Luchando contra el tabú de la menstruación en el deporte

El periodo menstrual aún se considera un enorme tabú en los deportes y casi nunca se discute sobre eso. Hablamos con Kiran Gandhi, quien eligió sangrar libremente mientras corría la maratón de Londres.

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25 Octubre 2016, 4:05pm

Me llegó por primera vez a los trece años, durante un partido entre Cardiff y Birmingham. Cuando empecé a llorar aterrada por el cambio que se estaba produciendo en mi cuerpo, mi mamá me tranquilizó, asegurándome que la mitad de la raza humana tenía el periodo la mayor parte de su vida adulta. Lo mío no era especial. Y tenía razón: la menstruación es algo completamente normal; sucede todos los meses y no causa problemas ni te convierte en carnada para osos. Las migrañas, la hinchazón, la fatiga, los cólicos y la inflamación de las tetas son parte de haber nacido con útero.

Y sin embargo, a pesar de ser tan normal, la menstruación todavía es un enorme tabú en el deporte. Heather Watson, una de las mejores tenistas británicas, tuvo que hacer que llamaran a un médico al final del primer set en la ronda inaugural del Abierto de Australia 2015, porque estaba sintiendo el mareo, las nauseas y la debilidad que todas las mujeres conocen tan bien. La situación hizo hablar a la tenista británica Annabel Croft: dijo que los dolores menstruales de las mujeres estaban siendo ignorados, y que este estigma obligaba a las deportistas a sufrir en silencio. Una investigación realizada por la UCL y la Universidad St. Mary encontró que más de la mitad de las atletas encuestadas cree que su ciclo menstrual afecta su entrenamiento y su rendimiento. Si tu carrera depende casi por completo de tus habilidades físicas, es obvio que no podrás rendir al máximo cuando se está produciendo un derramamiento en el útero.


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Resulta extraño que a pesar de que muchas deportistas han dicho que su ciclo menstrual afecta su rendimiento, la menstruación sea un tema que prácticamente no existe en el discurso deportivo. Los comentaristas salen con cualquier tipo de estupideces a la hora de explicar por qué hay bajas en el rendimiento, pero el efecto que puede tener un fuerte periodo jamás se contempla.

Si alguna vez tuviste un novio que te preguntaba si tenías la menstruación sólo porque no entendía por qué estabas molesta, estarás de acuerdo en que no es ideal escuchar a unos comentaristas especulando si una mujer está o no menstruando. Pero cuando las lesiones y los límites mentales se discuten tan a fondo, el hecho de que ni siquiera se reconozca una situación mensual que categóricamente afecta a las mujeres en el deporte refuerza la estigmatización del periodo menstrual.

Cuando la nadadora china Fu Yuanhui admitió que su periodo le impidió desempeñarse al cien por ciento durante los recientes Olímpicos de Río, muchos aficionados dijeron que ni siquiera entendían cómo una mujer podía nadar durante su periodo. Es medio repugnante que los tabúes alrededor de la menstruación generen tanta ignorancia con respecto al tema.

La nadadora china Fu Yuanhui // PA Images

Asombrada por las creencias y actitudes anticuadas sobre el periodo menstrual, Kiran Gandhi intentó generar un cambio. El año pasado, corrió la maratón de Londres portando un estandarte de coraje. Decidió no usar toalla higiénica ni tampón, y le apostó al "sangrado libre" (o freebleed) durante toda la maratón. Kiran recorrió 42.1 kilómetros con su entrepierna llena de sangre. En el proceso, inició una conversación global acerca del estigma en torno al periodo, las mujeres atletas y el acceso a artículos sanitarios en los países en desarrollo.

Con todo esto en mente —y dada mi predisposición natural a hablar fuerte y sin tapujos de la menstruación— decidí pasar mi último periodo al estilo freebleeding y hacer ejercicio para ver cómo se siente vivir y funcionar como un ser humano normal cuando se está sangrando por todas partes.

La semana empezó con las sábanas manchadas de sangre. Ese primer día me obligué a correr. A pesar de haber hablado mucho al respecto en las semanas previas a mi periodo, me aterraba un poco la idea de ir por todo Greater Manchester (Inglaterra) con la entrepierna cubierta de sangre.

