Cultura

PROP 60, la otra elección gringa: la porno

¿Deben los votantes elegir si el uso del condón en la industria del porno tiene que ser obligatorio?

por Wenceslao Bruciaga
08 Noviembre 2016, 3:47pm

Foto cortesía de Tasha Reign.

Hace unas semanas que los habitantes del estado de California se toparon con que sus páginas web de porno estaban bloqueadas. En un principio pensaron que se trataba de un ataque tipo DDoS similar al que tumbó a gigantes como Netflix o Twitter. Después descubrieron que sólo habían bloqueado las direcciones IP de California, en automático. En realidad, se trataba de una protesta virtual de los estudios pornográficos contra la Prop 60, una polémica propuesta que será votada este 8 de noviembre por los californianos, para determinar si se obliga a los actores porno a usar condón durante los rodajes.

Con condón no se siente igual de rico

"Las escenas con condón simplemente no son tan calientes", me confesó el dueño de una casa porno ubicada en Nordhoff Street en el Valle de San Fernando, California, Estados Unidos, hará unos cinco o seis años: "No tan calientes, no money, así esto de la oferta y la demanda". En aquel entonces me pidió guardar todos sus nombres artísticos (tenía un alias para cada rol: productor, director o actor especialista en nalguear a chicas policías que custodiaban una cárcel) en el anonimato.

En ese entonces, la industria porno concentrada en el Valle de San Fernando, al noreste de Los Ángeles, estaba bajo la lupa del sistema de salud gringa. ¿La razón? Había estallado el escándalo de Derrick Burts, actor porno, bisexual, que dio positivo al VIH en una prueba de rutina. La noticia encendió los focos rojos y obligó a parar el rodaje de cientos de escenas en un intento de contener la propagación de este virus y otras enfermedades de transmisión sexual.

Derrick maldijo la hora en que decidió convertirse en actor porno. Acusó a la Adult Industry Medical Healthcare Foundation, AIM —encargada de monitorear la salud sexual de los actores y actrices porno adscritos a su nómina y brindar apoyo y tratamientos médicos en caso de que sean necesarios—, de manipular los resultados de los exámenes de sangre para mantener a los pacientes tranquilos al momento de grabar escenas sin condón.

Sintiéndose traicionado y abandonado, Burts decidió hacer público su caso —hasta ese momento, la noticia del fallo positivo se mantuvo contenido al interior de la comunidad porno y el nombre de Burts se protegió con la nomenclatura del "Paciente Zeta"—. También pidió ayuda a la Aids Health Care Foundation, ONG estadounidense de larga trayectoria. El caso se convirtió en una especie de escándalo plagado de irregularidades y falsas moralejas: no pocos se unieron al linchamiento de la industria porno del Valle de San Fernando por su irresponsabilidad y corrupción. Después se supo que la novia de Burts también era portadora, una ironía más que se sumó al hecho de que, una vez lanzada la piedra de la conciencia sexual en público, el mismo público acusador fuera quien descargara videos y se la jalara viendo penetraciones explícitas sin condón, las más solicitadas.

La presión mediática fue tal que la AIM se vio en la necesidad de cerrar sus puertas por un tiempo, dar de baja los permisos que la autorizaban como Clínica de Salud para volver a funcionar tiempo después con la denominación de Asociación Médica.

Con el tiempo se empezó a sospechar de la campaña de Burts contra el porno sin condón del Valle de San Fernando, respaldada por la Aids Health Care Foundation. En sus conferencias de prensa había sollozos y lágrimas que muchos percibieron como parte de un performance sobreactuado. Las preguntas empezaron a surgir ¿cómo asegurar que se infectó en un set de grabación? ¿Qué se sabía de sus actividades sexuales privadas? ¿Era bisexual sólo ante las cámaras?

La elección porno

Este 8 de noviembre Estados Unidos no sólo vota para elegir un nuevo presidente: 12 estados elegirán gobernador, se renovarán 34 de las 100 bancas del senado más 435 de la Cámara de Representantes, y en 35 estados se llevarán a cabo alrededor de 150 plebiscitos para discutir o aprobar aspectos como la legalización de la marihuana para fines recreativos, la regularización de armas, que Washington DC se convierta en el estado número 51, la abolición de bolsas de plástico en los supermercados o, en California, el uso obligatorio de condones en las filmaciones porno.

