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El inadaptable Charles Bukowski

Textos gloriosos convertidos en películas de mierda.

Pol Rodellar

Pol Rodellar

(imagen vía)

Mi relación con Bukowski siempre ha sido un poco extraña. Déjenme explicarlo: mi interés por la literatura se inició gracias a él y a través del autor de “Cartero” descubrí a Dante, Dostoievski y muchos otros. Es por esto que podría decir que sus poemas y novelas me atrapan como el canto de una sirena. Pero hay otra cosa: si bien admiro al hombre, son muy pocos los seguidores de Bukowski que no me causan una repulsión extrema, no me siento identificado con ellos y no comparto su idea del universo bukowskiano. Hay esa clase de tipo que se viste con sombrero, gabardina, lleva barbilla, llama “Buk” a Bukowski, escucha Tom Waits (no tengo ningún problema con esto, pero los ayudará a que se hagan una imagen del individuo), “odia a los hipsters” y me causa un asco primogénito. Estos tipos no han entendido nada de la obra de Bukowski. Se han quedado con las putas, las borracheras y las palizas y no han visto ni la inevitable tristeza del devenir del hombre; ni ese amor absoluto tan imposible de abrazar ni con 60 brazos; ni los destellos de genialidad de las mujeres con las que estuvo; ni se han fijado en ese pájaro azul que se esconde en su corazón. En fin, digo esto porque lo más terrible de Bukowski son sus seguidores, y dentro de estos seguidores están los de las gabardinas y las barbillas pero también están los que por algún motivo deciden hacer una película basada en los textos de Bukowski.

Las adaptaciones cinematográficas de los libros y relatos de Charles Bukowski no han estado nunca a la altura. Adaptar a Bukowski es como la maldición de Tutankamón: hagas lo que hagas el resultado final va a ser absolutamente irregular, y de esto no se ha salvado nadie, ni Barbet Schroeder, ni Marco Ferreri, ni Bent Hamer ni nadie que se proponga hacer una nueva película sobre el hombre.

Es por eso que me preocupa enormemente que nuestro atractivo colaborador James Franco esté metido en la postproducción de una película de bajo presupuesto sobre la vida de Bukowski. Lo que en un principio parecía una adaptación de “La Senda del Perdedor” ha terminado siendo (quizás por problemas a la hora de hacerse con los derechos) una película sobre los primeros años de vida del autor de Los Ángeles. Yo le deseo lo mejor a James pero sinceramente creo que está jugando con algo peligroso. Alguien tendría que advertirle sobre la maldición de Bukowski.

Para ayudarle un poco con el asunto voy a comentar un poco las distintas producciones que han adaptado, sin éxito, los textos de Bukowski:

Tales of Ordinary Madness (1981), Marco Ferreri

Basada en varias historias cortas de Charles Bukowski, “Tales of Ordinary Madness” resulta un desagradable y caótico conglomerado de pornografía, pretenciosidad artística y mal gusto en general. Es algo extraño teniendo en cuenta la carrera del director, Ben Gazzara, quien interpreta al alter ego de Charles Bukowski, queda lejos de ser ese individuo que actuó en varias películas de Cassavetes, aquí más bien se parece a José Luís Gil luciendo unas buenas gafas estilo Cobra. En fin, es una cinta desorganizada cuyo único mérito consiste en ser la película basada en textos de Bukowski cuyo protagonista logra, a base de perversiones y violencia, ser realmente repugnante.

Barfly (1987), Barbet Schroeder

Esta vez el actor que interpreta a Hank es un Mickey Rourke pasado de vueltas. Esta producción en la que participó Francis Ford Coppola supone un salto estético importante comparándola con “Tales of Ordinary Madness”. Donde la cinta de Ferreri parecía rodada con una película de 16mm untada con semen de loro, la producción de Schroeder resulta ser demasiado preciosista, demasiado agradable a la vista. Esto, evidentemente, no juega a favor del texto y juntamente con las caras bonitas de los protagonistas hace que ni todos los litros de sangre que aparecen en la película puedan salvarla del más absoluto fracaso. Insisto en que la torpe y esperpéntica actuación de Rourke ayudan a que el conjunto sea vergonzoso.

Factotum (2005), Bent Hamer

La más reciente y mejor adaptación es la que esgrimió Bent Hamer con “Factotum”. De nuevo se comete el error de darle el papel principal a un conocido y atractivo actor, Matt Dillon. No puedo entender por qué es tan difícil aceptar que Charles Bukowski tenía la cara destrozada por culpa de un exagerado problema con el acné durante su juventud. ¿Tan difícil es coger a alguien cuya cara parezca haber sido víctima de un perdigonazo? Lo mismo pasa con Jan (álter ego de Jane, el primer amor de Bukowski), interpretada por Lili Taylor. Pese a tener un resultado un tanto caótico y poco lógico esta película nos ofrece grandes escenas como ésta y ésta. La película es más sutil, menos exagerada y más respetuosa con la obra original.

La mejor manera de aproximarse a nivel audiovisual al autor de “Mujeres” es con los documentales. Muestra de ello son los excelentes “The Charles Bukowski Tapes” del director de “Barfly”, Barbet Schroeder, o el magnífico blanco y negro de las grabaciones de Taylor Hackford y Thomas Schmitt, ambas presentes en el documental “Charles Bukowski - Born Into This”. Sin duda la mejor manera de entender a Bukowski es ver a Bukowski, escuchar sus poemas salir por su propia boca y verle divagar en esas largas noches de vino. Como él mismo dice, los días de dinero, chicas y éxito le llegaron demasiado tarde, ahora falta ver si todas las chicas, todo el dinero y el temprano éxito de James Franco pueden reflejar debidamente el mundo de uno de los poetas más sinceros de este planeta.