'Caminos Condenados': el cómic que narra la violencia y el despojo en Montes de María

El pasado 13 de julio la editorial Cohete Comics lanzó el libro en la librería Tornamesa.

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15 julio 2016, 12:00pm

El pasado miércoles 13 de julio la editorial Cohete Comics lanzó su cuarto libro, Caminos Condenados. El encuentro se llevó a cabo en la (nueva) sede de la librería Tornamesa, que queda sobre la calle 70 con carrera quinta. Allí estuvieron presentes Diana Ojeda, Pablo Guerra, Henry Díaz y Camilo Aguirre: investigadora, guionista e ilustradores del libro, respectivamente. Ellos conversaron con María Ospina, académica y escritora.


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Caminos Condenados es una novela gráfica sobre la violencia y el despojo en los Montes de María, la región al sur de Bolívar que ha sido marcada por la violencia y la desigualdad desde hace unos 30 años.

Primero, con el asentamiento de grupos guerrilleros en la región: secuestros, extorsiones, toma de pueblos y enfrentamientos con la fuerza pública. Luego, con la ocupación paramilitar y las masacres a finales de los 90 e inicios de la década del 2000. Después, con la adquisición de grandes extensiones de terreno por parte de empresarios.

Ciento cuatro masacres tienen documentadas los defensores de derechos humanos en la región de Montes de María. Pero, como aseguró Esnaldo Jetar, habitante de la zona, a ¡PACIFISTA!: "Es que el conflicto es como una olla de agua hirviendo. Usted la apaga pero tiene que pasar mucho tiempo antes de que se enfríe". Los cerca de 500 mil habitantes repartidos en los 15 municipios que conforman los Montes de María son cada vez menos propietarios y más jornaleros.

La historia son tres historias. En la primera un investigador recorre con el campesino los campos de de Teca, mientras este último le recuerda cómo era la vida antes de que tuvieran que salir de su tierra. La segunda es la llegada de una investigadora a una finca campesina encerrada entre cultivos de Teca. Habla de la difícil situación, de que les toca caminar unas tres horas al día por agua potable. Y la tercera es una metodología de investigación con mapas, en la que se les pregunta a los habitantes ¿qué les gustaría hacer en el futuro? Ahí los ilustradores juegan con los mapas para contar el pasado, el presente y el futuro de la comunidad: las esperanzas y los sueños. Son tres historias independientes con los Montes de María como telón de fondo.

El recuento de los habitantes de cuando las pequeñas parcelas fueron fusionadas para convertirse en grandes campos de mono cultivos. Una novela gráfica sobre la manera de habitar un espacio, sobre los desiertos verdes. Una novela gráfica a la que le interesa ilustrar la sensación de claustrofobia, de cultivos y cultivos y monocultivos de palma que encierran y sofocan. De caminos que eran "medio y frontera". De caminos condenados.

Ilustraciones por Camilo Aguirre y Henry Díaz.

Como dice la reseña del libro "nadie pudo volver a recorrer ni a cruzar esos caminos. Se convirtieron en caminos condenados. Pero aquellos que los andaban no han desaparecido, es hora de escucharlos".

Se trata de la cuarta novela del sello Cohete Cómics. Un sello de Laguna Libros que se estrenó el pasado mes de abril en la Feria del Libro de Bogotá.


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La novela es producto de años de trabajo. El guion, escrito por Pablo Guerra, fue fruto de la experiencia de Diana Ojeda, —geógrafa e historiadora del Instituto Pensar— y del trabajo de investigadores que hacen parte del Centro de Estudios en Ecología Política (CEEP) de la Universidad Javeriana en los territorios de Montes de María. Se trata entonces del uso de nuevos lenguajes —distinto al frío y rígido lenguaje académico— para narrar la historia del despojo y la violencia en estas tierras.

"El libro está pensado como un puente con los espacios urbanos. El objetivo del libro es hablar del tema y aportarle algo a lo que ya sabemos", dijo Pablo Guerra, guionista.

Durante el proceso creativo el guionista y los ilustradores usaron material de archivo y se apoyaron en las investigaciones del CEEP para documentarse, luego tuvieron un viaje a la zona, se entrevistaron con los habitantes y los líderes de la zona y fueron corrigiendo (o corroborando) algunas viñetas.

"Lo chévere del libro es pensarnos todos como autores. Son co-autores y co-investigadores. No es que lo que yo haya escrito después haya sido un guion y después se haya convertido en dibujos. Para nada. El dibujo habla, el dibujo crea, la investigación de parte de los ilustradores enriquece un montón.", dijo Diana Ojeda.

En cuanto al tema de la memoria y de la categoría de víctimas, los autores prefieren tomarlo con cuidado. Sobre todo en un cómic, en donde la imagen tiene el poder de fijar una escena, de determinar muchos imaginarios. "Para nosotros —dice Guerra— era importante no jugar a eso y las páginas en las que hablamos de los recuerdos que tienen que ver con la guerrilla y los paramilitares, fueron páginas que pensamos mucho para tratar de salirnos de esas imágenes que congelan la situación donde el lector piensa 'esto se acabó ahí'".


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"Una de esas formas en las que se replica la violencia es volviendo Montes de María el ejemplo emblemático de las masacres, las fosas comunes, la violencia sexual, de la guerra desmedida, de los robos de tierras. Y en esa narrativa emblemática se pierde todo lo demás, entonces son las víctimas por definición. Es el posconflicto (que además es súper miedoso) si esto es lo pacificado y es lo que se supone que queremos pues yo no me apunto. La noción de seguridad de carretera pavimentada y un puesto de militares me parece muy inseguro".

"Se trata de generar conexiones más que certezas", dice Guerra.

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