La ley contempla el uso de condón obligatorio en la pornografía en California desde 1992, pero de acuerdo con Cynthia Davis, médico presidente del consejo de la Aids Health Care Foundation, el principal objetivo de la Propuesta 60 es acabar con los huecos de la ley de 1992 que permiten evadir la responsabilidad del sexo seguro frente a las cámaras —que hasta el momento, sólo procede judicialmente mediante una queja y juicio en la División de Seguridad y Salud Ocupacional— mediante un riguroso recrudecimiento de multas y castigos a quién mame verga sin condón por ejemplo. ¿El objetivo?, proteger a los trabajadores de la industria del cine para adultos de contraer ETS y desde luego VIH, así como evitar la propagación del virus y reforzar el mensaje del sexo seguro.

Es decir, de aprobarse la Propuesta 60 y quebrantar la ley del uso de condón, compañías, staff de producción y actores, estarían sujetos a demandas y acciones penales que tendrán la facultad de proceder incluso si éstas provienen de ciudadanos ofendidos de ver porno sin condón.

"Daría a TODOS los californianos el derecho de demandar a los productores de películas adultas si no hay condón a simple vista, incluso aunque se usen y sean muy transparentes o se borren digitalmente, como se hace actualmente con el fin de ofrecer fantasías. Las matrimonios que gustan de filmarse mientras follan en sus propios hogares podrían ser demandados", me explica el encargado de las relaciones públicas de la firma Evil Angel, Brian Gross: "Además, lo que Westein o Davis no dicen a los medios, es que la propuesta podría obligar a los actores porno a divulgar públicamente información personal, incluyendo nombres legales o reales y las direcciones de casa, lo que permitiría a los fanáticos conservadores y enloquecidos perseguir y acosar a las estrellas del porno".

"Hará que mi vida sea mucho más peligrosa como ciudadana aquí en Los Ángeles, ofreciendo a la gente acceso a mi domicilio y la capacidad de demandarme o acosarme.

Las matrimonios que gustan de filmarse mientras cogen en sus propios hogares podrían ser demandados. —Brian Gross, de Evil Angel.

La Propuesta 60 es un a supuesto apoyo a la salud sexual de los actores porno con una agenda oculta, en realidad, esconde un motivo para convertir las estrellas porno en profesores de educación sexual, porque es eso en lo que nos quieren convertir, y me niego, ¡que hueva!", me comenta Tasha Reign, la actriz universitaria de 27 años y larga cabellera rubia, aunque al momento de entrevistarla su tono era de un castaño otoño, tetas como dos melones maduros y bronceados, mirada a lo Paris Hilton y una especial y cotizada capacidad para las posiciones anales. Según Reign, ha trabajado en más de 100 videos. Algunos de sus títulos son Hard Reign, Busty Workout 2 o Anal Fanatics 7: "Sólo grabo escenas con condón, me hago prueba de ETS y VIH cada 14 días según los protocolos del Pass System y sólo dejo que me la metan actores negativos según este programa".

El Pass System es un programa diseñado por el Performer Availabilty Screening Services, que ofrece guías y servicios de salud a los miembros de la industria del cine para adultos, diseñados con el fin de asegurar un ambiente de trabajo seguro y saludable. El programa incluye guías de laboratorios de bajo costo con acceso restringido electrónico para actores porno, variedad de proveedores médicos para el tratamiento de los artistas que necesiten seguimiento médico, protocolos especializados de apoyo a los actores porno en caso de resultado positivo de la prueba del VIH, incluido el financiamiento a las pruebas de los asociadas de 1ª y 2ª generación, entre otros apoyos.

Aunque, en 2014, el Departamento de Salud Pública del Estado de California, (CDPH por sus siglas in inglés) hizo pública la siguiente advertencia: "Un actor de la industria del entretenimiento para adultos dio negativo al VIH en una prueba. Durante las siguientes dos semanas, dicho actor tuvo relaciones sexuales sin protección con otros actores masculinos durante el rodaje de dos rodajes, por separado. Fue durante el segundo rodaje que presentó síntomas de una infección viral. El actor fue a una clínica y en otro análisis de sangre, demostró haber contraído la infección de VIH en días recientes".

El boletín de advertencia de la CDPH de 2014 que ha vuelto a cobrar relevancia desde el lanzamiento de la Propuesta 60, no sólo ponía en duda el blindaje de salud del PASS System, sino que desató una controversia paralela: ¿el porno gay corre más riesgo de contraer ETS o VIH que el heterosexual?

