente con otra persona en un vuelo de Ryanair de Mánchester a Ibiza", para que no quede duda respecto a los hechos y podamos meternos de lleno en el asunto desde el robusto trampolín de la veracidad. La noticia sobre a/h/p/t/c/o/p/e/u/v/d/R/d/M/a/I se hizo pública el pasado fin de semana, si bien cobró notoriedad ayer, cuando varios periódicos identificaron con nombre y apellidos a uno de los presuntos autores del polvo. No contentos con eso, también dieron a conocer su lugar de residencia y estado civil (¡prometido! ¡Con una mujer embarazada de seis meses!).

Más recientemente han llegado unas declaraciones de la mujer que aparece en el video, que asegura sentirse "mortificada" por lo rápido que se ha viralizado el video y que simplemente estaba bailando sobre el regazo del man sin que tuviera sexo con él.

Voy a hacer lo que esté en mis manos para no echar más leña al fuego, que ya bastante tendrá el tipo con las llamadas telefónicas que estará recibiendo, y todos sabemos que cuando recibes llamadas en el extranjero, consumes tarifa de datos y la factura se encarece. Antiguamente, si tirabas con alguien en un vuelo a Ibiza, la cosa no trascendía más allá de las tres o cuatro filas de sillas que estaban alrededor. Pero ahora, estos jóvenes, con sus teléfonos, con el Internet… Ahora ya no se puede. En fin, a lo que vamos:

Pareja se agita en un vuelo a Ibiza y se ponen a hacerlo en el avión, para sorpresa de los pasajeros, que lo grabaron todo con sus cámaras.

Esto es del diario The Sun.

Impactante video muestra a la mujer sentándose encima del hombre y empezar a hacer movimientos pélvicos encima durante un vuelo de Mánchester a Ibiza.

Los testigos aseguran haber visto a la mujer quitarse la ropa interior mientras él se bajaba los pantalones y pedía a gritos que le dieran "una gomita".

Kieran Williams, de 21 años y original de Preston, Lancashire, quedó perplejo ante esa descarada muestra lasciva, transcurrida una hora del vuelo con la compañía aérea de bajo costo.

Y luego:

"Todos nos reímos, pero al cabo de diez minutos, se pusieron a hacerlo de verdad. Parecía que iban muy borrachos y no paraban de llamar la atención.

"Vimos perfectamente a la mujer quitarse la ropa interior y a él los pantalones. Después ella se le montó.

"Tenía que grabarlo con el celular. En mi vida había visto algo así".

Y entonces:

"Alguien se quejó unos veinte minutos después de que hubiera pasado, pero la tripulación no hizo nada".

Y también:

"Estamos investigando el asunto", declaró un portavoz de Ryanair.

¿Quieren ver el vídeo? Aquí lo tienen:

Bien, pues esos son los detalles; los que conocemos, al menos. Y estas son nuestras preguntas.

NUESTRAS PREGUNTAS

- El elemento contextual más importante aquí es "vuelo de Ryanair". ¿Alguna vez habían estado en un vuelo de Ryanair (algo así como el Viva Colombia irlandés) a Ibiza? En muchos aspectos, es lo más parecido que tenemos, como sociedad civilizada del siglo XXI, al Viejo Oeste. Muchos hombres sin ducharse y con barba de tres días pidiendo botellitas de whisky. Mucho escote holgado. Mucho escupitajo. En esos vuelos, uno tiene la sensación de que en cualquier momento puede estallar una pelea, de esas en las que se forma una nube de polvo y solo se ven estrellas y puños volando. En cualquier caso, los viajes en avión tienen un componente de tensión inherente: controles de seguridad, armas, cacheos y una ineludible sensación de amenaza. Pero luego te subes a un avión de Ryanair y todo eso queda atrás. Para que me entiendan: nunca he tenido la sensación de que fuera tan fácil pillar un gramo de coca como en un vuelo a Ibiza operado por Ryanair.

Pero recompongamos la escena.

