¿A lo bien?

Discos Colombia Chiquita, la institución tropical en México

Fuimos a dar una vuelta a uno de los más preciados tesoros de la música en formatos de 78, 33 y 45 rpms que hay en Ciudad de México.

por Javier Ibarra
26 Abril 2017, 11:21pm

Trabajar en una agencia aduanera del Peñón de los Baños, en Ciudad de México, ha sido de las experiencias más interesantes en mi vida. Esa zona, cerca del Metro Oceanía de la Línea 5 y del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, tanto por dentro como por fuera de la aduana, era un mundo aparte. Uno podía encontrarse el Papamóvil, automóviles de la Formula 1, ataúdes de mexicanos que se convertían en figuras públicas por morir lejos de su patria, botargas de Pixar que venían a promocionar sus películas, animales exóticos de todo tipo, instrumentos de músicos con alto renombre o mitos urbanos de ambulancias que ingresaban a esa zona federal frenéticamente, haciendo ruido con su sirena para rescatar un trabajador herido, pero no era cierto, iban a recoger cargamentos de droga que se vende y distribuye por Ciudad de México.

Las dos horas que tenía para comer y descansar comencé a aprovecharlas, recorriendo las calles de este mítico lugar donde me era muy común que en una esquina, desde la ventana de un hogar se escuchara, "Me liberé" del Gran Combo y en la otra banqueta a Latin Brothers con "El hijo del guaguancó". A esta zona le acostumbran llamar "Peñón de los bailes" ya que aquí como en una parte de Tepito inició el movimiento sonidero en los sesenta, en patios de hogares y vecindades que jugaban el rol de pistas de baile, al preciso instante que las primeras consolas reproducían canciones a 45 o 35 revoluciones por minuto, con diversos gustos musicales de sus habitantes, la mayoría música tropical.

En una de esas caminatas que se convirtieron en rutina, como si fuera parte de mi trabajo de oficinista, encontré la caja negra de un trailer que decía "Fascinación", sonidero de Manuel Perea, uno de los hijos de Don Manuel Perea León. Un señor que con orgullo lleva el apellido de esta dinastía, y uno de los iniciadores en tocar LP's tropicales en bailes, fiestas o eventos, ganando popularidad en los tres barrios del Peñón de los Baños (Del Carmen, Los Reyes y De la Ascensión) hasta ser reconocidos en otras partes de la ciudad, sus periferias, diferentes Estados de la República y el extranjero.

Durante esos primeros años del movimiento sonidero, Don Manuel Perea León, junto a su hermano Pablo Perea León, fueron de las primeras personas que comenzaron a viajar con bastante frecuencia a ciudades de Centroamérica, Colombia, Ecuador, Venezuela, Puerto Rico, Argentina, Perú, buscando música interesante de cada región. María de la Luz Perea (Sonido La Morena), hermana del dueño de Fascinación, comenta que cuando regresaba su papá a México, rápidamente vendía el material a los sonidos que ya existían, o comenzaban a surgir en aquel entonces. Se empezaron a armar unas colecciones de música que podría decirse era imposible conseguir, con artistas mejor dicho canciones que nadie conocía y sólo se escuchaban –impregnándose en la memoria de los asistentes con los coros o el ritmo característico– en las fiestas sonideras.

De esa manera, por la pasión que Don Manuel Perea León demostraba al poner temas musicales mandando uno que otro saludo, a principios de los setenta nació Discos Colombia Chiquita. En los ochenta, comenta la Morena, se dio una fiebre del CD y la gente mostraba poco interés por los vinilos. Discos Colombia Chiquita tuvo que bajar su cortina. No obstante, a partir de 1997 otra vez fungió como un rincón donde el tiempo se detiene, donde sólo se goza del baile, la rumba y famosos del ambiente tropical se convirtieron en clientes. Llegaron a ese Peñón —tal vez deseándolo conocer con emoción— artistas como el salsero Pachapo de Puerto Rico, los vallenatos del Súper Grupo Colombia, Alberto Pedraza "El Rey de la Cumbia Sonidera" y hasta integrantes de Cañaveral, que como muchos colombianos que acuden por primera vez, no creían que sus raíces a miles de kilómetros de su tierra tuvieran gusto y demanda. Todo ese resurgimiento se debe a un evento organizado por la Morena de nombre Yo volví a vivir la historia, que reunió a sonideros de la vieja guardia (Maracaibo, Rolas, Tacuba, Cariñoso) para lograr que el verdadero amor al vinyl se asentara de nueva cuenta en el corazón de los melómanos.