Esperaba que fuera un desastre total y pensé que me iba a sentir horrible durante los nueve kilómetros que corrí. Pero, para mi sorpresa, estuvo muy bien. Hacer ejercicio es una mierda y siempre lo he odiado, pero me sentí mucho más cómoda corriendo sin tener un objeto extraño metido hasta el cuello uterino. La distancia que recorrí no es nada en comparación a la maratón que corrió Kiran, pero todo el asunto fue bastante agradable. Efectivamente hubo un poco de sangre, pero no fue el caos que esperaba y no tuve que hacer ninguna limpieza industrial al llegar a casa.


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Las reacciones de los medios de comunicación a la maratón que corrió Kiran sugieren que nuestras actitudes frente a la menstruación no son mucho más avanzadas que las de los pueblos que exilian a sus mujeres por tener el periodo, o de los que no las dejan acercarse a las iglesias. Ambas cosas son reales, esto aún pasa.

Por eso lo que hizo Kiran fue tan importante: llamó la atención sobre la forma en la que las mujeres se ven afectadas por el estigma de la menstruación. Según me dijo, mucha gente entendió mal el mensaje de su maratón y se hizo a la idea de que lo que trataba de decir era que los tampones eran opresivos y que todas las mujeres debían optar por el freebleeding. En realidad, para ella el freebleeding significó dar prioridad a su propia comodidad por encima de la vergüenza que otros han construido en torno a la menstruación.

"Vivimos en un mundo en el que no podemos hablar de algo que es muy normal", me dijo. "Y la razón por la que no podemos hablar de eso es porque se le da prioridad a la comodidad de los hombres, y hemos construido algo muy desagradable alrededor de algo normal. Las ramificaciones de eso son tan problemáticas para la igualdad de la mujer en nuestra sociedad, que hay que hablar de ello ahora.

"En los peores casos, a las mujeres se les impide estudiar en algunos países en desarrollo, y en el hemisferio norte sólo hemos visto tres innovaciones para el periodo de las mujeres en los últimos 500 años —las toallas, los tampones y las copas menstruales—, todo porque no podemos hablar del tema. ¿Es esto opresivo? Sí. ¿Usar un tampón es opresivo? No".

Imagen via Kiran Gandhi on Instagram

El segundo día de mi experimento decidí hacer yoga en mi cuarto. Sin importar qué video de yoga escojas —desde el Hatha más básico hasta el Bikram más intenso— tu instructor siempre te dirá que "escuches a tu cuerpo". Se sintió bastante bien poder hacer eso mientras sangraba con tranquilidad. Llevo casi un año haciendo yoga y todavía me duele hacer muchas posiciones. Con todas las contorsiones, los equilibrios y los estiramientos, pensé que habría sangre menstrual por todas partes, pero fue un asunto relativamente tranquilo.

Siempre se ha pensando en la menstruación como este terrible inconveniente con el que tenemos que lidiar, pero en realidad se trata de tu cuerpo haciendo algo muy poderoso e importante. Normalmente intento no enfocarme tanto en lo que pasa con mi cuello uterino —regulándolo con productos sanitarios—, pero esta vez fue increíble poder enfocarme en lo que mi cuerpo hacía y apreciarlo por hacer eso. Además, fue mucho más cómodo hacer el saludo al sol sin un tampón metido en la vagina.

Los productos sanitarios que se comercializan con más frecuencia son promocionados bajo el concepto de que nos de pena nuestro periodo. La atención se centra en mantener el flujo discreto y secreto para garantizar que nunca tendrás una fuga que resultaría en la vergüenza absoluta.

El acceso a artículos sanitarios es, sin duda, un privilegio que gozan las mujeres de los países desarrollados. Durante mi aventura de ejercicios sin tampones entraba en conflicto con la idea de que mi viaje de autodescubrimiento era en realidad una señal indignante de mi enorme privilegio. El freebleeding resultaba divertido y liberador para mí sólo porque era una decisión que yo tomaba, pero era muy consciente de que muchas mujeres no tienen esa opción porque simplemente no tienen acceso a artículos sanitarios.