El bareback es sólo de homosexuales

"Desde un principio, hace diez años, sólo he hecho porno gay y solo la meto a pelo", me confiesa Jeff Grove, actor porno gay de 55 años y quién ha salido haciendo de sugar daddy, siempre de activo, en poco más de 20 títulos. Ha trabajado para polémicos estudios como Butch Dixon, Hot Desert Knights o la extremadamente controvertida y reina del porno a pelo, mejor conocido como bareback, Treasure Island Media, la misma que causó cólera y retorcida fascinación cuando anunciaron que el actor James Roscoe volvería a los sets después de hacerse público su estado seropositivo para dejarse penetrar, sin condón. En las escenas puede verse en alta definición, el progreso del VIH sobre la piel de Roscoe y algunos títulos de la Treasure Island son una provocadora alusión de la erotización de contraer VIH voluntariamente, como Viral Loads, Breeding Season, Buggery o Platin´Seed. "La Propuesta 60 es una estupidez y la idea de erradicar ETS y VIH mediante el uso obligatorio del condón en el porno es ingenua por decir lo menos. El condón no es 100% seguro, los accidentes ocurren todo el tiempo", dice Jeff.

Si el Valle de San Fernando en Los Ángeles es el distrito del porno heterosexual, el barrio de South Market en San Francisco sería el equivalente para el colectivo gay, que inevitablemente se asocia, casi en automático, con el virus del VIH, aún sin una cura.

Desde la crisis del VIH y el SIDA durante todos los ochenta y la primera mitad de los 90, el porno gay tuvo la responsabilidad, casi moral, de promover el uso del condón en sus producciones, pero los avances en los tratamientos antiretrovirales relajaron las medidas de sexo seguro. El bareback gay se ha popularizado con la intensidad de un tsunami, desde que la Federal Drug Administration de los Estados Unidos autorizó el uso de los antiretrovirales como tratamiento pre-exposición al VIH, también conocido como PReP a modo de método de prevención para contraer el virus. Hoy un paciente negativo al VIH en tratamiento antiretroviral, idéntico al régimen de los portadores del virus, crea una barrera de protección tal que puede tener relaciones sexuales sin protección con alguien seropositivo obteniendo porcentajes mínimos de posibilidad de infectarse, lo más próximo a una vacuna hasta el momento.

Cabe mencionar que Michael Westein es un detractor de uso de los antiretrovirales como tratamiento PReP, por lo que muchos creen, entre ellos el ganador de "Mr. Leather Los Ángeles", Eric Paul Leue, que con la Propuesta 60 se volvería a los tiempos en que los portadores del VIH eran estigmatizados. Por cierto, aunque en los estudios hetero es prácticamente común el sexo sin protección en proporción a la industria porno gay, lo cierto es que el término bareback sólo se aplica, al parecer, al sexo entre hombres.

Así que ante el panorama actual del VIH en el porno gay, tanto ético como químico, la premisa de salvaguardar la salud sexual de los actores porno de la Propuesta 60 es una mera trampa moral, según el staff de Treasure Island media: "En cierto sentido, la Propuesta 60 es la creación de un solo individuo que tiene el sello de una venganza personal contra una industria entera. De ganar, su ego conservador dejaría una huella en el sistema legal de California, sin importar el costo".

Para los miembros de Treasure Island Media, quienes se protegen mediante declaraciones corales puesto que se trata probablemente del estudio más perseguido por las ONG de la lucha contra el VIH, la industria del cine para adultos ya está altamente regulada: "En sí tiene que cumplir con los estándares de seguridad de operación. Esto significa, condiciones de trabajo seguras que incluyen acuerdos contractuales estrictos entre artistas y estudios".

En proporción, California produce más porno hetero que homosexual. Si existiera una gran diferencia entre este y el gay, podría ser el de la cosificación. Lo cierto es que mientras en los rodajes hetero hay mucho dinero de por medio, en el porno gay, buena parte de los actores trabajan bajo un modelo próximo al voluntariado, impulsado más por el placer de coger frente a las cámaras, y desde el furor del bareback, sin condón.

¿El fin del imperio porno californiano?

Es importante señalar que la Propuesta 60 sólo afectaría al estado de California, así que las consecuencias legales no cruzarían sus fronteras.

Me cuenta un buen amigo organizador de orgías gay en varias ciudades de los Estados Unidos: "California frecuentemente usa el recurso de las propuestas para estimular cambios legales a nivel estatal. El resto de los estados (como mi natal Iowa) no usan las propuestas con tanta frecuencia".

