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El cacao de los indígenas de la Sierra Nevada produce el mejor chocolate del mundo

Tuku Iku ganó oro en el 'mundial' de los chocolates.

por María Rivas Serrano
21 Octubre 2016, 6:00pm

Del 14 al 16 de este mes se llevó a cabo, en Londres, Inglaterra, la premiación de los mejores chocolates y cacao del mundo. Allí países como Francia, Suiza, Alemania, España y Colombia, entre otros latinoamericanos, expusieron sus muestras frente a los ojos y paladares de expertos en este manjar.

Santiago Peralta, chocolatero ecuatoriano y cofundador de Pacari, una empresa familiar con el objetivo de cambiar la historia del chocolate en Ecuador, fue la que transformó el grano de cacao colombiano en el mejor chocolate del mundo. Llegó a Colombia hace año y medio y empezó junto con su equipo a tratar de encontrar un grano distinto.

El chocolate, según Santiago, es un producto que está muy europeizado a pesar de que en América Latina hay sabores sorprendentes: la uchuva, el cidrón, las hierbas de infusión.

Según él, además, en este sector los campesinos cacaoteros tienen las mismas necesidades de cualquier país. La pobreza y la falta de recursos hacen que un cacao, por más bueno que sea, no se valore de la misma manera que en los países europeos. "Estamos reivindicando el cacao en Colombia donde siempre ha sido más fuerte el café", me dijo Santiago, cuando lo llamé a España, unos días después de recibir su premio en Londres.


Todas las fotos son cortesía de Pacari.

La barra de chocolate Tutu Iku 70% que la empresa Pacari creó a partir del cacao sembrado por los indígenas guardabosques de la Sierra Nevada de Santa Marta, se llama de esta manera porque en tierra sagrada las mochilas son llamadas por los arhuacos así, en honor al objeto donde guardan los granos de cacao cuando son recolectados. Tiene un sabor a manzana verde con frutos secos y melaza, "es muy exótico", afirma.

La premiación se realizó en Londres en el marco de La Semana del Chocolate, un evento donde se reúnen anualmente los chocolateros, chefs, empresarios y fanáticos de este producto.

"Hay que celebrar este premio porque es histórico para Colombia y para América Latina: es uno que imprime esperanza en el campo". Ahora, ya con el premio, su objetivo es venir a Colombia de nuevo para hacer partícipes a las personas que hicieron que el chocolate de estas semillas sea considerado como el mejor del mundo.