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La propuesta de trimestralizar las universidades en Colombia

Hace una semana la Universidad de Los Andes le presentó la iniciativa sus estudiantes. ¿Cúales son los pros? ¿Cuáles los contras?

por Sebastián Serrano
25 Febrero 2016, 12:08am

El pasado miércoles 17 de febrero, el vicerrector académico de la Universidad de Los Andes, Carl Langebaek, presentó ante sus estudiantes una propuesta que podría cambiar la unidad básica de tiempo en la que profesores, alumnos y administradores de locales de empanadas y cervezas miden sus vidas. Lanzó la opción de trimestralizar la universidad. La idea consiste en reemplazar los dos periodos de 15 semanas ––en los que por tradición las universidades han dividido el año–– por tres cortos, de 10 semanas cada uno. Un ejemplo fácil: Álgebra I, II y III podrían ser cursadas en un solo año. ¿Se imaginan?

La iniciativa luce extravagante: en Colombia es raro encontrar universidades trimestralizadas (sobretodo entre las que el Ministerio de Educación clasifica como las mejores). En Estados Unidos, donde varias instituciones han intentado hacer esa transición a lo largo de la última década, para 2010 apenas 32 de las 4.700 instituciones de educación superior que hay en el país funcionaban con el sistema de trimestres.

Sin embargo, la propuesta del vicerrector Langebaek no fue muy bien recibida por los estudiantes de Los Andes. La página de Facebook llamada Confesiones Uniandes Reloaded hizo la encuesta sobre el tema entre sus 22.000 seguidores: la mayoría de los que contestaron se manifestaron en contra de la propuesta. Muchos consideran que el sistema de trimestres compromete la calidad de la educación que van recibir.

Para los detractores del cambio, tener 5 semanas menos entre el día en el que conocen a sus profesores y el día en el que deben presentar sus exámenes finales compromete la posibilidad de desarrollar proyectos académicos de largo plazo durante una asignatura. Otros temen que los profesores simplemente resulten embutiendo a la fuerza sus programas de 15 semanas en un calendario de 10 semanas, haciendo que la carga académica (la cual consideran bastante pesada como son las cosas hoy en día) se vuelva insoportable. Otros presentaron objeciones que van más allá de lo académico. Por ejemplo, quienes vienen de afuera de Bogotá se preguntan si esta medida no va a incrementar inevitablemente sus costos de manutención en la capital o los costos de hacer más de un viaje al año a sus ciudades de origen.

Quienes en la encuesta defendieron el modelo dicen que al cursar 3 o 4 materias por periodo, en lugar de las 5 o 6 usuales, los estudiantes pueden explorar cada tema con mayor profundidad, ya que reparten su tiempo y atención entre menos asignaturas. El sistema de trimestres, dicen, también permite avanzar más rápido en el currículo académico, ya que los cursos que se dividían en dos partes ahora tomarán menos de un año. Los periodos más cortos también ofrecen un par de beneficios para los estudiantes que apuntan siempre a la mitad: en caso de resultar encartados con una materia que no les gusta, queda el consuelo de acabar con ella en menos tiempo. En caso de no aprobarla, al menos no habrán perdido la mitad de un año.

Según Patricia Camacho, gerente de educación en la Fundación Compartir, la trimestralización ofrece mayor flexibilidad a los estudiantes, permitiendo que quienes deben apoyar a sus familias o cubrir los costos de su propia educación estudien dos trimestres y trabajen uno, lo cual puede ayudar a reducir la deserción académica. Un periodo más corto, me dijo, no necesariamente implica una mayor carga académica, "al contrario, probablemente los estudiantes puedan focalizar su aprendizaje en menos temas y los exámenes finales sean menos difíciles porque van a abarcar menos temas".

Patricia expresó su preocupación por el costo para los estudiantes, ya que un sistema de trimestres demanda mayores gastos administrativos para la universidad. Para Isabel Segovia, exviceministra de Educación, la trimestralización no debería afectar la calidad de la educación ni la carga académica, ya que los estudiantes seguirían cursando una cantidad similar de créditos al año. "Si se hace bien puede ser un gana-gana", concluyó.

El temor de los estudiantes por la calidad de la educación podría estar fundado en la comparación con casos cercanos. Dos de las universidades colombianas que ya han adoptado el sistema de trimestres son LaSalle College, una institución que se especializa en ofrecer programas técnicos en diseño, fotografía y gastronomía, y la Universitaria de Colombia, una institución que es, según el Ministerio de Educación, la peor de Bogotá. La comparación no cae nada bien entre los estudiantes de una universidad que es la más cara y, de nuevo según el Ministerio, la mejor del país.

Sin embargo, al mirar más allá de Colombia se pueden encontrar casos como los de Oxford University y el California Institute of Technology, dos universidades que funcionan con el sistema de trimestre y que están en los puestos 5 y 6 del ranking de universidades de QS, una organización que desde hace años clasifica a las universidades de todo el mundo y que el año pasado ubicó a la Universidad de los Andes en el puesto 283.

En el caso de las universidades estadounidenses, los directivos administrativos han acudido a un criterio de eficiencia para impulsar la transición a periodos académicos más cortos. Durante el invierno de 2003, el Consejo Administrativo de la Universidad George Washington propuso hacer el cambio de semestres a trimestres. Entre sus argumentos, el entonces presidente del consejo, Joel Tratchenberg, afirmaba que el sistema permitiría recibir más estudiantes al año sin necesidad de expandir el campus. También reduciría la cantidad de alumnos por clase.

Sin embargo, la propuesta de acortar los periodos no fue vista con buenos ojos por los docentes de la universidad, quienes en un documento presentado a las directivas de la universidad argumentaban que un periodo de 10 semanas era "pedagógicamente menos deseable que uno más largo". Los profesores también se mostraron preocupados ya que un periodo más corto implica que las ausencias por enfermedad o calamidades familiares se conviertan en un problema mucho más serio para los estudiantes. El documento concluye que trimestralizar la universidad George Washington era una medida "impulsada por razones económicas y no académica.

En el caso de la Universidad de Los Andes, la inconformidad de algunos no se refiere al contenido sino a la forma misma de presentar la iniciativa: la invitación (en la que se ofrecía un almuerzo gratuito para los primeros cuarenta asistentes): fue enviada a sus correos institucionales el 16 de febrero, un día antes de la reunión, y en ella se especificaba que la fecha límite para enviar preguntas era el 15 de febrero.

Tratamos de hablar con el vicerrector académico de la Universidad de los Andes, pero la jefe de prensa nos contestó que la propuesta hasta ahora está en estudio y que prefieren no hablar del tema por el momento. El Consejo Directivo no ha tomado una decisión al respecto.

El debate está abierto.

Sebastián ya no está en la universidad, pero sigue trabajando desde la biblioteca de la suya. Escríbele por Facebook para contarle de las ideas raras de los directivos de la tuya.