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CE Júpiter, el equipo de fútbol anarquista que escondía armas en sus balones

El club del barrio de Poblenou de Barcelona llegó a esconder armas en sus balones y debajo de su tribuna para combatir las dictaduras de Primo de Rivera y Franco.

por Guille Álvarez
10 Abril 2018, 4:04pm

Imagen cortesía del Archivo Histórico de Pobleno | VICE Sports

Este artículo fue publicado originalmente en VICE Sports, nuestra plataforma dedicada a los deportes.

Todas las buenas historias empiezan en un bar, y la del Club Esportiu Júpiter lo cumple al pie de la letra. En 1909, en la antigua cervecería Cebrían de Barcelona —donde ahora está la horchatería El Tío Che—, los hermanos Mauchan fundaron un club que desempeñaría un papel militante durante la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, la Guerra Civil y el franquismo.

Estos hermanos británicos, trabajadores fabriles en el barrio del Poblenou, bautizaron al equipo con ese nombre, planetario y místico, inspirados por el ganador de una competencia de globos aerostáticos celebrada en la playa Mar Bella. Ya desde un primer momento, el club reflejó el espíritu obrero del barrio, el mayor exponente de la Revolución Industrial en Catalunya y, en consecuencia, de España.

"El Júpiter era el equipo del Poblenou, el pulmón industrial de Catalunya, al que también llamaban el Manchester catalán. El barrio era, además, el cuartel general de los anarquistas", explica a VICE Sports Andreu Mitjans, que ha documentado la historia del club en el Archivo Histórico del Poblenou. Allí se establecieron figuras del anarquismo y el sindicalismo español como Buenaventura Durruti, y el barrio se convirtió en el centro neurálgico de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

Los jugadores del Júpiter en 1913 en su primer cancha, con las fábricas de fondo. Imagen cortesía del Archivo Histórico del Poblenou | VICE Sports

En ese momento, el escudo del Júpiter era toda una declaración de intenciones; lucía sin trucos la bandera catalana que tenía una estrella azul de cinco puntas. Esa proximidad al catalanismo y a la República, alimentaría su apasionante y complicada historia que mezcla fútbol, fábricas, revueltas monumentales y grandes dosis de censura, pero que también esconde armas y una resistencia férrea al golpe de Estado de 1936.

Después de unos años jugando modestamente en el Campo de la Bota, que en realidad no era nada más que un potrero, el equipo se federó y empezó a cosechar buenos resultados en los años veinte. Desafortunadamente, sus años de esplendor coincidieron con los de dictadura, inestabilidad y represión en España.

En 1923, el general Primo de Rivera impuso su golpe de estado y la balanza no se inclinó precisamente a favor de los intereses de un club abiertamente obrero y anarquista. En esa época, el equipo cambió por primera vez de escudo, debido a que el régimen creía que la estrella y la señera [bandera perteneciente a la antigua Corona de Aragón] eran ofensivas. No sería la última vez, y hasta Franco ordenó que le cambiaran el nombre, pero eso fue más adelante. Mejor vamos en orden.

Imagen vía CE Júpiter | VICE Sports

El club cambió de apariencia pero su base social, que entonces rondaba los 2.000 socios, que no es poco para la época, se mantuvo y, durante ese período, usaron los balones para transportar pistolas con la excusa de los desplazamientos del equipo a otros canchas de España.

"Las pelotas antiguas no estaban cerradas herméticamente como las de ahora, sino que tenían cordones como los zapatos. Los anarquistas las desamarraban, sacaban la cámara de aire y ponían dentro la pistola desmontada", confirma a VICE Sports Agustí Guillamón, historiador barcelonés especialista en el movimiento obrero y revolucionario de la época.

En 1925, a pesar de la represión, del "juego de las pistolas" y de la poca simpatía que causaban entre los estamentos militares, el Júpiter logró el título de campeón de España del grupo B, lo que al día de hoy sería la segunda división. La consecución del título coincidió con otro triunfo barcelonés, el del FC Barcelona en la Copa de España.

