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Fotografiando la crisis mundial del agua

El fotógrafo Mustafah Abdulaziz habla sobre su más reciente proyecto, que está centrado en el problema del agua alrededor del mundo.

por Grey Hutton
22 Marzo 2016, 9:48am

Río Paraguay, Cáceres, Mato Grosso, Brasil. Todas las fotografías por Mustafah Abdulaziz.

En 2011, el fotógrafo estadounidense Mustafah Abdulaziz inició una investigación sobre la percepción que las distintas culturas tienen del agua, la explotación a la que esto conduce y los desafíos a los que nos enfrentamos para conservarla. Un año después empezó a viajar por el mundo para hacer fotografías de historias relevantes. Hoy, su obra, fruto de la colaboración con Water Aid, Earth Watch, WWF y la ONU, cubre ocho países en cuatro continentes.

Estas impactantes imágenes son una ventana a la fragilidad de la vida y, ante todo, un reflejo de la forma en que nos afectan nuestras conductas colectivas. Con motivo del día mundial del agua, me reuní con Mustafah antes de la inauguración de su exposición en Londres y charlamos sobre su obra.

VICE: Hasta ahora, tu proyecto cubre ocho países. Empecemos por India y China. ¿Qué crees que tienen estas imágenes para que funcionen tan bien juntas?
Mustafah Abdulaziz: En ambos países me dediqué a seguir el curso de un río (el Ganges y el Yangtze) a su paso por distintas zonas. Esto me permitió tener una visión muy clara de cómo se comporta la gente frente a los recursos hídricos, ya sea por creencias o por razones industriales, logísticas o urbanísticas. Ese es el verdadero tema de mi obra: cómo interactuamos con el agua, más allá de nuestra raza o nacionalidad. En ambos ríos vi comportamientos que se repiten y que me parecieron interesantes.

¿Cuáles son esos comportamientos recurrentes?
Por lo general, el ser humano interactúa con el agua como parte de su entorno. Pero el agua también es un objeto que se puede manipular y utilizar, medir y controlar. El hecho de querer controlar un recurso tan abundante revela cómo creemos que deberíamos usar nuestro entorno. Tristemente somos explotadores.

En China la explotación se realiza a escala masiva. Pero la forma en que la gente interactúa con el agua es menos esotérica que en India, donde la gente abusa del río, y al mismo tiempo cree que es una entidad pura y sagrada. Creo que la percepción que tienen del agua en China queda muy clara en una imagen: la fotografía de las flores sobre una urna que contiene una maqueta del primer puente sobre el río Yangtze, en Nanjing. En esa foto se reflejan muy bien esos valores.


Un diorama del puente sobre el río Yangtze debajo del río real, Nanjing, China 2015

El agua ni siquiera aparece en esa imagen. No se molestaron en pintarla.
Exacto. Ese detalle es el tema central de la foto. Lo que pretendía era dividir el espacio para hacer ver al espectador cómo algunas personas proyectan su visión en el río Yangtze; las flores, la idea de crear un diorama con todo tipo de detalles, incluso un barco, pero que realmente está hueco. Esto representa la fascinación de los chinos por el crecimiento tecnológico en detrimento de lo que verdaderamente debería conservarse.

Resulta interesante ver que en tu trabajo más reciente te centras más en cómo se comporta la gente en entornos en los que el agua se pone a prueba. Te distancias de la crisis.
Me fascina lo banal, como el hecho de regar el césped durante una sequía. Este tipo de imágenes puede ser incluso más poderoso cuando se contrasta con otras imágenes extremas o de crisis.


Club de Golf en medio del Palm Desert, California, Estados Unidos, 2015

¿Te refieres a la foto que tomaste en California? Esa en la que aparece un campo de golf exuberante rodeado de desierto se me quedó grabada en la retina...
Los campos de golf son interesantes por ser lugares en los que la gente se reúne. Tuve la oportunidad de sobrevolar la zona con un helicóptero y de ver lo ridículo de aquel panorama. También me interesa lo aparentemente prosaico de los jardines y parterres con profusión de flores en las casas de la gente. Es hermoso pero también tiene un punto de absurdo. No voy a llamar a sus puertas para preguntarles cuánta agua consumen, porque ese dato no es importante para el proyecto. Lo importante es que la gente piensa que está bien hacerlo. Consideran que su comportamiento es más importante que preservar el medio ambiente. Ese es el concepto con el que pretendo jugar.

