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Petronio x Noisey

Voces del Petronio: Testigos y protagonistas de los veinte años del festival

​Varios maestros y maestras de la música tradicional del Pacífico hablan acerca de las veinte ediciones del festival.

por Juan Sebastián Barriga Ossa
11 Agosto 2016, 12:04am

Ha pasado mucho agua por el río desde la primera vez que se hizo el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez. Las primeras versiones se realizaron en el Teatro Cristales, un ágora ubicada al aire libre en el norte centro de Cali, en donde decenas de personas provenientes de todo el litoral llegaban para bailar, cantar y compartir su cultura ancestral entre ellos y con todo el resto de la ciudad. Pero este encuentro rumbero cada año se hacía más grande y más grande, hasta convertirse en uno de los festivales más importantes del país. No es solo una pachango, sino una ventana para que todo el Pacífico muestre de lo que está hecho.

La edición número veinte arrancó hoy 10 de agosto estrenado una nueva locación, la Unidad Deportiva Alberto Galindo, que es un lugar más grande que las Canchas Panamericanas donde se realizó el festival los últimos años. Pero este año también hubo una especie de debate alrededor del festival porque una de las promesas de campaña de Maurice Armitage fue crear Corpopetronio, una entidad privada que se encargaría de organizar el festival, y así solucionar algunos problemas de organización que ha tenido el Petronio.

El festival cada vez es más grande y este año la programación esta de lujo. Decidimos contactar a varias maestras y maestros que representas la vieja y la nueva escuela de la música del Pacífico para que nos hablaran del impacto que ha tenido el Petronio Álvarez en la cultura de Colombia.

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Hugo Candelario

Director del Grupo Bahía, dicípulo del maestro Gualajo y actual director musical del festival.

¿Cómo ha visto la evolución del festival a través de los años?

A todo nivel ha evolucionado. Hoy está garantizado que la tradición de la marimba va a perdurar en el tiempo porque hay muchos niños y muchas niñas tocándola y los instrumentos que la acompañan. Creo que la categoría de violines caucanos también ha evolucionado desde la primera versión, junto con los procesos internos que se están dando en las zonas donde se practica esta tradición. A nivel de la categoría libre creo que hay más conocimiento de todo, porque los músicos del sur hemos aprendido más de la chirimía del Chocó y los músicos del norte han aprendido más de la marimba. Se están dando encuentros musicales entre las regiones. Los músicos de las ciudades como Bogotá y Cali están más interesados y hoy en día la gente sabe diferenciar los géneros. A nivel administrativo, la producción ha ido mejorando y cada vez se ajusta más la logística. Obviamente falta mucho por mejorar pero, Cali ha ido masificándose y llenándose de cultura del Pacífico poco a poco.

¿Qué significa el Petronio para el Pacífico colombiano?

Creo que el Petronio es la ventanita que se abrió para que nuestra cultura, que estuvo tantos años allí guardadita en la selva del Pacífico, saliera con toda su riqueza e historia. Estuvo ahí muchos años esperando su momento y el Petronio es esa vitrina para que salga al mundo. Para nosotros es el evento más impórtate a nivel cultural. Es el encuentro del autoreconocimiento, ya que en el Pacífico por divisiones políticas, territoriales y económicas no estamos tan cerca y poco a poco hemos ido descubriendo y aprendiendo las diferencias y los puntos en común. Autoreconocerse es muy importante para cualquier cultura.

¿Usted cree que la juventud del Pacífico está interesada en preservar la tradición musical de la región?

Ese es un proceso que hay que contextualizar. Aquí en la ciudad el proceso es más lento porque recién están llegando esas raíces y hay un bombardeo muy fuerte de la salsa, del reggaetón y de la salsa choke. Pero en la región sí se ha disparado la motivación y el intereses de la juventud por lo suyo. La música ancestral tiene un sistema bien cerrado, musicalmente hablando, y para que le guste a los jóvenes todavía tiene mucho trecho. Sin embargo tiene tanta fuerza y produce tanta pasión que ha cautivando a la juventud.

¿Qué opina de la posibilidad de crear una entidad como Corpopetronio?