"Era un equipo pionero en Catalunya, de los más importantes, y su historia se mezcla con la del Barça por el incidente que provocó el cierre de la cancha de les Corts", recuerda Mitjans. Ambos clubes se reunieron en el antiguo coliseo azulgrana para celebrar sus respectivos títulos y jugar un partido como homenaje al Orfeón Catalán.

La Marina Real Británica, que estaba anclada en el puerto de Barcelona esos días, asistió al encuentro e interpretó la Marcha Real, el himno de ese momento en España, antes del partido. El público reaccionó pitando mucho, lo que disgustó a las autoridades que cerraron la cancha y castigaron al Júpiter con seis meses de suspensión. A pesar de quedarse sin fútbol, el club no dejó de luchar por la causa revolucionaria.

El Júpiter se codeó con los mejores equipos españoles durante la primera mitad del siglo XX. Aquí, en un partido contra el FC Barcelona en 1944. Imagen cortesía del Archivo Histórico del Poblenou | VICE Sports

"El club daba al movimiento gran parte de sus ganancias, y en breve espacio de tiempo el estadio se transformó en un arsenal", relató Julio Nacarino, expresidente del club, al periodista Andrea Sceresini. "Los obreros, futbolistas y anarquistas llevaban sus batallas a un lado y al otro". Aunque no hay pruebas fehacientes, los investigadores de la época le dan la razón al siguiente capítulo de la tumultuosa historia del club, que pone a la cancha del Júpiter como el centro de operaciones de la resistencia anarquista al golpe de Estado del 19 de julio de 1936.

"Cuando el río suena, piedras lleva. En estas cosas siempre hay mitos, pero es una historia cierta", apunta Mitjans refiriéndose a la historia que señala la tribuna de la cancha del Júpiter como un arsenal clandestino.

"De la cancha de Júpiter salieron dos camiones para combatir la insurrección fascista", afirma Guillamón. "Salieron de allí por dos motivos: primero, porque era donde vivían los miembros importantes de la Federación Anarquista Ibérica (FAI); y segundo, porque probablemente debajo de la tribuna del Júpiter había un almacén clandestino de armas".

La tribuna de madera de la cancha de Lope de Vega, uno de los hombres de la historia del club, pudo ser un escondite de armas de los anarquistas. Imagen cortesía del Archivo Histórico del Poblenou

Todos sabemos cómo acabó la cosa, y con el inicio del franquismo el club volvió a perder la identidad recuperada durante la Segunda República. "Al régimen, no sé muy bien por qué motivo, no les gustaba demasiado el nombre del club, así que rebautizaron al equipo como Hércules", explica Guillamón.

Curiosamente, el destino volvió a relacionar al Júpiter con los pasajes más oscuros de nuestra historia. El antiguo Campo de las Botas, el potrero donde nació el equipo y donde ahora se levantan los edificios del Fórum de las Culturas, fue el lugar elegido para fusilar a los enemigos de la dictadura en Barcelona.

En 1948, el club recibió un golpe que todavía perdura. El equipo que mejor reflejaba la lucha de clases y activismo del Poblenou fue trasladado por el régimen a la cancha de la Verneda, en el distrito de Sant Martí de Barcelona. De hecho, los planes originales de los franquistas eran convertir al equipo en filial del RCD Espanyol y diluir el nombre histórico del Júpiter y, con él, gran parte de las huellas anarquistas en la ciudad.

Por fortuna, esos planes no se dieron, y el Júpiter, que vuelve a vestir con orgullo su escudo y colores originales desde los noventa, sigue dando la guerra hasta el día de hoy en el Grupo 1 de Primera catalana.

Aunque ya no queden demasiados anarquistas y el fútbol se haya convertido en una industria del capitalismo reinante, la historia del Júpiter nos recuerda que hubo un tiempo en el que el fútbol eran mucho más que fajos y fajos de billetes.

Sigue al autor de este reportaje en Twitter: @GuilleAlvarez41