Entre 1990 y 2010, 2.300 millones de personas obtuvieron acceso a fuentes de agua potable mejoradas, lo que debe de haberse traducido en mayor saneamiento, mejor canalización y pozos protegidos. ¿Cómo has vivido ese progreso?
En 2012 estaba en Freetown, Sierra Leona, justo cuando se produjo el brote de cólera. Las primeras en responder cuando se anunció el brote fueron mujeres voluntarias que contaban con la confianza de toda la comunidad y que, además, conocían perfectamente qué medidas debían tomar para evitar las consecuencias de la propagación del cólera. Quizá fuera un conocimiento muy limitado pero útil e increíblemente efectivo, sobre todo porque contaban con el apoyo de la ONG. La gente de las comunidades se siente empoderada y eso le da la capacidad de llevar a cabo un cambio.


El antiguo pozo de Osukputu, Benue, Nigeria, 2015


¿Cuál crees que es la imagen que mejor refleja ese cambio positivo?
La foto de Nigeria expresa mi intención bastante bien. Es una imagen muy sencilla; casi parece un escenario de teatro. Muchos de estos trágicos sucesos se producen en entornos preciosos; resulta útil jugar con ese aspecto. Esta bomba de agua suministra agua limpia a 800 personas en Osukputu, una cifra muy elevada para abastecerse de una sola fuente. Y ofrece una solución directa a esta otra imagen. Una fuente de agua estancada, a la sombra, más alejada de la población y fuente también de enfermedades. En estas zonas remotas y empobrecidas, suelen ser las mujeres y los niños los que van por agua. Si los niños se tienen que levantar pronto para ir a buscar agua, llegarán a la escuela agotados. Asimismo, si las mujeres recogen agua, ven limitada su capacidad de dedicarse a otras tareas, de progresar económicamente.

De esta forma, la comunidad sufre y es menos probable que sea capaz de aportar algo al sistema que contribuya a solucionar estos problemas. Es un círculo vicioso...
Correcto. En Etiopía conocí a una mujer embarazada de ocho meses y que cargaba un cántaro de agua montaña abajo con la que harían cerveza para la futura celebración del nacimiento de su hijo. Esa es la realidad. Se trata del momento más feliz de su vida y pese a ello tiene que arriesgar la vida del mismo motivo de su dicha para buscar agua. Esa es la efectividad del acceso al agua limpia en grandes colectivos de personas.

Uchiya Nallo embarazada de ocho meses, en la región del Konso, Etiopia, 2013


En enero de 2015, el Foro Económico Mundial anunció que la crisis del agua constituía el principal riesgo del planeta, basándose en el impacto del problema sobre la sociedad. ¿Qué otros problemas relacionados con el agua vas a analizar?
El cambio climático y la subida del nivel del mar, de la que Daca y Bangladés son la zona cero. Es importante cubrirlo no sólo por las inundaciones y la devastación económica, sino por el hecho de que esto ocurre de forma perpetua. También me gustaría analizar la sobreexplotación en la industria mineral en Australia Occidental, a la que hay que añadir la escasez de agua. Perth puede llegar a convertirse en una ciudad fantasma del siglo XXI si no consigue solucionar sus problemas de escasez de agua.

¿Qué tema principal pretendes mostrar con esta obra?
Quiero enseñar a la gente que no somos inseparables de nuestro entorno y subrayar lo que hacemos mal continuamente. No son problemas que sólo afecten a los habitantes de Nigeria. La idea del agua como concepto general es indicativa de nuestra actitud hacia el medio ambiente. Se trata de ver el mundo desde una perspectiva determinada y poder decir: "Mi comportamiento afecta al mundo en el que vivo, y esto a su vez afecta mi futuro". En mi obra también intento canalizar el respeto que siento por el mundo. Es un sitio hermoso y quiero que mis fotos sean una inspiración para que la gente tome la iniciativa. Ahí entra el aspecto de la esperanza: yo estoy convencido de que esto puede solucionarse.

Puedes ver más cosas de Mustafah aquí.

Traducción por Mario Abad.

Piscina natural en la autopista 38, San Bernardino, California, Estados Unidos, 2015

Agua sucia, región de Konso, Ethiopia, 2013

Una clase sobre el colera, Escuela Primaria Holy Trinity, Freetown, Sierra Leona, 2012

Limpieza en Kanpur, India, 2014

Deforestación en Tangará da Serra, Mato Grosso, Brazil, 2015

Dongting Lake, provincia de Hunan, China, 2015

Barcos pescando mariscos y recolectando algas en Honghu, provincia de Hubei, China, 2015

Una fuente en Kroo Bay, Freetown, Sierra Leona, 2012

Pozo abierto en el desierto, Somalia, 2013

Agua contaminada en el pueblo de Jana, Kanpur, India, 2014

Construcción del puente sobre el Ganges, provincia de Bihar, India 2014

La rivera del Ganges, Kanpur, India, 2014

Los restos del puente sobre el Kumbh Mela, Allahabad, India, 2013

Calavera humana en la rivera del Ganges, Patna, India 2013

Un carguero de coches en Yichang, provincia de Hubei, en China, 2015