"La fama de California se debe en una buena medida a su capacidad de realización de cosas locas y estúpidas" me dice Jeff Grove, "de aprobarse la Propuesta 60, lo único que sucedería es que el rodaje del porno sin condón se mudaría a otros estados, cosa que ya ocurre actualmente con el porno gay bareback, que ya filma sus videos en Las Vegas, Florida, Nueva York e incluso Toronto o Londres. Lo que sí es un hecho es que en la mudanza se perderían billones de dólares, pero en términos generales, no me siento tan preocupado". Y en eso coincide el staff de Treasure Island Media: "La Propuesta 60 podría amenazar con expulsar a la industria del entretenimiento para adultos de California, malas noticias para una economía que se arrastra al margen de la crisis, lo que ocasionaría una pérdida significativa de ingresos fiscales. Y en el peor de los escenarios, podría conducir a la generación de una industria subterránea y por ende, ilegal. Y nada es más perjudicial para el sistema jurídico que el precedente de leyes irrazonables que no pueden ser efectivamente aplicadas".

De aprobarse la Propuesta 60, lo único que sucedería es que el rodaje del porno sin condón se mudaría a otros estados. —Jeff Grove, actor porno gay

Estudios y actores porno, heteros y gays, han emprendido una fuerte campaña para que los californianos voten NO a la Propuesta 60, entre ellos auténticas leyendas como Ron Jeremy. Según datos de la Oficina de Censo de los Estados Unidos y el Instituto de Políticas Públicas de California, en 2013 se registraba más de 38 millones de habitantes en el estado.

Como decía Tasha Reign, al parecer, la Propuesta 60 no sólo esconde una vocación de salud sexual conservadora, sino también un rebuscado asunto monetario: "El sustento de la industria de adultos está ahora en manos de los votantes de California. La Propuesta 60 no sólo es un ataque a la industria que afecta la seguridad de los trabajadores porno, incentivando a cualquier persona en el estado a demandar a artistas y trabajadores del cine para adultos cuando el condón no sea visible, lo que abriría la puerta al acoso, pero además, de aprobarse, la factura se pagará con dinero de los impuestos. Esto, a su vez, podría costar a los californianos millones de dólares desviando recursos de cosas como la educación y la atención médica para que los empleados estatales puedan centrarse en la pornografía", me explica Megan Wozniak, directora de marketing de Adultempire.com, firma pionera en el porno y venta de juguetes sexuales por internet.

Cuando le pregunto a Tasha si tiene contemplado un plan B en caso que gane el SÍ a la propuesta 60, me dice que lo único que se le viene a la cabeza es retirarse. Tiene fe en que dicha propuesta no ganará, pero confiesa sentirse preocupada.

Volví a buscar al empresario porno de Nordhoff Street para saber su opinión al respecto de la Prop 60, pero al contactarlo, me entero de que su estudio quebró —en buena parte por el escándalo de Derrick Burts, quién por cierto, es un entusiasta de la Propuesta 60—, pero sobretodo, por la competencia, que con la popularización del porno amateur los ha avasallado. Aunque ahora sólo actúa, piensa relanzar su estudio con un enfoque hacia el porno de suburbio.

"Lo que busca la Propuesta 60 es entrometerse en la intimidad del porno, tanto de los actores y productores como de los consumidores. Mantenga al gobierno fuera de su dormitorio, vote NO en la Proposición 60", me dice rotunda Megan Wozniak antes de colgar al teléfono.

Así pues, los californianos que se registren para votar, según las dinámicas estadounidenses, son los que tendrán en sus manos el destino del porno californiano, y casi podríamos decir de todo el sistema de la industria para adultos de Norteamérica. A los pronósticos habría que sumar la avanzada de la policía de lo políticamente correcto —esa que gusta de hacer de las legítimas buenas causas pesadas rocas con las cuales apedrear a cualquier Magdalena que altere la fantasía de progresismo actual—, más el siempre bullicioso oficio de las demandas gringas que, para muchos, es un auténtico modus vivendi.

Los argumentos están sobre la mesa pero por lo visto, el resultado estará ceñido a las variables en la ecuación placer + culpa y qué tan honestos podamos ser con nuestros propios fetiches visuales, tanto como para defenderlos en lo privado como en lo público y en las urnas.

Yo hace mucho que dejé de hacerme pendejo y sólo se me pone dura con videos porno bareback. Total, mi vista no maltrata ni contagia a nadie. Mis actores favoritos son James Roscoe, Drew Sebastian y Jesse O'Toole y, la verdad, el condón en los videos porno gay me parecen tan chatos y forzados como cualquier Late Night Show conducido por Arath de la Torre.