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Especial Sudán del Sur: Capítulo 7. La guerra pantanosa

El séptimo capítulo del viaje de Robert Young Pelton y Tom Freccia por Sudán del Sur en la proeza de buscar al líder opositor Riek Machar.
01 Junio 2014, 3:00pmUpdated on 30 Mayo 2014, 8:58pm

El explorador, cazador y en su momento gobernador de Ecuatoria, Samuel White Baker. Foto de Maull & Co/Hulton Archivo/Getty Images.

A pesar de las trampas coloniales y las mejores intenciones de la comunidad internacional, África Central se ha sumergido en disturbios desde el principio de la historia. El nombre Sudán viene del vocablo Bila ̄d as-Su ̄da ̄n    o “Tierra de negros”. Los negros africanos constituyeron una fuente de mano de obra y dinero para los árabes del norte del continente. Fueron secuestrados, contrabandeados y vendidos como esclavos, convirtiéndose así en jornaleros, sirvientes domésticos o guardias personales. La esclavitud no es exclusiva del continente, pero vació gran parte de África Central cuando los europeos aceleraron el saqueo de humanos. La esclavitud es tan endémica de Sudán que las ONGs y grupos religiosos aún pagaban por liberar a esclavos negros en el norte que habían sido secuestrados en el sur, incluso en los 90s, y la práctica continúa hasta nuestros días.

Gran parte de la actividad colonial en la región se enfocaba al norte árabe, comenzando primero en Egipto y avanzando gradualmente hacia Sudán.

La explotación del sur comenzó formalmente en 1856, cuando un árabe del norte de Sudán llamado Al Zubayr Rahma Mansur estableció una ruta comercial para transportar marfil y esclavos de la región a la cual se le daría después el nombre de Ecuatoria. Se le conocía como “el Pasha Negro” y dominaba la región pagando tributo en marfil y esclavos al kedivato de Egipto, un estado vasallo del imperio otomano. Prefería a los del sur profundo, ya que los altos y larguiruchos dinka, nuer y shilluk, eran imponentes y de porte guerrero.

En marzo de 1861, el explorador y ávido cazador británico Samuel White baker partió a África esperando encontrarse con los exploradores John August Grant y John Hanning Speke, quienes a su vez habían ido a buscar la fuente del Nilo. Viajó por el Nilo, río arriba, en diciembre de 1862, y dos meses después se encontró con Speke y Grant, quienes llegaron exhaustos y enfermos de su exploración de 29 meses.

En la última estación comercial navegable de la parte norte del Nilo Blanco, un pozo palúdico conocido como Gondokoro —cerca de la hoy llamada Yuba— los dos exploradores dieron a Baker suficiente información para que buscara lo que se conocería después como Lago Alberto, y lo relacionara a la fuente del Nilo. Por su logro, a Baker se le dio el título de caballero y fue reconocido como un gran explorador, a pesar de que su descubrimiento fue históricamente irrelevante.

El imperio británico había abolido la esclavitud en 1833, pero esa orden tardó décadas en ser aplicada en Egipto. En 1869, el kediva, quien había tenido una educación europea, le pidió a Baker que comandara una expedición a Ecuatoria para suprimir el comercio de esclavos. A Baker lo nombraron oficial de la armada otomana y le dieron un grupo de mil 700 hombres, muchos de ellos ex convictos. A su entrada en lo que ahora es Sudán del Sur, encontró que los negreros habían dejado despoblada gran parte del área.

Cuando Baker llegó con su deber, los pocos locales que halló estaban sorprendidos de que la esclavitud se considerara ilegal, a tan poco tiempo de que el gobierno egipcio contratara al Pasha Negro para controlar la región. Baker cuenta en sus memorias que “era obvio ante los ojos de los observadores un ataque a las organizaciones de tráfico y caza de esclavos de Egipto, a cargo de un extranjero — un inglés— sería equivalente a una redada en un nido de avispas, que todo esfuerzo dirigido a suprimir el tráfico de esclavos negros establecido desde tiempos inmemoriales, se encontraría con una franca oposición, y que al principal agente y líder de tal expedición se le vería con odio, malicia y desprecio”.

Al final, podría decirse que el logro más grande de Baker fue a favor del otro bando. Fue exitoso en su determinación de arrasar con 80 kilómetros de vegetación enmarañada y pantano, conseguir seis barcos de vapor para viajar de Yuba a El Cairo y permitir que los comerciantes de esclavos operaran más fácilmente en Ecuatoria.

