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Cultura

Desterrada: una película bogotana de guerra y punk rock

Presentada con éxito durante el reciente Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, este largometraje animado prometió y cumplió. Una historia apocalíptica de un grupo de jóvenes que, de repente, se ven envueltos en el pico de la guerra...

por Sebastián Botero-Páramo
21 Marzo 2014, 3:55pm

Presentada con éxito durante el reciente Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI), el largometraje animado Desterrada prometió y cumplió. Se trata de la historia apocalíptica de un grupo de jóvenes bogotanos que, de repente, se ven envueltos en el pico de la guerra colombiana. En medio de las balas y el punk rock, se desarrolla una historia apocalíptica que tiene mucho que ver con la situación actual de país y el papel que en ella juega la nueva generación. Luego de más de siete años de parto, llega una película única en su especie en nuestro país que, esperamos, pronto se vea en carteleras.

Agarramos a su director, Diego Guerra, luego del estreno de Desterrada en Cartagena.

VICE: Háblanos un poquito de ti, de tu trayectoria, de cómo llegaste al comic…

Diego Guerra:Yo estoy trabajando en comics hace veinte años. A finales de los 90 teníamos la revista ACME, yo era el editor, pero también publicaba historias mías ahí. Hicimos intentos en esa época de novela gráfica, pero lamentablemente la revista dejó de salir, nos quedamos sin apoyo y no se vendía mucho. Desde 2002 entré a trabajar en animación, me llamaron de una productora de televisión e hicimos una serie y ahí ya me metí de lleno y creo que para siempre en la animación. En un momento tuve una especie de vacaciones pagas de seis meses, que fue el tiempo en el que escribí el guión de Desterrada. Luego salió a convocatorias y eso nos permitió hacer la película realidad.

En la película vemos lugares típicos de Bogotá: la calle 72, Transmilenio, el centro. Lugares en los que tal vez estaría un universitario o una persona joven. Cuéntanos cómo fue ese proceso de investigación, desde la idea y el desarrollo y la relación de eso con la ciudad.

Digamos que el punto de partida es una historia sobre lo que es ser joven en Bogotá, así que era importante que los lugares se reconocieran. Tomamos miles de fotos de la ciudad y a partir de ahí hicimos modelos 3D con el máximo nivel de detalle que pudimos. Así mismo, en el proceso de escritura, surgió la necesidad de mezclar estas historias de los jóvenes con el conflicto armado, pero entonces lo que pensé fue que era mejor exagerarlo, o sea, llevarlo a un extremo que por suerte no hemos vivido. Esa mezcla y esas dos temáticas componen el guión. Esa es la historia de Desterrada.

Ese tema de llevarlo a un extremo podría guardar relación, tal vez desde la cinematografía, con lo apocalíptico o post apocalíptico. ¿Qué nos puedes decir al respecto? En términos de referencias, ¿qué te influencia en esa dirección?

Sí, por supuesto. Hay dos razones para hacer eso: una es exorcizar un miedo colectivo, o sea, esa pesadilla que ninguno de nosotros quiere vivir, pero por otro lado las fantasías apocalípticas son fascinantes. O sea, en comic y animación tienes Akira, por ejemplo, o mas recientemente películas como On The Road. Ese género siempre me ha llamado la atención. Así mismo no queríamos hacer una ciencia ficción de género. En alguno de los comienzos se pensó, pero me pareció mas interesante que se diera todo muy actual y muy como algo que podría ocurrir el día de mañana.

Esto puede asustar incluso más que cuando vemos puestas en escena realistas.  ¿Por qué crees que se da eso?

La representación gráfica del dibujo animado, estrictamente del dibujo animado, más que de la animación en general, es una representación literal de ciertas cosas que al espectador le causa una imagen distinta a cuando lo ves filmado. O sea, en animación tienes más libertad, porque en términos de producción puedes hacer lo que quieras, puedes hacer volar lo que quieras y digamos que el rango de los efectos especiales es mucho mas amplio y hasta cierto punto más económico. Esto te permite evocar mucho más. Hay una cuestión de abstracción de la línea del dibujo, es una cosa que no piensas, que simplemente te llega, pero que te llega más hondo. Ese es el “punch” o la fuerza que pueden tener los comics y los dibujos animados, que solo desde hace pocos años están empezando a tener reconocimiento como formatos a través de los cuales podemos contar historias profundas y dramáticas. Antes se les trataba un poco mas despectivamente. Pero hoy en día, creo que nos podemos permitir contar lo que queramos.

