Una niña víctima de violación habla de por qué la sociedad debería ser más empática con los pedófilos

“Si él hubiera tenido un lugar a dónde acudir, tal vez esto nunca me hubiera pasado”.

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13 Enero 2017, 5:14pm

Foto vía Facebook

Días después de que VICE publicó una serie de tres partes sobre los justicieros cazadores de pedófilos en Canadá, muchos lectores nos acusaron de normalizar la pedofilia.

En particular, la historia de Todd Nickerson, un pedófilo inofensivo que vive cerca de Savannah, Tennessee, parece haber tocado fibras sensibles. Varias personas me mandaron correos y tweets para expresar con "disgusto" que le estaba ofreciendo una plataforma a Nickerson, que asegura nunca haber abusado de un niño a pesar de sentirse atraído por las niñas.

Muchos de los miles que comentaron en Facebook sugirieron que Nickerson y cualquier otro pedófilo como él debían ser asesinados o encerrados de por vida, independientemente de si realmente habían cometido un delito o no.

Sin embargo, Rhea Martínez, que fue violada y acosada repetidas veces por un amigo de su familia cuando era niña, opina lo contrario. Martínez, de 28 años, dice que ella cree que la sociedad debería tener más empatía con los pedófilos antes de ofenderlos, y que deberían ofrecerles más opciones para buscar ayuda. "Creo que si él hubiera tenido un lugar a dónde acudir, tal vez esto nunca me hubiera pasado", dice. 

Martínez creció en Niles, Míchigan. Sus padres estaban divorciados. Cuando tenía alrededor de ocho años, su papá se volvió a casar y se quedó con la custodia completa de ella y de su hermano. Martínez dice que su madrastra era dueña de un negocio de acreedores con su exmarido, quien seguía siendo su amigo. El ex de su madrastra tenía una hija que se volvió amiga suya. 

"Fui a su casa para jugar y ahí empezó todo", señala Martínez.

Rhea Martínez dice que fue violada cuando era niña. Foto vía Facebook.

La primera vez que se quedó a dormir allá, el hombre la hizo quedarse en el sofá de la sala en vez de mandarla al cuarto de su hija. Mientras estaba dormida, la empezó a acosar sexualmente y a quitarle la ropa interior.

"En otras ocasiones pasaron cosas por el estilo, entre más lo hacía más intenso se volvía", explica Martínez.

En un campamento, en las vacaciones entre cuarto y quinto grado, la violó en repetidas ocasiones cuando estaba en su carpa. "Me dolió tanto que no podía seguir fingiendo que estaba dormida", dice. Cuando fingió que se estaba despertando, él paró.

Durante varios años, Martínez mantuvo en secreto los abusos. Cuando era adolescente, sufrió trastorno de ansiedad social. Empezó a tener sexo a los 14 años por miedo a que alguien se enterara de cómo había perdido la virginidad.

Finalmente, después de que se graduó del colegio, decidió denunciarles los abusos a la policía.

"Así me enteré de que él había hecho esto varias veces. Su nombre ya aparecía en el registro de agresores sexuales".

VICE revisó el perfil del hombre en el registro de agresores sexuales de Míchigan. Tiene 61 años y ha sido condenado por dos cargos de conducta sexual criminal con una persona menor de 13 años, y por otro cargo de conducta sexual delictiva con intención de cometer penetración sexual. La última condena, que tuvo lugar en 2009, está relacionada con el caso de Martínez. 

En el estrado, Martínez dijo que fue presionada por un abogado "despiadado" de la defensa, que le preguntó todo, desde el color de pijama que llevaba puesta hasta la posición de los muebles de la casa de su agresor. Le preguntaron cómo podía identificar a su perpetrador si había fingido estar dormida.

"Echaba un vistazo de vez en cuando", explicó. "Además, eran las manos de un hombre adulto".

Con el tiempo, el acusado se declaró culpable de agresión sexual con la intención de cometer penetración sexual a un menor de edad.

"Nuestro fiscal dijo que debía aceptar lo que pudiera lograr".

Martínez, que ahora trabaja como técnica oftalmóloga cerca de Detroit, cree que su agresor era un pedófilo en serie.

Según ella, si los pedófilos fueran menos estigmatizados, podrían obtener orientación antes de actuar impulsivamente.

"¿Cómo vamos a entender a esta clase de personas si no hablamos con ellas?". Si están demasiado asustadas para hablar, ¿cómo podemos prevenirlo?".

Con respecto a los justicieros cazadores de predadores, Martínez piensa que avergonzar públicamente a gente como a su abusador solo hará que el problema sea aún más invisible; una teoría respaldada por la policía y expertos en pedofilia.

"La justicia ciudadana nunca ha sido la respuesta lógica", afirma. "Puedes juntarlos a todos y dispararles en la cabeza, pero nada de eso va a cambiar mi vida".

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