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Opinion

Lo que el triunfo de Dixon en RA puede decirnos sobre la cultura conservadora en el dancefloor

La cabeza al frente de Innervisions ganó, por cuarta vez consecutiva, el puesto de DJ del año en la encuesta anual de Resident Advisor,.¿Qué dice esto sobre la mayoría silenciosa que se está apoderando de la cultura electrónica, y del mundo en general?

por Josh Baines
07 Diciembre 2016, 6:35pm

This post ran originally on THUMP UK.


La cabeza principal del equipo de Innervisions, Dixon, fue elegido por el top de lectores Resident Advisor como el mejor DJ del mundo, por cuarta vez consecutiva. Durante cuatro años, el alemán ha estado en los ojos de todos y ha sido idealizado y alabado, siendo presentado muchas veces como el ejemplar de la cultura club. Pero la posición, que ya parece perpetua, del DJ alemán arriba de las listas es un indicador de un giro mayor hacia una cultura clubbera conservadora y blanda, pero es un giro que se volvió inevitable. Dixon, y DJs como él, se han vuelto totems del conservadurismo cultural, una opción segura para personas seguras.

Ahora, no estamos diciendo que haya algo malo en Dixon, él es un buen DJ. Cuando uno está en ese estado de ánimo para ese tipo de house emocional-rompe corazones, Dixon es la opción más fija. Pero en un contexto más amplio, lo que Dixon ha venido a significar dentro de la cultura club es un papel cómodo, seguro y fijo. Dixon es como el equivalente de las galletas soda digestivas o un bistec bien servido pero sin sal.

Obviamente que muchas veces uno podría devorarse un filete así. Y a veces, ese es exactamente el tipo de bistec que quieres. Pero la mayoría de veces, ustedes, nosotros y otro puto montón de gente, queremos más de un DJ que solo tech house facilongo, emocional y cursi. ¿Cuándo fue la última vez que alguien perdió los estribos en medio de un set de Dixon? ¿Cuándo fue la última vez que hablaron con tu amigo en un bar acerca del último set estoico de ocho horas que este alemán sacó como una excursión salvaje y fuera de todo límite?

El tema es que los fanáticos rabiosos de Dixon existen, deben existir. Y esta mayoría silenciosa, sigue votando por él en las encuestas de Resident Advisor. Los fiesteros conservadores siempre han existido, claramente. Siempre han estado ahí, con una bebida en la mano izquierda, el celular en la mano derecha, parados a la sombra de un show de Hot Creations. Hace 15 años creían que el electroclash era para estudiantes pretenciosos, hace 25 años pensaban que el acid house era para hippies sucios y hace 35 años pensaban que el disco era para faranduleros. Les parece que el cierre temporal de Fabric fue "una puta desgracia", pero no les importó el cierre de otros clubes icónicos alrededor del mundo. Nunca participan en protestas o firman peticiones, no les interesa para nada las filiaciones políticas y les parece que deberíamos dejar de quejarnos de las zonas de confort, y simplemente pasar un buen rato. ¡Ah! También han visto a Joseph Capriati seis veces.

La mayoría de nosotros sucumbimos a esa propiedad transformadora que tiene la pista de baile, porque queremos algo más en nuestra vida. La persona que somos en el club es la persona que deseamos ser. En esas pistas de baile, desde las más sucias al lado de ollas, hasta las más amplias e iluminadas en los sitios exclusivos de la ciudad, nos gusta creer que el cambio es posible. El club, y la pista de baile específicamente, es un lugar donde nos sometemos a la provocación y al cambio. Es un espacio donde fácilmente pueden suceder algunos de los cuestionamientos internos más radicales de nuestra vida.

Pero el club también es un espacio seguro, o para sentirse seguro. Y ahí es donde entra a representar la idea del conservadurismo cultural, porque cuando el infierno parece desatarse en el mundo real, un retiro interno, al menos durante el fin de semana, se vuelve más atractivo que nunca. Y que Dixon siga ostentando su título de primer lugar en las encuestas de Resident Advisor, encuestas y tops que no deberían significar nada pero que a la final lo hacen un poco, es una prueba de ese deseo de retraerse, de retirarse.Que Dixon gane el puesto de mejor DJ en una página web específica, sugiere que la mayoría de personas prefieren una experiencia de club cómoda, en vez de algo retador. Ese sentido del confort está inextricablemente vinculado la misma sensación que sentimos cuando nos repetimos nuestra película favorita, escuchamos nuestro disco favorito o leemos por enésima vez un libro que nos gusta mucho. Es la cultura vista como una cobijita de bebé.

Esta silenciosa mayoría se sigue manifestado año tras año, encuesta tras encuesta. El peligro es que esta facción conservadora termine hundiendo por completo las raíces más radicales de la cultura dance. El apetito de estos parches va detrás de los actos que constantemente bookean promotores, clubes y festivales. Pero con esta dinámica lo inusual puede volverse marginal. Lo cual es problemático, porque rehusarse a comprometerse con lo más extraño es no comprometerse con la cultura electrónica en sí misma. Y puede volverse aún más problemático, amenazando a la población negra o la población queer, que desde siempre han ayudado a cimentar la historia de la música electrónica, a ser olvidadas dentro de la escena global, discriminadas o "blanqueadas".

La narrativa histórica va a cambiar, mientras la sigan escribiendo los hombres blancos ganadores de encuestas. Y ese panorama es aterrador.

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