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¿Cómo explicar la reducción de intoxicados por drogas en Bogotá?

Una política de drogas enfocada en la reducción de daños podría ser la causa de que las cifras de intoxicados por drogas en Bogotá hayan disminuido significativamente hasta 2015.

por Juan José Toro
21 Octubre 2016, 11:40pm

Como en casi todos los países de la región, el consumo de drogas en Colombia ha aumentado en los últimos años. La cantidad de ciudadanos que aceptaron haber consumido alguna vez drogas ilícitas pasó de 5% en 1996 a 8,7% en 2008 a 13% en 2013, según cifras de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Además, dice un documento del Observatorio de Drogas en Colombia, "el consumo está creciendo en el país, no solamente porque cada vez más personas consumen drogas, como lo evidencian los estudios, sino porque el fenómeno mundial de las drogas emergentes es también una realidad en el contexto nacional en el que cada vez surgen sustancias diferentes que hacen más diverso el mercado ilegal de las drogas".

El tipo de política pública que se debería implementar para hacerle frente a esa situación ha sido objeto de un debate largo y difícil. ¿Vigilar y castigar? ¿Prevenir el consumo? ¿Enseñar a consumir y reducir daños? ¿Regular? ¿Legalizar?

Mientras se da ese debate, las consecuencias del consumo no se detienen. Cifras del Ministerio de Salud indican que en 2009, 2010 y 2011 hubo una tendencia significativa al alza en materia de intoxicaciones por drogas en Bogotá, siendo ese último año el pico más alto. Entre 2010 y 2011, las intoxicaciones por alcohol subieron de 436 a 738; las de cannabis, de 52 a 87; las de cocaína, de 35 a 43; las de anfetaminas, de 57 a 68; las de heroína, de 58 a 82, y las de solventes, de 70 a 84.

En 2012, Gustavo Petro, entonces alcalde de Bogotá, le había propuesto al Gobierno establecer dos opciones para los consumidores de drogas: una encaminada a la rehabilitación voluntaria en centros especializados y la otra a través de un proceso de inscripción para el suministro de medicamentos que controlen dicho consumo.

Ese mismo año se aprobó la Ley 1566, donde "se dictan normas para garantizar la atención integral a personas que consumen sustancias psicoactivas". Un documento de la Comisión Asesora para la Política de Drogas en el país aclara que "estas estrategias de reducción del daño y despenalización del consumo son igualmente plenamente compatibles con el actual marco constitucional. Esto muestra, pues, que dentro del marco del prohibicionismo internacional y de la prohibición constitucional del consumo de sustancias psicoactivas fiscalizadas son posibles estrategias humanas frente al consumo, con criterios de salud pública y que tomen en serio los derechos humanos, como las estrategias de reducción del daño".

En 2013, los números empezaron a bajar en la capital. El inicio del descenso coincide con la implementación de algunas de las políticas que el exalcalde Petro propuso. Quizás la más visible y polémica fue la de los Camad, Centros de Atención Móvil a Drogodependientes, donde se prestaban servicios básicos de salud a habitantes de la calle adictos a las drogas. Según datos de la Alcaldía pasada, los Camad alcanzaron a atender a más de 32 mil personas hasta 2015. Petro, además, entregó jeringas a personas que se inyectaban drogas para evitar la propagación de enfermedades y propuso dar marihuana para superar algunos síntomas de la adicción al basuco.

Algunas de esas políticas las implementó directamente la Alcaldía. Para otras se alió con organizaciones. Uno de los enlaces fue con Acción Técnica Social (ATS), que también recibió apoyo del Ministerio de Justicia. En Bogotá, ATS implementó los programas "Échele cabeza cuando se dé en la cabeza", donde analizan y advierten sobre sustancias; "Cambie", una estrategia integral de reducción de daños para personas que se inyectan, y un programa de formación en en prevención de sobredosis de heroína y acceso a naloxona (un antídoto para la sobredosis de esa droga).

Un documento de ATS que analiza los datos de intoxicación del Ministerio de Salud apunta a que sus estrategias han contribuido de manera fundamental a la reducción de casos que se evidencia desde 2013. Julián Quintero, director de esa organización, explica que hay una correlación entre los años con menos personas intoxicadas por drogas en Bogotá y los años en los que más interacción han tenido con los usuarios.

