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Cultura

De Google Translate a vencer la muerte

Si este tipo va traducir nuestros códigos genéticos para curar enfermedades y desacelerar el envejecimiento, tal vez terminemos con un revoltijo de cosas mal interpretadas…como en el traductor de Google.

por Meghan Neal
05 Agosto 2014, 6:44pm

Resulta que Google no tiene el monopolio en la ambiciosa meta de conquistar a la muerte. De hecho, el gigante de la tecnología acaba de perder a uno de sus más importantes científicos en computación, quien ahora trabajará para una empresa de genética llamada Human Longevity (que precisamente busca ampliar la longevidad humana).

El último proyecto de esta compañía estará encabezado por Craig Venter, el biólogo famoso por ser uno de los primeros en secuenciar el genoma humano entero. Ahora, armado con tecnología avanzada, Venter ha conformado un equipo de científicos para secuenciar decenas de miles de genomas cada año.

La firma también secuenciará genomas de trillones de microbios que viven dentro del cuerpo (bacterias, virus, hongos) para integrarlos en datos. La idea es que, del resultado obtenido de la información genética, se encuentre la clave para prevenir enfermedades y desacelerar el envejecimiento. Esto, si alguien logra decodificar la extensa base de datos. O mejor, enseñarle a una máquina a hacerlo.

Y es por esto que, el martes pasado, Human Longevity anunció que había contratado a la cabeza de Google Translate, Franz Och, para que desarrolle herramientas y algoritmos computacionales para traducir esos “biodatos” en información procesable. A partir de esto, pretenden crear medicinas personalizadas, diagnósticos anticipados, curas para enfermedades como el cáncer o los ataques del corazón y, eventualmente, terapias de células madre.

De algún modo, interpretar el enredo de las letras del ADN que forman nuestros códigos genéticos, es como traducir el idioma. Cada secuencia de genoma está hecha de más de 3 billones de As, Cs, Gs, y Ts entrelazadas.  

“Imagina el genoma como un libro escrito sin mayúsculas ni puntaciones; sin espacios entre palabras, frases o párrafos; y con nudos de letras sin sentido puestas entre cada línea”, explica Genoma News Network. “Aún en los idiomas familiares es difícil comprender algunos significados”.

La verdad es que sería imposible para los humanos descifrar el código; se necesita una máquina inteligente para analizar los datos y desbloquear los secretos biológicos que se esconden dentro de estos. “Tu código genético se traduce en el código biológico, que a su vez se traduce en lo que eres tú”, dice Venter en San Diego, sede de su nueva  empresa. “Necesitamos utilizar una máquina inteligente que logre encontrar las asociaciones entre genes que nosotros, los mortales, no podemos ver con solo observar los datos. Es demasiado complejo”.

Claro, analizar los interminables datos de Google no debe ser nada comparado con esto. Google Translate puede traducir, instantáneamente, 80 idiomas diferentes utilizando la base de datos de una máquina, con algo de precisión. La máquina se alimenta por miles de documentos previamente traducidos por humanos y aprende a reconocer patrones para aplicar a futuras traducciones. Entre más datos se le metan se vuelve más precisa. 

Entre tanto, mientras que la compañía de genética está ocupada escribiendo algoritmos, Google se está preparando para hacer una secuencia de genomas propia. Venter inició su empresa siete meses después de que Google Calico anunciara un proyecto que también incluye tecnología para prevenir el envejecimiento.

Luego, hace dos semanas, Google anunció su estudio Baseline, que consiste en recolectar la información genética de 175 personas (luego de mil) para crear un mapa comprensivo de cómo debería verse un cuerpo normal y saludable. La idea es que, una vez se tienen un esquema limpio, es más fácil identificar la enfermedad que deteriora la salud.

Google reunió un grupo de biólogos para liderar el proyecto y secuenciará genomas anónimos para la investigación. En el futuro, también podrían aprovechar la cantidad de datos que llegan de las aplicaciones para la salud. Cuando anunciaron el estudio, la compañía garantizó que los datos no serían utilizados para fines comerciales y que quedarían anónimos, pero el proyecto ya está privatizando algunos aspectos, y con razón.

Por su parte, Venter, no hizo esa promesa, de hecho la información genética está abierta a ser vendida a compañías farmacéuticas. Él invirtió 30 millones de dólares para el inicio de la empresa. Cada máquina Illumina, que hace posible la secuencia del genoma a velocidades muy rápidas, costó un millón de dólares y Human Longevity compró 20.

Pero cualquier inversión para encontrar el elixir de la juventud lo vale. La carrera para matar a la muerte empezó. 

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