Charles George Gordon, otro gobernador de Ecuatoria, asesinado durante un levantamiento. Foto de Time Life Pictures/Mansell/Getty Images.

A Baker le dieron un salario y lo convirtieron en gobernador general de la región durante cuatro años, pero no era el hombre militar que su puesto requería. Las ideas de Baker acerca de la esclavitud también cambiaron: “Los esclavos eran por lo general bien tratados por sus dueños; la brutalidad radicaba en su captura, en la anarquía y asesinatos de los encargados[...] Los dueños compraban esclavos, los instruían en sus deberes, alimentaban y vestían, eran felices; por qué el kediva de Egipto prohibía el tráfico y por lo tanto perturbaba a todo hogar en su territorio?”.

Baker decidió que acabar con el tráfico de esclavos llevaría la economía a la bancarrota y pondría a los oficiales locales en su contra.

Al final de este periodo regresó a El Cairo para ceder sus deberes al famoso coronel Charles George Gordon, un veterano de la Rebelión Taiping en China y devoto cristiano evangelista. En 1877 Gordon fue nombrado gobernador general. Como militar, tuvo más éxito que Baker en la represión de la esclavitud. De acuerdo con Baker, Gordon “extinguió las ilusiones que habían sido alimentadas por las autoridades de Sudán”.

Gordon estableció un gran número de puestos desde Malakal hasta Uganda y su represión de la esclavitud y caza furtiva lo pusieron en conflicto con su contraparte egipcia, el gobernador de Jartum. Gordon renunció y no volvió sino hasta que se le nombró gobernador general de todo Sudán.

Otro obstáculo que enfrentó Gordon durante su mandato como cuidador de Ecuatoria fue un levantamiento a cargo de Muhammad Ahmad, quien se hacía llamar Mahdi, o “Elegido”, proclamándose a sí mismo redentor de la fe islámica. Los locales desconfiaron entonces de la dominación extranjera y rápidamente se reunieron alrededor del movimiento islámico fundamentalista de Ahmad, el cual encontró su mayor apoyo entre los nuer y otras tribus del sur.

Mientras tanto, el Pasha Negro, quien había albergado la posibilidad de convertirse en gobernador general, socavó a Gordon por medio de sobornos a los líderes locales, ayudando a provocar el caos que terminaría en la muerte del gobernador.

En 1884, Gordon había ofrecido a Mansur transferirle su mandato de Sudán si accedía a combatir las fuerzas de Mahdi, quien, irónicamente también quería reinstaurar la esclavitud. En enero de 1885, Gordon y su armada fueron masacrados en Jartum a punta de espadas y lanzas por los ansar o seguidores de Mahdi. Según cuenta la historia, la cabeza de Gordon fue puesta en un árbol para que le lanzaran piedras y basura. Las fuerzas locales habían triunfado sobre los bienintencionados y moralmente exaltados extranjeros, y la esclavitud volvió a Sudán.

Para la década de 1890, la región estaba de nuevo bajo el control de los británicos, quienes la dividieron en dos gobernanzas diferentes: Sudán y el sur de Sudán. Para proteger a las fracturadas tribus de los depredadores negreros y explotadores, Gran Bretaña aprobó el Acta de Ordenanza de Distrito Cerrado (Closed District Ordinance Act) en 1920, la cual limitó los viajes entre el norte y el sur.

Después de la Segunda Guerra Mundial, se celebró la Conferencia de Yuba a manera de foro de discusión sobre la renuncia colonial. Gran Bretaña inicialmente buscó ceder el control del sur de Sudán a Uganda, un país cuyas tribus nilóticas y similitudes culturales podrían salvar al sur de la depredación a cargo del norte árabe. Después de todo, el sur estaba compuesto de tribus nilóticas tradicionales cristianas de habla inglesa, mientras que el norte consistía en grupos islámicos de habla árabe que todavía veían a sus vecinos negros como esclavos para ser comerciados.

En febrero de 1953, Gran Bretaña firmó un acuerdo que resultó en otro despojo de posguerra de una de sus colonias. Gran Bretaña finalmente decidió combinar el sur con el norte, una oferta en paquete. La decisión fue tomada, en parte, para apaciguar al mundo árabe que ganaba influencia debido al descubrimiento del petróleo en Oriente Medio. 

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