Publicidad
Opinion

A las mujeres ya no nos regalan flores ni chocolates, pero nos siguen matando

OPINIÓN | Casi nadie regala traperos porque no es políticamente correcto. Pero en los tres meses que van del 2018 sumamos 3.014 casos de violencia contra la mujer.

por Laura Galindo M.
09 Marzo 2018, 9:20pm

Las mujeres siguen siendo víctimas de una violencia sistemática que lesiona sus derechos. | Foto:  Cris Fag, vía Getty Images. | Broadly. 

Ya casi nadie regala traperos ni escobas el día de la mujer. Casi nadie regala traperos porque no es políticamente correcto. Porque el mundo dice tomarse en serio la equidad de género. Porque en los tres meses que van del 2018 sumamos 3.014 casos de violencia contra la mujer en Colombia. Cincuenta todos los días. Ya es escandaloso. Porque las leyes son más fuertes y existe el feminicidio como tipo penal. Porque los ataques con ácido son ahora un delito autónomo y se castigan con mínimo 20 años de cárcel. Por Rosa Elvira Cely, por Natalia Ponce de León, por Yuliana Samboní. Por los casi cinco millones de mujeres víctimas que ha dejado la guerra. Por todas ellas ya casi nadie regala traperos ni escobas en el día de la mujer.

Y sin embargo.

A Rosileny Huertas la mataron en Yumbo, Valle del Cauca. Que “Acá estoy y la estoy vigilando”, le dijo Dioner Mosquera, su exesposo. Que “No la quiero ver con mentiras porque lo sé todo. A qué horas sale, a qué horas entra”. Tenía 42 años y llevaba once meses denunciando las amenazas de Dioner. En la estación de policía, en la Fiscalía de Cali, en el noticiero regional 90 Minutos. La historia siempre comenzaba igual. Que me dejes ver su celular, Que no, Que seguro es por todos esos tipos con los que anda, Que no, Que es una zorra y ahora sí le voy a enseñar a respetarme. Un empujón, un portazo, un golpe, la mano abierta contra la cara y una patada en las costillas. Un “Perdóneme, no quise hacerlo”, un beso y vuelve a empezar.

Pero el martes pasado no hubo beso ni “Perdóneme”. Hubo una llamada a la Policía Metropolitana de Cali, la denuncia de una riña, la inminencia de un crimen. Hubo un hombre ciego de rabia que atravesó a su exesposa varias veces con un cuchillo mientras ella trabajaba en una empresa del sector de Acopi, en Yumbo. Una mujer mujer muerta y tres hijos que se quedaron sin madre y ahora son huérfanos. Hubo un feminicidio.

Ya casi nadie regala traperos ni escobas el día de la mujer porque en Colombia, desde el 2013, existe una política pública nacional de equidad de género. Una aprobada tres años antes dentro del Plan de Desarrollo. Porque entre los empleados del Estado se cumple de lejos la ley de cuotas y el 51% son mujeres. Porque en los últimos cinco años hemos subido 27 puestos en la la lista que hace el Foro Económico Mundial sobre brecha género. Del 63 pasamos al 36. Porque en el Acuerdo Final de Paz, la mujer va al centro y uno de sus enfoques más fuertes habla de inclusión, igualdad, participación política, reparación y no repetición. Porque las mujeres hablan, denuncian, exigen y la sociedad parece escucharlas. Por Marcela González, por Paola Ochoa, por Claudia Morales. Por ellas que se atrevieron y por todas a las que el miedo calla, ya casi nadie regala traperos ni escobas el día de la mujer.

Y sin embargo.

Ayer Ricardo volvió a golpear a María. Un ojo morado y la nariz rota. Llegó con su hermana a una Comisaría de Familia en la localidad de Kennedy. Todavía llorando, todavía indecisa. Hace tres meses, cuando Ricardo la encerró en el baño y trató de abusar de ella, fue hasta el CAI de su barrio y quiso denunciarlo. Que necesitaba primero una medida de protección, le dijeron. Que fuera a una comisaría. Lo hizo. Le contó su caso al portero, a la mujer de la entrada, al comisario. Recibió una orden de restricción para su esposo y volvió a su casa.

Ricardo violó la orden. Una vez. Dos veces. Tres veces. Ayer fue la cuarta y en la comisaría le siguen pidiendo pruebas para tomar acciones. María dice que está cansada, que no sabe hacer nada más en la vida que ser la esposa de Ricardo y la mamá de sus hijos. Que tantas vueltas le duelen, que se le acabó el impulso y que por está vez prefiere los golpes.

Ya casi nadie regala traperos ni escobas el día de la mujer porque desde el 2012 existe en Colombia un Programa Nacional de Equidad Laboral. Uno que garantiza la inserción de las mujeres en todos los sectores sociales, que protege sus derechos como trabajadoras y que promueve beneficios tributarios para las empresas que las contratan. Porque desde la presidencia se creó el sello Equipares que sólo se otorga a las empresas colombianas que cierran brechas, entienden la discriminación como un mal contraproducente y tienen políticas claras alrededor del acoso.

Casi nadie regala traperos porque este 8 de marzo el Sena prefirió abrir microruedas de empleo en sus 33 regionales con 2.800 vacantes efectivas y exclusivas para mujeres. Porque McDonald’s lanzó la campaña #TeDedico y sus empleados dedicaron la fecha a las mujeres que más admiran. Porque el Grupo Bancolombia rindió un informe con sus avances en la equidad de género: más del 60% de sus directores y empleados son mujeres. Porque el Éxito envió un comunicado interno resaltando el trabajo de sus líderes y, Carlos Mario Giraldo, presidente de la marca, dio un discurso empoderador sobre igualdad laboral. Por todo esto es que ya nadie regala traperos ni escobas el día de la mujer.

Y sin embargo.

A Lina un hombre la persiguió en la calle mientras caminaba con su hijo de la mano. “Cuando quiera le hago otro”, le dijo en susurro. A Mónica la recibieron con rosas y chocolates en el trabajo y le dieron las gracias por iluminar la oficina con su sonrisa. A Sandra le llegaron postales rosadas felicitando a todas las guerreras que se levantan llenas de fe y llevan su vida con valor y fuerza. A Ernesto, sus compañeros le desearon feliz día de la mujer cuando quiso ir por cojín para su silla. A María Clemencia Santos la siguen presentando como “esposa del presidente” en los comunicados de Presidencia.

Ya nadie regala traperos ni escobas porque “Hemos hecho mucho en la parte normativa y formal. En las las leyes, los decretos, las regulaciones”, dijo ayer el presidente de la República Juan Manuel Santos. Porque “Podemos sentirnos orgullosos aunque falta mucho camino por recorrer”, dijo también. Porque estamos reconociendo la desigualdad y llamando machismo al machismo. Porque tenemos políticas claras y el reto de dejar de necesitarlas un día. Ya nadie regala traperos el día de la mujer porque decimos tomarnos la equidad de género muy en serio.

Y sin embargo.