Esta pregunta va más hacia el Diego escritor o guionista. ¿Qué te lleva a escribir sobre la guerra? ¿Qué es la guerra para ti?

Para mí la guerra es un fenómeno que ya no debería estar pasando, así de sencillo. Pienso que en el siglo XXI ya no es la forma de resolver los conflictos y lamentablemente hay mucha gente que todavía no lo ve así. Un poco por el hecho de que, siendo colombiano, no me críe aquí en Colombia, pero cuando llegué aquí de golpe tuve que familiarizarme con una serie de cosas con las que ya todo el mundo estaba acostumbrado, pero que son cosas a las que nadie se debería acostumbrar. En Colombia prácticamente todas las familias tienen un pariente, un hijo, un primo que ha sido víctima de la violencia de una forma u otra y eso deja secuelas que le dañan la vida a todo el mundo. Eso es algo que sencillamente se tiene que acabar.

Como espectador veo unos personajes delineados con bastante conocimiento de causa. Hablo del tema del punk que está tan presente en la película. Yo la verdad me sentí como a los 17 años, yendo a la casa de un amigo que le gustaba La Polla Records. Háblanos un poco de eso.

Eso es lo que oía yo también desde los 13 o 14 años. Yo ya no soy tan joven como los protagonistas de la película, un poco también por lo que nos demoramos tanto haciéndola, pero digamos que tengo a mi hermano, que es un poco mas joven que yo, y fue como el puente para que consiguiéramos a las bandas que participan. Tenemos dos agrupaciones colombianas en la banda sonora, cosa que me encanta, son Triple X y No Raza, que además estuvieron súper felices de ser parte de la película, porque comparten la misma sensibilidad, vemos las cosas desde el mismo ángulo. Nos quedó muy fácil hacernos amigos porque creo que pensamos lo mismo, por lo menos acerca del tema de la guerra y de lo que significa ser joven en Bogotá.

¿Fue fácil conseguir a las personas para hacer una película de este tipo en Colombia?

Fue dificilísimo porque no tenemos tradición de animación en Colombia, es muy precaria y muy escasa, de hecho hasta el momento no se había hecho un proyecto tan grande en cuanto a la cantidad de trabajo, de tiempo y de dibujos físicos. Estamos hablando de casi 300,000 dibujos y eso en una economía latinoamericana es rarísimo. Es muy poco común y muy difícil de hacer porque además no hay dibujantes que manejen este estilo, que era muy realista, muy detallado, se tenían que cuidar la perspectiva, la figura humana y un montón de elementos que aquí muy pocos dibujantes saben manejar. Hicimos convocatoria en internet, por redes sociales, fue como un colador en el que finalmente quedó un equipo final. De dibujantes, hablamos de unos 13 o 14, y se supone que una película como esta tiene unos 40 o 50, que es el equipo total de gente que tuvimos en todas las áreas.

El típico proceso extenuante, de mucho trabajo, pero con la gente enamorada del proyecto. ¿Qué los motivó?

Sí, pues yo me di cuenta que el equipo se lo tomó como algo personal. Era un proyecto que debía salir adelante a como diera lugar. Es que es un tema que nos pega. Es un tema del que, para los que trabajamos en el medio audiovisual, sabemos que se debe hablar. Es necesario hacer películas como esta.

¿Qué películas te marcaron a la hora de hacer esta?

Delgada línea roja de Terrance Malick, a la que se le hace una alusión muy indirecta en la película, y varias películas que tratan el tema de la guerra de forma cruda como Full Metal Jacket de Kubrick. En la parte juvenil hay mas influencia quizás de comics. Mi comic preferido es Love and Rockets, un comic del movimiento de punk chicano en California en los 80, es un referente absoluto, le debo mucho.

¿Y una canción?

Ángel exterminador de Ilegales.

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