Lo que la ciencia dice sobre los hombres gays que quieren donar sangre

A muchos hombres homosexuales y bisexuales se les prohibe participar en una de las acciones con las que más pueden ayudar a las víctimas de la masacre de Orlando: donar sangre.

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14 Junio 2016, 3:47pm

Después de la masacre que dejó 50 muertos y decenas de heridos en una discoteca gay en Orlando el domingo pasado, es entendible que varias personas de la comunidad LGBT de Orlando quieran hacer todo lo posible para ayudar a las víctimas. Sin embargo, a muchos hombres gays y bisexuales se les prohibe participar en una de las acciones con las que más pueden aportar: donar sangre.

La tragedia reactivó un largo debate sobre la prohibición que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) les impone a los hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y quieren donar sangre. Si bien en 2015 la FDA modificó el impedimento absoluto, promulgado en 1983, y ahora se les permite hacerlo siempre y cuando no hayan tenido relaciones sexuales durante el año previo a la donación, muchos sostienen que la restricción no está basada en los últimos avances científicos y estuvo influenciada nuevamente por el miedo y el estigma.

Cuando se hace una revisión juiciosa de los datos, no se encuentra ninguna base científica sólida que justifique la prohibición de que todo hombre que haya tenido sexo con otro hombre en el último año pueda donar sangre. La restricción parece más un vestigio del miedo y el estigma que discrimina a un grupo por su sexualidad que una necesidad para reducir el riesgo.

La política de la FDA tiene como objetivo prevenir que una persona infectada con VIH done sangre. Querer evitar que haya sangre infectada con VIH en la reserva de sangre para donar es comprensible, y es la razón de otras prohibiciones: a los consumidores de drogas intravenosas también se les prohíbe donar sangre, por ejemplo. Y sí, es cierto que los HSH tienen un mayor riesgo de estar infectados con VIH que la población general: los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que un 18% de los HSH son VIH-positivos, en comparación con menos del 1% de la población general.

La política sigue siendo discriminatoria.

Pero los HSH no son las únicas personas que contraen VIH, y toda la sangre donada se analiza para detectar enfermedades infecciosas, incluyendo el VIH. De hecho, desde que emergió el VIH, las medidas preventivas han reducido las probabilidades de contraer el virus a través de sangre donada a uno entre dos millones. Entonces, ¿cuál es el rollo con que hay que esperar un año antes de donar? ¿En realidad tiene que pasar tanto tiempo para que el VIH aparezca en la sangre?

"Los científicos y los bancos de sangre han hecho un gran esfuerzo para hacer las pruebas [de sangre] cada vez mejores. Es posible detectar infecciones que fueron adquiridas incluso pocos días antes de hacer una prueba", me dijo por teléfono el Dr. Paul Volberding, director del Instituto de Investigación de SIDA de la Universidad de California, San Francisco. "Así que una restricción de 12 meses no tiene ningún sentido".

Volberding aseguró que el VIH no tarda mucho tiempo en aparecer en las pruebas. Sugirió que la prohibición podría reducirse a cualquier hombre que haya tenido sexo con otro hombre en la última semana, y seguiría siendo algo tan seguro como con las actuales restricciones (aunque dijo que debía haber un debate científico antes de decidir un límite de tiempo exacto).

En los últimos años, las pruebas rápidas se han vuelto más delicadas —esto significa que con ellas se pueden detectar niveles de anticuerpos bajos, lo que permite un diagnóstico más rápido— y se ha reducido drásticamente el número de falsos negativos. Incluso estimaciones más moderadas del tiempo que debe pasar para que las pruebas muestren VIH positivo son mucho más laxas que lo que sugiere la FDA: el 98% de las personas tiene suficientes anticuerpos para salir VIH-positivos después de tres meses, según la AIDS Foundation, de San Francisco.

"Nos encontramos en una situación en la que las víctimas directamente afectadas por esta tragedia y que necesitan sangre para salvar su vida son las mismas personas a las que se les prohíbe donar".

Volberding también señaló que la mayoría de los estadounidenses VIH positivos son conscientes de su estado. Los CDC estiman que el 88% de los estadounidenses con VIH conocen su estado, y según Volberding en algunas zonas como San Francisco hasta el 95% de las personas con VIH sabe que tienen la infección.

"Así que podría decirse 'no done sangre si sabe que está infectado', y eso reduciría el riesgo sustancialmente. Si, además, se usan las últimas técnicas de análisis de sangre, se pueden identificar las personas que están infectadas y que quizá no lo saben", dijo Volberding.

Cuando se anunció la modificación a la prohibición, la FDA aseguró que la decisión se basaba en los últimos avances científicos. Sin embargo, no entró en detalles específicos sobre cómo se había elegido el rango de tiempo, más allá de asegurar que otros países también tenían establecido ese límite. Los grupos de activistas, como Gay Blood Drive, aseguran que la distancia entre el tiempo necesario para hacer la prueba y el tiempo impuesto por la FDA es cuestión de estigma.

"La política sigue siendo discriminatoria", dijo el grupo en un comunicado. El pasado 13 de junio, el grupo escribió un tweet en el que animaba a los que podían donar a que lo hicieran, pero señaló: "Nos encontramos en una situación en la que las víctimas afectadas directamente por esta tragedia y que necesitan sangre para salvar su vida son las mismas personas a las que se les prohíbe donar".

En lugar de una restricción de semanas o de meses, Gay Blood Drive aboga por una política de evaluación del riesgo individual, donde el largo cuestionario que ya se le da a las personas antes de donar sangre ayude a mitigar cualquier riesgo de VIH. En 2001, Italia hizo justamente eso, lo que permitió que los HSH donaran sangre como todos los demás: implementó una evaluación de riesgo de VIH a través de informes personales. Al menos un estudio ha demostrado que este cambio de política no aumentó la prevalencia de VIH en la sangre donada.

La buena noticia es que no hay escasez de donantes de sangre en Orlando. Los bancos de sangre locales están desbordados después de la escasez inicial y están solicitando incluso que la gente se vaya a su casa y vuelva más adelante. Pero para muchos en la comunidad, la prohibición para donar sigue siendo la sal en la herida en tiempos de duelo.