música

Nos sudaron hasta las güevas en la despedida de Odio a Botero

A punta de puño y pata acompañamos a la agrupación bogotana en su última noche en tarima y salimos empapados en sudor.

por Andrés Casas
20 Junio 2015, 6:05pm

"Les tenemos dos noticias, una mala y una buena. La mala es que se acabó Odio a Botero ¿se acuerdan de Odio a Botero? pues se acabó, y la noticia buena es que... se acaba Odio a Botero...chao amiguitos".

Latino Power fue el escenario del tamaño ideal para que la máquina de hacer enemigos se despidiera de sus fieles, no hubo más gente de la que quiso estar y ninguno que no fuera bienvenido se animó a ir. En medio del sudor y el tufo, en medio de la música y la sátira, en medio de chiflidos y pogos, en medio del odio y la risa que nos generan los absurdos de este país, "este lindo potrero llamado Colombia" como lo dijo su cantante, se despidió una banda que durante 14 años puso su grito de inconformidad donde le dio la gana. La despedida parecía mitad concierto, mitad hijueputazos a manera de repartición de la herencia, donde a cada uno, desde el ex presidente Uribe hasta Ja-Ja-James Ro-Ro-Rodriguez y desde Kurt Cobain hasta Fernando del Castillo, de las 1280 Almas, les figuró hacer parte del monólogo ácido, crudo y cargado del importaculismo del René Segura que no se queda con nada.

Momentos épicos de la noche: los 1.453 hijueputazos, los 137 pogos, "Salchipapas y Rockanroll", "No me importa", "Fuck the tomba"; el corito "Oe Oe Oe, ODIOOOO, ODIOOO"; la frase "con el Grammy me limpio el culo y me queda sucio", el "Experimento social parte 1" cuando "Reclama un celular" pasó de ser canción y se convirtió en la anécdota de un punkero hippie que seguramente en medio de un pogo perdió el suyo y terminó en manos de René... y el "Experimento Social 2" donde después de tocar la última canción y tirar las baquetas al público, el mismo público exigió a manera de coro "Una más y no jodemos más", y le devolvió las baquetas a la banda para que tocaran la última canción de su vida musical como Odio a Botero: "La lechonería Manson".