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música

“Siempre tengo un ojo en el futuro”: una conversación con St. Vincent

Hablamos con la ganadora del Grammy a mejor álbum alternativo sobre el performance como exorcismo, algunos vicios sexistas de la industria y nuestros solitarios espejos digitales.

por Wendy Syfret
12 Febrero 2015, 5:00pm

Foto de Ben Thomson

Esta entrevista apareció originalmente en i-D.

Desde su debut en el 2007, con el álbum Marry Me, Annie Clark ha demostrado que puede cambiar de tema con facilidad. En los cuatro álbumes que ha hecho desde entonces, sus reflexiones sobre el performance, la fama y la era digital han cambiado tan rápido como su ropa. Todo esto mientras provoca al oyente con sus dulces y sabias palabras. El álbum del año pasado, St Vincent, con el que acaba de ganar Grammy a mejor álbum alternativo (la primera mujer en hacerlo desde 1991) fue su versión más visceral. En él nos advirtió sobre falsos profetas, mesías digitales y aquellos que nos romperán el corazón. Y como en todos sus trabajos, contó historias y dio opiniones pero nunca se permitió sermonear o lamentarse. Fue su mejor interpretación como artista y dejó a los oyentes seguros de que ella era el personaje principal de su obra. Hablamos con Annie por teléfono y descubrimos que es tan ambigua e hipnótica como sus canciones.

Adorable.

Tus presentaciones son hipnóticas, pero parecen muy emocionales. ¿Es difícil mantenerte física y emocionalmente bien para cada presentación?

Lo mejor de estar de gira es tener una salida para toda esa energía, ya sea emocional o física. De hecho es más difícil no estar de gira. Hay un arco natural y dramático en todo un día.

¿Cuando no estas en el escenario tienes que encontrar otra manera de liberar esa energía?

(Risas) Sí, tengo que... Y tengo muchas formas de hacerlo.

¿Qué haces?

Cosas que no se dicen.

¿Te cansas de tus canciones?

No, no lo hago. Es decir, siempre me emociono por la siguiente cosa creativa que venga. Siempre tengo un ojo en el futuro o en lo que sigue. Las canciones son físicas y divertidas, y los shows son físicos. El punto está en convertir esto en una experiencia inmersiva para la audiencia y como resultado, esto tiene el efecto de mantenerme ocupada.

¿Cuál fue el último performance que viste que tuvo resonancia en ti?

Swans, verlos es algo muy elevado. Es un performance realmente monolítico y tiene el efecto de ser legítimamente espeluznante. Tienen un compromiso no solo con la música y el performance, sino con todo el esfuerzo físico que toma tocar así de duro por tanto tiempo. Es básicamente la degradación de la meditación trascendental.

Cuando ves un show como ese, ¿te pierdes en él o te quedas pensando en tu propia actuación?

Estoy totalmente inmersa, pero lo que hace es recargarme. Aumenta mi adrenalina y agresividad, me dan ganas de tocar. Es decir, a veces y en ciertos performances terminas siendo más, físicamente, violenta que en otros, y ese exorcismo en particular (cuando pasa) es muy gratificante para mí.

¿Cuando tocas es una expresión de energías internas o reaccionas según la audiencia?

Varía de show a show, he tenido la experiencia de estar en el escenario, de estar súper presente emocionalmente ahí y realmente sentir a la gente. Es una cosa intuitiva que no sabes muy bien cómo explicar y que termina sonando muy new age cuando lo intentas.

¿Cuando tienes momentos así, y tienes ese sentido de conexión, se siente como una confesión?

¿Puedo pensar un segundo esta pregunta?

Por favor, hazlo...

Creo que a veces, cuando la gente describe la música como confesional, le atribuyen el término a las artistas femeninas, no a los hombres. Y creo que hay algo ligeramente peyorativo acerca del término "confesional". Lo que hace es presuponer, de una manera sexista, esta idea que está arraigada en la cultura de que a las mujeres les falta imaginación para escribir otra cosa que no sea una narrativa exacta y literal de sus vidas. Y eso no es cierto.

Cuando la gente escucha la música de una mujer, ¿la oye con una mentalidad distinta a cuando escucha la de un hombre?

No sé, pero cuando veo a la gente hablar sobre música confesional como un método terapéutico, usualmente se refieren a las mujeres más que a los hombres. En verdad creo lo que dije antes, creo que es un tipo de sexismo sutil donde la gente asume que las mujeres "son más emocionales" o "más intuitivas" y que solo pueden escribir sobre sus emociones en vez de sus ideas.

Obviamente estás haciendo una rueda de prensa y debes escuchar muchas reflexiones distintas sobre tu música. ¿Hay alguna canción que escuches una y otra vez que haga eco en ti? ¿Tal vez algún punto que difiera en cómo te ves y cómo te ven los demás?

Todos estamos en una situación donde vemos nuestro reflejo en una versión digital. Todas las personas, no importa lo que hagan, a menos que estén completamente afuera del internet, lidian con eso. Todos tienen esta versión de realidad alternativa de sí mismos y dependiendo de lo que hagas tendrás muchos más comentarios sobre esto.

Pasa que soy música, así que parte de mi vocación es estar frente a la gente haciendo estas cosas, como dar entrevistas y siendo portavoz de mi música. Y me siento bien con eso, no me siento en conflicto con ello en lo absoluto. En verdad, no me siento diferente a cualquier otra persona que entra a este cuarto digital de espejos distorsionados. Creo que lo que realmente importa y por lo que me siento más afortunada es que he tenido una cantidad de álbumes que he desarrollado y que me han convertido en lo que soy hoy. Cuando leo algo que siento que no refleja lo que soy, no me importa. No me afecta. Sé lo que soy y lo que soy capaz de hacer. No es mi problema lo que otra gente piense de mí.

Y supongo que aplica también para la música, cuando la gente escucha tu álbum escucha lo que quiere escuchar. Es tanto una reflexión personal de sí mismos como lo que tú aportas.

Eso es lo milagroso, comienza en una base y puede terminar de muchas maneras. O realmente no hay un punto final porque estas revisando todos los exponentes y te estas involucrando en la vida de las personas y los deseos de otras personas. Es bastante cómico y reafirmante.

Pasas mucho tiempo teniendo estas conversaciones con extraños que nunca conoces. ¿Alguna vez quisieras que alguien te hiciera una pregunta particular o tocara un tema en específico contigo?

Nada en especial, pero sí hay un par de cosas acerca de esto: una, honestamente preferiría saber de la vida de otra persona que hablar de la mía, pero me doy cuenta que esa no es la cuestión... no es por eso por lo que estamos hablando, desafortunadamente. Es decir, no es desafortunado, es genial que quieras hablar conmigo. Aunque no amo hablar sobre mí, tampoco soy tan arrogante ni tengo derecho a quejarme (risas).

Me gusta eso, creo que es una manera muy abierta de verlo...

Sí, muchos artistas jóvenes con los que hablo, piensan y sienten que la prensa los daña y que no necesitan de ella nunca más. A veces solo quisiera sentarlos y decirles: "¿Quieres una carrera o no quieres una carrera? Porque si quieres una carrera, entonces deberías empezar a contestar el teléfono".

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