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Kiran no acepta esa crítica: "La verdad es que esa es una de las críticas más fáciles que usan cuando alguien en el mundo occidental intenta hacer activismo de algún tipo. Yo nací en un entorno de gran privilegio; no escogí eso. Pero lo que sí puedo escoger es cómo actuar desde ese privilegio. En mi contexto, sé que que si corro en una maratón y me permito sangrar libremente no me va a disparar un talibán cuando llegue a la meta. Saber eso trae consigo un poder enorme. Pero si estuviera en otro contexto y eligiera sangrar libremente, las consecuencias serían tan graves que no tendría el lujo elegir".

El peor día de mi ciclo llegó como una sentencia de muerte y, a pesar de sentirme como Carrie, hice planes para ir a jugar fútbol. Ser la única chica en un equipo lleno de hombres ya es lo suficientemente complicado, imagínense lo que es ponerse a jugar con sangre menstrual corriendo entre las piernas. No jugué con un equipo grande esa vez, pero era el primer día de poner en práctica el freebleeding usando shorts y en un entorno en el que de por sí ya el resto me veía como una vagina gigante con guayos. Cuando juego con una copa menstrual, me hago la idea de que soy una intrusa en un grupo dominado por hombres, y me pongo muy paranoica con que todo se desacomode o se riegue, y todos se den cuenta de lo mucho que estoy sangrando.

Imagen vía Kiran Gandhi on Instagram

Al permitirme sangrar libremente esto dejó de ser una preocupación; sabía que, sin lugar a dudas, iba a sangrar. No hubo preocupaciones acerca de lo que podría salir mal porque elegí exactamente lo que iba a pasar. Sangré en mi ropa interior y tuve que hacer una pequeña limpieza cuando llegué a casa, pero nada muy preocupante. Me sentí cómoda y mucho más confiada en mi propia presencia sabiendo que jugaba mientras que mi cuerpo estaba haciendo cosas que ningún otro hacía.

Ya sea como un acto personal o uno político, el freebleeding consiste en visibilizar algo que se ha escondido o estigmatizado. A las mujeres se les dice que deben mantener sus periodos en secreto para evitar la vergüenza de ser vistas por los demás, y es parte de una cultura que considera la menstruación como algo sucio y vergonzoso. Cuando hablé con Kiran sobre nuestras experiencias, me expresó sus frustraciones frente a la idea de que priorizar la comodidad propia por encima de la pena que otros ponen sobre ti sea una noción radical.

"En el instante en el que me di cuenta de que, en una maratón mi propia vergüenza estaba tan internalizada que ponía la comodidad de los otros por encima de la mía cuando tenía que correr 42 kilómetros... eso me hizo querer sangrar aún más", me dijo Kiran.

Ciertamente el freebleeding no es para todo el mundo, y eso está bien, pero mi semana de menstruación resaltó lo profundamente arraigado que está el estigma del periodo en el deporte. A pesar de que ocurre cada mes y sostiene el potencial de afectar seriamente el rendimiento, todavía se espera que las mujeres finjan que los calambres, la coagulación y la hinchazón no existen. Es por eso que la decisión de Kiran de sangrar libremente durante la maratón de Londres fue tan destacada, en el sentido en que mostró que simplemente el dar prioridad a la comodidad propia por encima de una construcción patriarcal representa un acto revolucionario.

Hablar abierta y honestamente acerca de la menstruación es muy importante, ya sea en la pista, en la piscina o en el terreno de juego. En una sociedad en la que estamos más acostumbrados a sexualizar a las deportistas que a escuchar que alguien está en sus días nos hace pensar que estamos muy atrasados. Las discusiones francas y abiertas son cruciales para romper las barreras y eliminar el estigma del periodo, no sólo en el deporte sino en todos los ámbitos de la vida pública.

Sigue a la autora en Twitter: @EmiliaBona

Este artículo fue publicado originalmente en VICE Sports, nuestra plataforma dedicada a los deportes.