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Conflicto en Sudan del sur

Especial Sudán del Sur: Capítulo 15. El profeta

Las profecías de Ngunndeng Bong, hechas a los nuer durante el siglo antepasado, señalan que el país sería controlado por nuer zurdo, sin las marcas tribales tradicionales, Machar está feliz de cumplir con la profecía.

por Robert Young Pelton
09 Junio 2014, 4:20pm

Los miembros del Ejército Blanco se identifican por ser nuer y usar bandas rojas en la cabeza para no dispararse entre ellos.

Riek Machar puede parecer un occidental iluminado, con su acento casual británico, sus valores cristianos y su rechazo a las supersiticiones, conspiraciones y demás cosas que no se basen en la lógica y los hechos. Pero en estos tiempos de necesidad, Machar debe confiar en el Ejército Blanco para llegar de nuevo al poder. Y sólo lo obedecerán si un profeta los invoca.

Los primeros reportes de una gran tribu armada que luego sería conocida como el Ejército Blanco se dieron a fines en la década de los noventa, cuando los nuer expandieron su territorio asaltando y quemando las aldeas de los granjeros dinka.

Machar probó por primera vez el poder del Ejército Blanco cuando formó su facción separatista del ELPS de Nasir con su esposa Emma McCune, en noviembre de 1991. Invocados por el profeta, llamado Wurnyang, hordas de hombres armados dejaron sus aldeas para atacar a los dinka. Olas de asesinatos, violaciones y saqueos inundaron los alrededores de Bor y dejaron tres mil muertos. Después, el Ejército Blanco desapareció tan rápido como había llegado, dejando al mundo entero preguntándose qué fue lo que acababa de pasar. Machar se negó a asumir la culpa, hasta que diez años después hizo su triste confesión.

Un ejército normal está entrenado para calcular el riesgo, la fuerza del enemigo y un impacto colateral; el Ejército Blanco se guía con sus impulsos, es inmune al miedo y a las consideraciones tácticas. Su modus operandi es atacar como una especie de turba con lanzas, antorchas, palos y machetes dirigidos por su confianza divina en la victoria que les aseguró su profeta. Su falta de control suele ser suficiente para hacer huir a sus enemigos.

El Ejército Blanco pelea en grupos pequeños, como clanes, que a su vez forman una enorme estructura de guerreros dispersos que abruman y destruyen a su enemigo. Cuando se les dan armas, un propósito, un continente y permiso —como el que al parecer les dio Machar, posiblemente en Jartum— el Ejército Blanco se transforma en una turba de pastores con palos y lanzas con una fuerza asesina veloz e impredecible. El Ejército Blanco prefiere moverse y atacar a pie para evitar asaltos con aviones o artillería pesada, una de las principales razones por las que los ugandeses usaban bombas expansivas para diezmar los grupos que amenazaban Bor. 

El poder de las profecías de Ngunndeng Bong, hechas a los nuer durante el siglo antepasado, señalaban al Ejército Blanco como una parte fundamental de cualquier alianza militar o política. Cuando los ingleses devolvieron el báculo mágico de Bong en 2009 para celebrar el movimiento de independencia de Sudán del Sur, Machar lo guardó en su residencia de vicepresidente. La última consulta de Machar con el último profeta y comandante fue secreta, lejos de cámaras y aparatos de grabación.

Mientras descansamos bajo un árbol, Amos explica la extraña válvula de presión que desencadena al Ejército Blanco. “En la cultura nuer todos somos iguales, pero al mismo tiempo los nuer siempre creen que están a cargo. Los nuer siempre son pacientes, pueden aguantar mucho.

”Desde 2005 los dinka se han quedado con los buenos empleos. Nosotros no empezamos la batalla; ellos intentaron desarmar a los nuer en la guardia presidencial del Batallón Tigre, y ahora vendrá el Ejército Blanco”.

Machar cuenta con más que sólo violencia masiva de su lado; tiene la religión. Bong predijo que el país sería controlado por nuer zurdo, sin las marcas tribales tradicionales. Machar está feliz por cumplir con la profecía.

Mientras platicamos ahí sentados, aparece quien fuera un antiguo enemigo mortal de Machar, el general Peter Gadet. Este hombre es responsable de destruir casi por completo Sudán del Sur antes de que siquiera fuera un país, al desertar del ejército de Machar en la primavera de 2011 y pelear contra éste por seis meses, antes de regresar como líder de la octava división. En su momento también luchó contra Machar por el control de los pozos petroleros. En diciembre, volvió a unirse a Machar y atacó Bor con el Ejército Blanco, e incluso llegó a amenazar a Yuba. Los ugandeses lograron detenerlo. Ahora está en el consejo de guerra de Machar, planeando sus siguientes movimientos. Su estrategia no es espiritual. Están planeando atacar al norte y marchar hacia el petróleo. 

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