- ¡Que suene el gong! Ha dado inicio la temporada de verano. Esto ocurre todos los años, y aunque la fecha cambia, la sensación es siempre la misma, como una versión más arrecha de Semana Santa. Los británicos salen de vacaciones, y al hacerlo abren una lata de algo demoníaco en su interior, y los hombres calvos enfundados en sus polos Ralph Lauren se tornan inmediatamente de color rojo, y las mujeres bronceadas y con los muslos tatuados son arrestadas muy públicamente por echar polvos en la playa; y vomitan y se caen, 200 personas al unísono, al coger mal una ola en un crucero de borrachera; y se toman chupitos de colores fluorescentes y se pelean con los dueños de los kebabs de Magaluf y reciben somantas de palos de grupos de hinchas rusos; y el vuelo de vuelta se convierte en una especie de guayabo colosal con gafas de sol, todos lucen cejas tatuadas en ángulos extraños, ojos morados o sobrecargos de 500 euros por los destrozos causados en el hotel; todos están extenuados, víctimas de sus excesos, un fenómeno exclusivamente de los británicos y que solo les afecta cuando abandonan el país; una especie de entidad demoníaca que se oculta en los paquetes vacacionales de cuatro días. Con esto vengo a decir que esas personas que presuntamente echaron un polvo en un vuelo de Ryanair a Ibiza hicieron sonar el gong para todo el verano. Ya se ha anunciado el inicio de la temporada, del mismo modo que los brotes frescos y los jóvenes corderos anuncian la llegada de la primavera.

- ¿Es "gomita" absolutamente el mejor término para definir un condón? A mí siempre me ha gustado "chubasquero", y "funda" también tienen su encanto, pero para qué vamos a negarlo: "gomita" es el mejor término de la historia para definir un condón. Y la situación nos dice dos cosas: en primer lugar, que ese hombre sobre el que una desconocida se sienta plácidamente en un vuelo de Ryanair a Ibiza tiene la lucidez mental de solicitar algún tipo de protección para lo que está a punto de sucederle a su pene; y luego está esta frase:

Él dijo, "Los oí hablar de eso, pero pensaba que estaba molestando. El tío empezó a preguntar a gritos, '¿Alguien tiene una gomita?'".

La frase nos pone en la piel de un hombre medio desesperado por encontrar una gomita, un hombre que casi olvida la palabra condón en su estado de extrema necesidad, que a estas alturas tiene el cuello y la parte superior del cuerpo llenos de saliva y que grita en medio de un amasijo de brazos, casi como si estuviera atrapado bajo un montón de escombros suplicando ayuda tras un desastre: "¿Alguien tiene…?", repite, desesperado, "¿alguien tiene una gomita?".

No hay pruebas de que nadie a bordo dispusiera de una gomita. A ver, imagina que tuvieras una gomita en el bolsillo o en la cartera, estuvieras en un vuelo de Ryanair y tuvieras la sospecha de que dos personas de ese vuelo tuvieran la extrema necesidad de copular en ese preciso momento, pero no pueden, porque no pueden, ¿no? ¿O sí? La decencia humana debe prevalecer. Pero en todo caso, no les pasarías un profiláctico, ¿verdad? No quieres ser responsable directo de que ese desconocido se enfunde el pene para tirarse a otra desconocida en un vuelo de Ryanair a Ibiza, pero por otro lado… Por otro lado te sentirías mal si el desconocido no se enfundara el miembro antes de introducirlo en la desconocida. Dilemas morales al margen, como decimos, no hay pruebas de que las exigencias del desconocido de disponer de un condón se satisficieran en algún momento.

- Lo sentimos, ninguno de los puntos anteriores era una pregunta.

Supongo que la moraleja de la historia es: pese a tratarse de una espectacularmente pésima idea que probablemente te cueste cualquier relación que puedas o no tener con prometidas embarazadas de seis meses o cualquier otro ser humano, amigo o familiar, a los que no serás capaz de volver a mirar a la cara, tírate a alguien en un avión de Ryanair con destino a Ibiza. ¿Por qué no? A fin de cuentas, es tradición entre los británicos ponerse extremadamente arrechos durante las vacaciones.

Estamos en pleno Brexit. Nuestro país es un desastre. Ahora más que nunca, debemos aferrarnos a nuestros valores identitarios, como coger un vuelo de dos horas, pillar un pedal de campeonato y tirarnos a alguien a quien acabemos de conocer no sin antes pedir en vano una gominola. No hay nada más británico, aparte del buen vestir, los saludos a la Reina Madre o las conversaciones sobre las variedades de té. En muchos aspectos, esa pareja anónima, que pasarán a los anales de la historia por su sudoroso encuentro sexual, somos todos nosotros, toda una nación. ¿Acaso no lo somos, todos tirando hasta deshacernos bajo un enorme y ardiente sol? ¿Acaso no estamos todos a nada de ser descubiertos con el miembro medio erecto, tratando de estar con alguien en el asiento pegajoso de un avión de Ryanair con destino a Ibiza?

Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Que hable aquel que nunca haya suplicado que le dieran una gomita en un vuelo a Ibiza.