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Rocco Siffredi se volvió estrella porno porque no podía ser sacerdote

El documental 'Rocco', que hizo su reciente debut en el Festival de Cine de Venecia, es la historia de una estrella del porno que intenta encontrar el sentido a sus actos, una mirada introspectiva de la vida de Siffredi.
26 Septiembre 2016, 4:00pmUpdated on 27 Septiembre 2016, 8:09pm

Todas las fotos cortesía de DDA Press

Quizás no te suene su nombre, pero si has visto porno en los últimos treinta años, es probable que hayas visto el miembro de 23 cm de Rocco Siffredi. Le dicen "el semental italiano"; el actor de 52 años ha aparecido en más de 1.500 películas y ha tenido sexo con casi cuatro veces esa cantidad de mujeres, una trayectoria que lo ha convertido en un ícono de la talla de Ron Jeremy o John Holmes.

Roco Tano nació en la región italiana de Abruzzo. Su madre quería que fuera sacerdote, pero el joven monaguillo tenía el "diablo entre las piernas", como él suele referirse a su pene, y fue cuestión de tiempo que acabara en la industria del cine para adultos. Rocco ha follado en cuatro generaciones de porno: desde en películas de 35 mm, con guion y trama, hasta en las producciones en línea de XXX, pasando por videos en VHS y DVD. Ahora, sin embargo, parece que se ha cansado del negocio. Hace poco anunció que se retira. Esto lo ha dicho ya en varias ocasiones, así que habrá que esperar para ver si este padre de dos va a abandonar el estrellato definitivamente.

Pero a los cineastas franceses Thierry Demaiziere y Alban Teurlai no les interesan estos datos biográficos. Su documental extraordinario Rocco, que hizo su reciente debut en el Festival de Cine de Venecia, es la historia de una estrella del porno que intenta encontrar el sentido a sus actos, una mirada introspectiva de un Siffredi que se sincera sobre la muerte de su hermano, su reacción sexual ante el fallecimiento de la madre, la relación con su mujer y sus dos hijos y, por supuesto, por qué le gusta tanto realizar actos carnales frente a una cámara. La película hace énfasis en el sentimiento católico de culpa que pesa sobre el actor. Es como Boogie Nights dirigida por Martin Scorsese.


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El documental arranca de la única forma posible: un primer plano del pene de Siffredi. A continuación, vemos al actor haciendo un casting para una película que va a dirigir, asegurándose de que las actrices están preparadas para mostrar los extremos sexuales a los que quiere llegar, ya sean penetraciones anales o juegos más agresivos, como provocarles arcadas con el pene. El dúo francés seguirá a Rocco a Budapest, donde vive su esposa, Rosza Tano;a Italia y a Los Ángeles. A través de él obtenemos una visión más amplia de la industria del porno y de los límites que muchos actores y actrices están dispuestos a cruzar para llegar a la fama.

En una de las escenas más desgarradoras una mujer se mete los dedos de Siffredi en la boca, imitando una mamada, pero tan adentro que se le salen las lágrimas del esfuerzo. Siffredi es fascinante, jovial y depravado al mismo tiempo. Charlamos con él después del estreno del documental en el Festival de Venecia.

VICE: ¿Por qué hacer este documental ahora?
Rocco Siffredi: He recibido varias propuestas para hacer un documental, la primera de un director polaco, cuando yo tenía 40 años. A esa edad no pensaba que tuviera mucho qué decir, aunque he estado en este negocio durante 20 años. Luego llegaron varios directores italianos, pero pensé que los italianos no serían capaces de entender la sexualidad dejando de lado los prejuicios. Y por fin llegaron los franceses [Thierry Demaiziere y Alban Teurlai]. Podría decirse que nací en Francia, al menos artísticamente, porque allí fue donde empecé mi carrera como actor porno.

Me reuní con ellos y me explicaron que querían hacer una película sobre porno, pero que necesitaban a un líder y pensaron en mí. Estuvimos varias horas hablando y al final cambiaron de idea: querían que todo el documental tratara sobre mí. Todo eso sucedió en un momento muy problemático de mi vida, por lo que quería que ese documental me sirviera para sacar todo lo que tenía dentro de mí.

En el documental hablas de las muertes de tu madre y tu hermano. ¿Te resultó difícil hacerlo?
Ha habido mucho sufrimiento en mi vida. Cuando pierdes a tu hermano a los seis años y ves cómo tu madre se vuelve loca de dolor, es imposible ser una persona normal, olvidar ese dolor. De repente, lo único que quieres es hacer algo que ayude a que la vida sea menos dura. Esas dos tragedias fueron la razón por la que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa.

¿Por qué la pornografía?
A los once años, cuando la mayoría de niños de mi edad no tenía ninguna experiencia sexual, ya era un joven muy activo sexualmente. Sabía que era especial. Pero la razón principal era que quería darle algo a mi mamá que la ayudara a superar el dolor de la pérdida de su hijo.

