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Las madres jóvenes son más propensas a sufrir de depresión

La campaña #NoTeenShame está dedicada a luchar por el bienestar de estas mujeres.

por Pooja Makhijani
08 Febrero 2017, 8:45pm

Mientras la depresión posparto afecta a un 20% de las madres, la prevalencia de la depresión posparto (o desórdenes en la estado anímico, como la tristeza y/o la psicosis) para las madres adolescentes es casi el doble: "es un factor que la mayoría de gente no conoce", dice Gloria Malone, una escritora, activista y consultora, quien tenía 15 años cuando tuvo a su hija. "Estaba feliz pero triste, abrumada y sentía que no tenía con quien hablar porque todo el mundo estaba muy ocupado haciéndome sentir mal...", escribió en un blog. "Necesitaba alguien con quien hablar y el extremo aislamiento en el que estaba, debido al rechazo de la sociedad y la gente, me impidió encontrar a ese alguien".

El riesgo a desarrollar un desorden anímico posparto se incrementa cuando la madre tiene un sistema de apoyo precario, está en una mala situación económica o su embarazo no fue deseado; factores que estadísticamente son más probables en una madre adolescente que en una adulta. Además, si fue diagnosticada previamente con depresión o bipolaridad también se incrementa el riesgo de una depresión posparto. Según el Instituto Seleni, una organización sin ánimo de lucro ubicada en Nueva York dedicada a desestigmatizar y transformar la salud mental, las mujeres que tengan una enfermedad mental preexistente tienen una probabilidad tres veces mayor de ser madres adolescentes que aquellas que no sufren de eso. La razón por la cual las niñas con problemas de salud mental son más propensas a ser madres necesita más investigación.

Malone, por ejemplo, estaba deprimida antes de quedar embarazada; sin embargo, ella "no tenía palabras para su condición", dice. "Estar embarazada y ser madre solo lo exacerbó". Cuando los jóvenes se convierten en padres, estas adversidades son agravadas, aún más por el estrés de cuidar al niño y el estigma de la maternidad temprana. 

Malone recuerda haber sido bombardeada por mensajes de odio. "Nadie me preguntó lo que necesitaba", dice. Mientras estaba en el colegio, ella lanzó teenmomnyc.com, un blog que detallaba sus experiencias y le daba información y recursos a otras madres en Nueva York. Después, fue cofundadora de #NoTeenShame, un movimiento social liderado por siete madres jóvenes que buscaba erradicar el estigma en la prevención del embarazo, una educación sexual e inclusiva sobre la comunidad LGBTI y un acceso equitativo a los recursos y el apoyo a las familias jóvenes. "Con teenmomnyc.com, quería contarle a la gente como yo que estaba bien no estar bien, y que aún así era una gran madre", dice. "#NoTeenShame intenta darle atención al embarazo y a la paternidad juvenil". 

Aunque las madres jóvenes, como grupo, tienen un alto riesgo de sufrir desórdenes anímicos en el posparto, aquellos que trabajan con esta población saben que al brindarle ayuda a las madres adolescentes se puede luchar contra estos síntomas. Por ejemplo, el programa insignia del Instituto Seleni, el Seleni Institute Teen Initiative (SITI), está "dedicado a mejorar la probabilidad de éxito de las madres jóvenes en la adultez al proveerles servicios de salud mental con enfoque reproductivo y maternal para el posparto de niñas adolescentes". SITI les ofrece un servicio directo a estas mujeres a través de psicoterapias individuales, terapias grupales para la educación de los nuevos padres, e información de los efectos psicológicos del embarazo y la nueva maternidad. "Queremos padres jóvenes orgullosos de su paternidad, que se empoderen de su experiencia y que sepan que es perfectamente normal que busquen ayuda y apoyo", dice Rebecca Benghiat, jefe de logística en el Instituto Seleni. 

En general, hay barreras importantes en el cuidado de la salud mental tradicional para este grupo de padres, como los costos, el escarnio público, la falta de tiempo de las madres, el transporte y el cuidado de los niños. "Las madres adolescentes también tienen miedo de perder la custodia de sus hijos, más del que pueden tener sus contrapartes adultas", dice Megan Stonelake, una psicoterapeuta especializada en el estado anímico perinatal y los desórdenes de ansiedad, que ha trabajado por mucho tiempo con madres adolescentes. SITI atiende el 10% de los clientes del Instituto Seleni, pero Benghiat explica que anualmente, en Nueva York, nacen alrededor de 10.000 bebés de mujeres con menos de 18 años. "Esperamos poder atenderlos a todos", dice. 

Si se descuidan los desórdenes anímicos del posparto, se pueden tener impacto duradero en la salud de las madres jóvenes y sus hijos. Si no se tratan estos desórdenes, además de afectar la salud de la madre e interferir con la habilidad de conectarse con su hijo, esto podría "asociarse con el abandono del colegio, el suicidio y uso de sustancias. La evidencia sugiere que, entre las madres adolescentes, la depresión puede prevenir que el incentivo a comportamientos sanos en sus hijos y en ellas mismas", de acuerdo a lo dicho por Maureen Phipps, obstetra y ginecóloga de Women and Infants Hospital en Providence, Rhode Island. 

Desde 2007, Phipps a liderado una prueba controlada llamada Project REACH (Relajación, Alentar, Apreciar, Comunicar y Ayudar, por su acrónimo en inglés) para evaluar si las medidas preventivas ayudan a reducir el riesgo de la depresión posparto en las madres adolescentes. Los nuevos padres que se metan en este programa con una duración de cinco años se relacionan con consejeros entrenados para discutir sobre temas como "comunicación, redes de apoyo, cómo solicitar apoyo de los amigos y la familia, fijación de metas" y para recibir información del posparto y la salud infantil. 

Luego de la primera fase del proyecto, los investigadores determinaron que solo el 12.5% de los adolescentes en REACH desarrollaron depresión posparto, comparado al 25% del resto de adolescentes. "Las madres jóvenes con problemas de salud mental no suelen ser tratadas", concluyeron los investigadores. "A la fecha, solo un reporte publicado con dos pequeñas pruebas piloto abordaron el tratamiento para la depresión y las adolescentes embarazadas. A pesar de la dura carga que pueden tener las madres jóvenes y sus familias, los estudios de la prevención de depresión posparto en las adolescentes embarazadas son virtualmente inexistentes". 

La campaña #NoTeenShame de Malone, también enfatiza que los profesionales de salud que, consciente o inconscientemente, denigran a las adolescentes embarazadas y a los padres jóvenes causan un gran daño. "Las madres jóvenes son perjudicadas por los compromisos y privadas de recursos" que pueden afectar los resultados de salud, explica Malone. "Es dañino para nosotras y nuestros hijos que nos traten sin dignidad ni respeto". 

Este artículo fue publicado originalmente en Tonic, nuestra plataforma especializada en temas de salud.

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