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Una fórmula matemática predijo las actuales revoluciones

A través de este modelo se han logrado anticipar los disturbios que hoy sacuden al mundo. La fórmula es sencilla: si hay hambre, habrán problemas. Y pronto. Colombia sigue en la lista.

por Brian Merchant
26 Febrero 2014, 8:30pm

Está sucediendo en Ucrania, Venezuela, Tailandia, Bosnia, Siria y prácticamente en casi todos lados. Las revoluciones, disturbios y motines están barriendo el mundo. Esta erupción casi simultánea de protestas violentas puede parecer aleatoria y caótica, los síntomas inevitables de un mundo inestable. Pero hay al menos un denominador común entre las distintas naciones, culturas y personas en conflicto, un elemento que ha demostrado hacer de estos mierderos algo cada vez más probable: los altos precios mundiales de los alimentos.

Hace poco más de un año, los teóricos del Instituto de Sistemas Complejos de Nueva Inglaterra nos advirtieron que si los precios de los alimentos seguían subiendo, también subiría la probabilidad de que el mundo se llenara de disturbios.  Y efectivamente, es lo que estamos viendo ahora. Yaneer Bar-Yam detectó la subida en el indicador del precio de los alimentos, el FAO (una medida que la ONU utiliza para asignar el costo de los alimentos a través del tiempo) y encontró que cada vez que este se elevó por encima de 210, estallaron disturbios en todo el mundo. Ocurrió en 2008, tras el colapso económico, y de nuevo en el 2011, cuando un vendedor ambulante tunecino que ya no podía alimentar a su familia se prendió fuego en señal de protesta.

Bar- Yam diseñó un modelo con datos que predijeron que un acontecimiento como la Primavera Árabe se diera,  apenas unas semanas antes de que sucediera. Cuatro días antes de que la autoinmolación de Mohammed Bouazizi contribuyerá a avivar una revolución que se extendería por toda la región, su entidad presentó un informe en donde se resaltaba cómo los crecientes precios de los alimentos representaban un riesgo para la estabilidad mundial. Ahora, su modelo ha demostrado una vez más ser clarividente, y en el 2013 señaló cómo los precios de los alimentos llegaron a ser los terceros más altos de la historia, sembrando así  la semilla de los conflictos actuales.

"Tengo una larga lista de países que han sufrido un grave malestar social en los últimos 18 meses, en consonancia con nuestras proyecciones ", me cuenta Bar- Yam. "Y los precios de los alimentos son sin duda un importante factor en estos casos: nuestro análisis indica que 210, en el índice de la FAO, es el punto de ebullición, y hemos estado rondando por allí durante los últimos 18 meses".

Es cierto que existen muchos otros factores que alimentan las protestas masivas, pero el hambre (o la desesperación causada por su aspecto amenazador) es a menudo el punto de inflexión. A veces, está claramente implicada. En Venezuela, donde los estudiantes han salido a las calles y las protestas han dejado a varios ciudadanos muertos, los precios de la canasta familiar han tenido un alza que ya parece absurda.

"En algunos casos el vínculo es más explícito; en otros, dado que nos encontramos en el punto de ebullición, cualquier cosa puede desencadenar el disturbio. En este punto, el impacto depende de las condiciones locales", dice Bar- Yam. Pero un alto precio de los alimentos a nivel mundial puede generar un efecto dominó y afectar incluso a los países que no están sintiendo tanto el impacto. 

Aquí está la lista de los países que para Bar- Yam están sufriendo disturbios relacionados con el costo de un bocado de comida:

Sudáfrica

Haití

Argentina

Egipto

Túnez

Brasil

Turquía

Colombia

Libia

Suecia (sí, Suecia)

India

China

Bulgaria

Chile

Siria

Tailandia

Bangladesh

Bahrein

Ucrania

Venezuela

Bosnia

En Tailandia, donde los enfrentamientos entre los manifestantes en masa y las autoridades de Bangkok han cobrado múltiples vidas, los precios de los alimentos han ido en constante crecimiento. En el 2012, esta tendencia llevó a la ONU a emitir una advertencia: los pobres serán los más afectados y el malestar no pararía ahí. La inflación galopante de la nación hizo que los precios siguieran aumentando aún más en el 2013. Y hoy en día, los disturbios son fatales.

En Bosnia, donde los conflictos violentos estallaron la semana pasada, el alto desempleo y el hambre son los ingredientes principales de un descontento que ha estado hirviendo a fuego lento durante meses. El 9 de febrero, Chiara Milán escribió: "Hoy, después de más de un año de protestas y hambre, el mundo por fin llegó a conocer las quejas de los manifestantes".

La escasez de alimentos causada por la sequía contribuyó a estimular la guerra civil en Siria. Los altos precios de los alimentos ayudaron a precipitar las protestas del alza de tarifas en Brasil. Y la lista no para.

Los disturbios por alimentos en lugares prósperos, como la Suecia socialista y las economías en auge de Brasil y Chile, destacan el hecho de que el costo de la alimentación puede disparar el descontento en cualquier lugar, incluso en los países con democracias sólidas y altos niveles de vida. 

Lo que amenaza estructuralmente al sistema alimentario mundial no se ha abordado. Bar-Yam ha escrito extensamente acerca de lo que él cree que es la causa raíz de las fluctuaciones de precios de los alimentos: la especulación financiera y las políticas alimento-combustibles, como los subsidios para el etanol. Ambos factores, según él, aumentan artificialmente los precios en el mercado mundial y, a su vez, provocan el hambre, la desigualdad, y claro: los disturbios.

“De cualquier manera los precios caerán”, afirma.  “Depende en gran medida de las decisiones políticas de EEUU y Europa”.

“Ahora todo está muy sensible respecto a lo que sucederá con el mandato del etanol", dice Bar-Yam. “La EPA ha propuesto no seguir el incremento de este año, manteniéndose casi a lo mismo que el año pasado. Hay un proyecto de ley del Senado para revocar el mandato patrocinado por Feinstein y Coburn. La Unión Europea ha declarado que va a implementar una regulación de los productos básicos de la canasta familiar (debido al impacto en las poblaciones pobres), y la CFTC sigue luchando con los comerciantes para tratar de regular los mercados de Estados Unidos”.

La forma en que el sistema alimentario mundial funciona en estos momentos, con el trigo, el maíz y el arroz como productos comercializados a nivel mundial, no garantiza necesariamente que una población vaya a tener lo suficiente para comer. Ucrania, por ejemplo, produjo cantidades récord de trigo el año pasado, pero exportó la mayor parte. Esta red de importación y exportación crea un mercado global que es vulnerable a los golpes de los precios. Es por eso que Bar-Yam cree que los especuladores y la mala política del etanol, esencialmente, están alimentando el descontento global.

"Lo más importante es entender que los asuntos son muy fluctuantes", afirma. "Es posible que tengamos precios incluso más altos en los alimentos si no se implementan las políticas, pero en caso de que se implementen, es posible que tengamos una reducción significativa de los precios y un menor malestar a nivel mundial".

En otras palabras, si los políticos no hacen lo suyo: los disturbios continuarán.