La Morena y su hermano Alejandro Perea (Sonido La Timba) llevan este templo dedicado a rescatar la tradición del vinyl en formato importado y nacional de lunes a sábado, en un horario de once de la mañana a seis de la tarde. Discos Colombia Chiquita se localiza en la calle de Quetzalcóatl 158 del Peñón de los Baños, bastante cerca a la Puerta 10 de la Terminal 1 del Aeropuerto. Los ritmos que se pueden encontrar son: salsa, cumbia, vallenato, guaracha, guaguancó, boogaloo, santanera, son cubano, charanga, entre otros. Todo en 16, 33 45 y 78 pulgadas. 10 mil pesos cuesta uno de los discos más caros que se encuentran en Colombia Chiquita, "La cumbiamba" de Seco López, un acetato de 33 pulgadas. Pero la fiebre de la dinastía no queda ahí, también tienen a la venta el tocadiscos clásico del movimiento sonidero: Garrard 88; igual que artesanía colombiana, cajas vallenatas, calcomanías y playeras.

Tocadiscos Garrard 88

La Morena agrega que su tío Antonio Cedillo repara tocadiscos como parte de Discos Colombia Chiquita, incluso a él se le atribuye el invento del trompo en 1968: aditamento que llevan estos aparatos de culto para generar las revoluciones exactas, la velocidad precisa que modifica una canción de lenta a rápida o viceversa para convertir cualquier melodía en una pieza bailable.

Existe otra sucursal de Discos Colombia Chiquita en el Centro Histórico, en República del Salvador. La atiende Don Manuel Perea y no únicamente se encuentran vinilos tropicales del ayer, sino que también hay tocadas en vivo de sonidos en disco compacto, o se puede intercambiar y vender material de rock, pop, disco, etcétera. Sin embargo, la sucursal del Peñón es la esencia del movimiento y la dinastía, manteniendo a esta familia en el lugar donde todo inició. Igualmente porque en fechas como el Día del Padre, aniversarios o posadas navideñas, comenta la Morena, organizan eventos de coleccionistas, con personalidades como Sonido Cubaney, Los Fredys y más.

María de la Luz (La Morena) y su amigo y cliente Esteban Trejo (Discos Fariseo)

"Colombia Chiquita seguirá abierta mientras se mantenga el boom y haya gente interesada por los discos", dice la Morena. "Mi hermano Alejandro ahora es quien se encarga de viajar para traer música; prácticamente se trae lo que se encuentra, ya que en muchos lugares de América Latina esta tradición ha desaparecido casi por completo".

En el presente, el principal público que se adentra a las calles donde todos saben quiénes son la dinastía Perea, buscando Discos Colombia Chiquita, son coleccionistas de toda la vida como Esteban Trejo (Discos Fariseo), que desde hace más de treinta años compra e intercambia vinilos con la Morena y su hermano. Gente que asiste a los sociales de salsa en línea, jóvenes que saben la historia de los sonideros y conocen ritmos y artistas, o DJ's interesados en la música tropical. Todos son amantes del acetato, de las revoluciones por minuto en el tocadiscos, sin importarles invertir sus ahorros en algo de La Lupe, Pete Rodríguez, Sonora Matancera, Johnny Pacheco, Willie Colón, Mon Rodríguez, Beny Moré, Bobby Valentin, Lebron Brothers, Joe Bataan, Alejo Duran, Fruko y Sus Tesos, Los Chiches Vallenatos, Celia Cruz, Joe Cuba, Rubén Blades, etcétera, para dejar en claro que esta tienda especializada envuelve al Peñón de los Bailes y vuelve a su origen.

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