"El programa Échele cabeza cuando se dé en la cabeza, a partir de las acciones de reducción de riesgo, es el único programa en Bogotá que le apunta a la reducción de la intoxicación y las situaciones de crisis derivadas del consumo de drogas en espacios de fiestas [...] Como se puede observar, al comparar los datos en la reducción de intoxicación y las muertes por intoxicación de drogas con las acciones de la Corporación ATS, en el año 2012, cuando inició el servicio de análisis de sustancias, empezó la reducción de las intoxicaciones, que luego disminuyen más en los años de 2014 y 2015", dice el documento de ATS.

En 2013, datos de esa organización, ATS hizo 25 intervenciones y asistió directamente a 7.500 personas. Ese año, las intoxicaciones por cocaína fueron 70, por estimulantes fueron 75, por heroína fueron 59 y por solventes fueron 89. En 2014, hicieron 33 intervenciones y asistieron a 4.300 personas. Ese año hubo 48 intoxicaciones por cocaína, 66 por estimulantes, 54 por heroína y 78 por solventes. En 2015, hicieron 33 intervenciones y atendieron a más de 39 mil personas. Ese año fueron 43 intoxicaciones por cocaína, 37 por estimulantes, 34 por heroína y 58 por solventes. Todos los datos de intoxicaciones son del Ministerio de Salud.

Efectivamente, los casos bajaron para todas esas drogas a la par que subieron las interacciones de ATS. La hipótesis de esa organización es que los bogotanos se estarían volviendo más responsables a la hora de consumir drogas gracias a sus programas. Sin embargo, no se puede probar totalmente esa correlación. Para explicar la baja que muestra el Ministerio, entre 2013 y 3015, habría que sumarle las acciones de la Alcaldía pasada.

Jaime Urrego, director de Salud Pública de la Secretaría de Salud durante el periodo pasado, explica que el descenso de las cifras puede responder a varios factores. "El primero son los Territorios Saludables, que llegó a más de 3 millones de personas con acciones educativas de prevención contra el consumo de drogas, tanto en casas, como en colegios, como en espacios públicos. El segundo fue la creación de una línea telefónica gratuita de orientación frente al consumo, que tuvo más de 10 mil consultas. En tercer lugar estaban los Camad".

Urrego destacó también "el trabajo con varias organizaciones, como Acción Técnica Social, con campañas como Échele cabeza cuando se dé en la cabeza, que tenía un enfoque de reducción de daño: eso es súper importante a la hora de disminuir las intoxicaciones. El consumo de drogas, además de lo que tiene que ver con el narcotráfico, es un problema de salud pública. No solamente hay que trabajar por prevenir el consumo sino que hay que dar a los que ya consumen información adecuada para que lo hagan de manera responsable".

Por otro lado, Jairo Téllez, director del grupo de investigación de sustancias psicoactivas de la Universidad Nacional, dijo a El Espectador que, si bien es positiva la disminución, no hay que perder de vista que las cifras solo cuentan a las personas que llegan intoxicadas al hospital, por lo que podría haber subregistro, sobre todo de habitantes de calle. Además, agregó que las intoxicaciones responden a los efectos agudos de las drogas, pero cree que hay que analizar la incidencia de efectos crónicos, como el deterioro de las funciones cognitivas, que no ponen en riesgo la vida pero dejan secuelas.

Además de las explicaciones de Urrego y Téllez, Julián Quintero cree, finalmente, que la disminución también puede responder a un contexto internacional donde se promueve un enfoque de reducción de daños y se discute más abiertamente sobre regulación de algunas drogas por parte del Estado. El mismo Juan Manuel Santos ha participado de ese debate.

En la misma línea de ese enfoque, la Comisión Asesora para la Política de Drogas en Colombia recomienda "actuar primordialmente desde la evidencia" y agrega que "las acciones que mejor se soportan en ella son: estrategias que refuercen los mensajes contrarios al consumo, con soporte legislativo, cultural y comunitario; coaliciones comunitarias libres de drogas; detección temprana, tamizajes, intervenciones breves y remisión a tratamiento, y mejorar y ampliar la oferta y accesibilidad a tratamiento y rehabilitación".

Contactamos a la Secretaría de Salud de la actual alcaldía para conocer su interpretación frente a la reducción de intoxicados durante el mandato pasado y su posición sobre cuál es el mejor enfoque para continuar con esa tendencia a la baja, pero no obtuvimos respuesta. La respuesta a si la política de drogas de Peñalosa, que quitó los programas de Territorios Saludables, los Camad y redujo las alianzas con organizaciones, ayuda a reducir el consumo, las intoxicaciones y las muertes, se conocerá cuando se registren las cifras de 2016. Por ahora, la Alcaldía adelanta la formulación del Plan Territorial de Salud que regirá durante los próximos años y debe contemplar estos temas.

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