Cultura

Cuatro años fotografiando grafiteros

El fotógrafo Jeosm plasma la acción, el riesgo y la presión de la policía en varias ciudades europeas en su libro "Guerreros Urbanos".

por Jeosm; entrevista por Fernando Bernal
10 Mayo 2016, 8:00pm

Este artículo fue publicado originalmente en VICE España.

Conocimos a Jeosm en su faceta de fotógrafo por el libro Sacrificio, en el que se metía de lleno al mundo de las MMA. Cuando VICE lo entrevistó en esa ocasión, advirtió que él, en realidad, venía del mundo del grafiti, y que desde el arte urbano había llegado a la fotografía.

Ahora, por fin, pudo unir estos dos mundos en un libro: Guerreros Urbanos, editado por La Fábrica / Alfaguara, saldrá el 19 de mayo a la venta. Se trata de un diario en imágenes de cuatro años de salidas nocturnas por varias ciudades europeas junto a varios artistas de grafitis, amigos y compañeros de sprays.

"Llevo haciendo grafitis desde hace 20 años, soy un artista de grafiti más, aunque ahora estoy del otro lado. He tardado cuatro años en sacar adelante este proyecto porque quería tener algo que fuese real y sincero. Algo veraz. He tardado mucho en dar con lo que es. Es un libro que está concebido como proceso, a duras penas salen piezas, algunas ni siquiera están terminadas... Es todo como lo ves. Yo conozco este mundo bien y quería contarlo de manera real. No quería sacar cualquier cosa, no quería ser un cliché. No es un catálogo", asegura Jeosm.

Es importante recordar que las noventa fotos que componen el libro son en blanco y negro. "Es una estética de mi trabajo personal pero, además, es un poco lo que me pedía el cuerpo. No quería hacer algo comercial, pero al ser todas fotos de noche, encajaba mucho más".

Lo que hizo Jeosm fue seguir a grafiteros, salir a hacer fotos mientras la gente pintaba, gente cercana a él, con la que tiene una relación. "No quiero decir dónde están hechas las fotos, porque los artistas salen haciendo cosas ilegales y no quiero que se reconozca ninguna cosa". Él mismo se arriesgó tomando las fotos, "pero es que sabía a lo que iba, por eso también fui con una cámara pequeña, que pesa poco, una híbrida entre réflex y compacta, para poder saltar y correr bien, algo práctico".

Jeosm reconoce que hay mucha presión por parte de la policía sobre los artistas de grafitis. "De hecho hay multas desmesuradas, y lo único que se hace es ensuciar. Esta gente no rompe, ni quema cosas, ni roba. Sólo ensucia. Te sale más barato robar un carro que hacer un grafiti. Ahora las multas están entre 600 y 3.000 euros (entre 2.000.000 y 10.000.000 de pesos colombianos)".

Calcula que hizo, más o menos, unas cuarenta salidas. "Muchas veces iba y me devolvía sin nada, porque no había luz, o no había foto, o no nos gustaba el sitio".

Aparte del libro, y más allá de la situación con la policía, también le preguntamos a Jeosm —una voz acreditada— sobre las situación actual del grafiti en Europa. "Yo creo que está bien, más activo, porque hay más mercado, más movimiento. Además, la fiebre que hubo hace unos años del street-art ha hecho que todo esto suba de una manera exponencial. Mucha gente que viene del mundo del arte se ha puesto a hacer grafiti. La gente lo conoce mucho más que hace diez años".

Sacrificio tenía un enfoque distinto, más documental y de retrato. "En este caso, mi visión está centrada en el reportaje, apenas hay retrato y las fotos son de acción, incluso salen borrosas y movidas. La idea principal surgió de contar una misma historia entre Pérez-Reverte y yo". El escritor consultó a Jeosm para que le ayudara con El francotirador paciente, su novela sobre el mundo del grafiti, para que lo asesorara con la terminología y los lugares... Conectaron bien. "Ahora tenemos una buena relación y un día, comiendo, surgió la idea de hacer algo juntos, con sus textos. Es más o menos la novela que hizo él, pero con fotografías".