Cuando tenía trece años, recuerdo haber encontrado una revista en la que había fotos de un tipo llamado Supersex, una famosa estrella del porno de los setenta. Aparecía tirándose a una morena, pasabas página y se estaba follando a una pelirroja, en la página siguiente, a una rubia, y en la próxima, a las tres. Cuando vi eso, tuve claro que quería dedicarme a este negocio. Llamé a mi hermano mayor, que vive en París, y le conté. Su respuesta fue: "Estás loco". A los 16 años lo volví a llamar. "No te das por vencido, ¿no? ¡Estás completamente loco!", me dijo. Llamé una tercera vez cuando cumplí los 20 años. Esa vez me dijo que fuera a un club de intercambio de parejas, que allí encontraría a gente del sector que podría ayudarme. Lo hice y funcionó. La gente empezó a verme teniendo sexo enfrente de todo el mundo y ese día mi vida cambió para siempre. Estaba en el paraíso.


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¿Por qué llamas a tu pene "el diablo entre mis piernas"?
Porque el diablo posee tu cuerpo, no al revés. Usé el sexo como me convenía durante muchos años. Pero cuando es el sexo el que te utiliza a ti, te conviertes en un adicto, y eso es el diablo. Pasa lo mismo con las drogas y el alcohol. A todo eso yo lo llamo el diablo. Cuando te posee, te obliga a hacer lo que él quiere, cosas que realmente no te gustan, pero que haces de todas formas.

No es la primera vez que hablas de retirarte. ¿Qué pasó cuando tenías 40 años y dijiste que sólo trabajarías detrás de cámaras?
Intenté retirarme por mis hijos. Quería dejar de actuar para cuando fueran adolescentes y estuvieran preparados para tener relaciones sexuales. Me propuse trabajar como director para no hacerles daño. Sin embargo, la cagué muchas veces. Para empezar, al primero que le hice daño dejándolo fue a mí mismo. Empecé a irme con prostitutas dos o tres veces al día. Estaba acostumbrado a tanto sexo que lo necesitaba.

¿Afectó tu matrimonio?
Por supuesto, pero estoy con una mujer muy inteligente que supo entender mi situación. Me dijo que si estaba viéndome con prostitutas como sustituto de las películas, no tenía ningún sentido que me retirara.

¿Te resultó extraño ser tú el que pagara dinero por sexo y no al revés?
Sí. A veces también pasaba otra cosa graciosa. Cuando las prostitutas me veían el pene decían: "¡Guau! Es enorme. ¿Por qué no haces porno?". Me pasó varias veces, y siempre les decía: "Sí, lo contemplaré".

¿Cómo te sientes de hablar siempre del tamaño de tu pene?
"¿Cuánto te mide el pene?" suele ser la primera pregunta que me hacen, así que estoy acostumbrado. Soy consciente de que mi herramienta de trabajo es mi pene. En el trabajo somos dos: yo y mi pene. Los dos somos famosos, no solo yo. Siempre lo he tenido claro y no me decepciona. Tampoco me siento cosificado. Nunca he tenido problemas con esto. Nunca.

¿Cómo crees que ha cambiado el porno a lo largo de tu trayectoria?
He vivido cuatro generaciones, y la verdad es que hay una gran diferencia entre la época en la que empecé y el porno que se hace hoy. Antes hacías dos escenas por semana, había mucho diálogo, grabábamos en 35 mm, etc. También se demoraban más en cambiar de posición la cámara y las luces, por lo que el tiempo que pasabas teniendo sexo era muy breve. Hoy, en cambio, sólo es sexo, sexo y más sexo. Cero diálogos. El romanticismo ha desaparecido; ahora todo son distintos planos del cuerpo femenino: las tetas, los pies, planos de una penetración anal, etc. Últimamente muchas chicas practican el anal a tres bandas y a veces ni siquiera llegas a tocarlas con otra cosa que no sea tu pene. Es muy distinto a lo que se hacía antes.

¿Es mejor o peor?
Ahora es mucho peor. A mí me gusta tirarme a las mujeres con pasión, necesito que haya conexión. Necesito usar las manos, los olores y la energía, necesito usarlo todo. Pero hoy día no tienes tiempo para hacer todo eso y a nadie le importa, en cualquier caso. Sólo interesan los cuerpos. Cuerpos, cuerpos, cuerpos. Nuevas personas, nuevos penes. No me gusta el sexo si no hay química. Tampoco tenemos dinero para hacer largometrajes, como antiguamente. El modelo de negocio ha cambiado porque Internet se lo tiró todo. Nadie tiene presupuesto para hacer grandes películas con una trama.

Me gusta Internet porque le da a la gente sin dinero, que vive en países donde las mujeres son invisibles, la posibilidad de ver a una mujer bonita hacer cosas increíbles. Pero por otra parte, Internet dañó el negocio. Hay sexo gratis por todas partes. ¿Quién va a querer pagar?

Conseguiste que Kelly Stafford volviera a hacer cine porno para tu última película. ¿Por qué era tan importante para ti?
Para mí, Kelly es la estrella más grande del porno. Es LA estrella del porno. De cierta forma, es como yo en mujer.

¿Es más poderosa que tú por ser mujer?
Sin lugar a dudas. Es muy potente. La gente especial me atrae. Siempre que oigo a alguien decir que una persona está completamente loca, sé que quiere decir que es increíble. No me gusta la gente que no destaca, la gente normal. Me aburre.

¿Alguna vez llegará el día en que te retires definitivamente?
Ya lo dije después de esta película: no voy a volver a responder eso. Quiero decir que no volveré a decir que me retiro o que vuelvo al cine porno. Por ahora, se acabó, pero no diré que no pueda volver.

Si quieres más información sobre Rocco, visita el sitio web del proyecto.

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