El festival lo administra el alcalde y el Secretario o la Secretaria de Cultura de turno. Ahí hay un equipo con una infraestructura y la experiencia de la producción que ha tenido un proceso de aprendizaje de una nueva cultura. Pero muchas veces por desconocimiento de la cultura se toman medidas un poco equivocadas y un poco descontextualizadas y creo que allí surge la necesidad de hacer una organización que le permita más participación a los protagonistas de la cultura. Ahí se tiene que dar un encuentro, un debate, mirar los pros y los contras de todo eso, porque cuando se privatizan las cosas cogen otro rumbo y otros intereses. Estoy de acuerdo que se de la charla y el análisis, y creo que tenemos la capacidad de hacerlo de una manera muy profesional y civilizada. Yo he luchado mucho porque se mantenga la idea inicial de Germán Patiño y Germán Villegas, la cual es unir e ir generando canales de comunión entre el Pacífico y el interior del Valle. El Petronio genera eso y creo que una figura mixta puede funcionar, en la que este el estado y un equipo de personas conocedoras de la cultura del Pacífico.

¿Cuál es su recuerdo más preciado del festival?

El primero fue muy importante y de mucha satisfacción. Yo me gane tres premios, fue una cosa mu grande subir tres veces a ese escenario a recibir los trofeos y dar un discurso y toda la cosa. Ese momento fue muy importante para el grupo, nuestras familias y para Guapi. Fue muy emocionante. De ahí nos fuimos a rematar a la calle donde vivía mi mamá e hicimos una verbena tremenda.

Esteban Copete

Director del Kinteto Pacífico y nieto de Petronio Álvarez. Es el representante del futuro de la música del Pacífico y actualmente forma parte de Río Mira, un grupo colombo-ecuatoriano acobijado por el AYA Records.

¿Cómo ha visto la evolución del festival a través de los años?

Pienso que en la parte musical hay una mejora innegable en cuanto a la preparación de los grupos. Veo que los músicos cada vez le imprimen más profesionalismo a sus propuestas. Por ese lado el crecimiento ha sido evidente porque cada vez hay más grupos reconocidos y con propuestas nuevas y muy interesantes. Eso creo que es muy importante para el movimiento de la música del Pacífico, porque los artistas están viendo la música de una manera más seria y están viendo para adentro de sus pueblos para trabajar con las música que nos pertenece a nosotros.

¿Qué significa el Petronio para el Pacífico colombiano?

Una ventana grande para visibilizar proyectos, culturas y la región en general. Es un festival que la gente lo siente muy propio, por esos beneficios que le ha traído al Pacífico. Es una ventana importante para que la gente conozca la cultura e inclusive algunas problemáticas que ocurren en el Pacífico, ya que por medio del festival los artistas traen composiciones o discursos que hablan de las problemáticas que suceden en el Pacífico.

¿Usted cree que la juventud del Pacífico está interesada en preservar la tradición musical de la región?

El movimiento va creciendo. Gracias a esto se impulso la creación de escuelas y eso ha ido estimulado a los pequeños para que estén en contacto con la cultura de su región. Y veo que crece el interés de los adolescentes por hacer grupos con toques del Pacífico y siempre me escribe gente del interior que tiene el interés de aprender a tocar marimba. Veo que el festival ha ayudado a que crezca ese interés.

¿Qué opina de la posibilidad de crear una entidad como Corpopetronio?

Ese tema hay que revisarlo muy detenidamente porque para mi concepto, como ha venido funcionando el festival manejado por la secretaria de cultura, con todo lo bueno y todo lo malo que pueda tener, siento que ha funcionado bien. Creo que el que esté preparando la propuesta de Corpopetronio tiene que exponerla muy bien a todo el publico interesado para ver en realidad de qué se trata, porque si es una propuesta que va busca privatizar ciertos espacios del festival siento que no es nada positivo.

¿Cuál es su recuerdo más preciado del festival?

El reencuentro con toda la gente que generalmente uno se encuentra en esta fecha. Eso es lo que me llena de gratitud. Compartir con otros músico y aprender de ellos. El compartir es lo más bonito del festival.

Zully Murillo

Esta maestra de 72 años nació en Quibdó y cuenta con más de 200 composiciones en su repertorio entre ellas La Banda, Jugando y Los Espantos.

¿Cómo ha visto la evolución del festival a través de los años?

He visto que cada vez se enriquece más, se proyecta más internacionalmente y e notado mucho crecimiento en todo. Es una evolución favorable.

¿Qué significa el Petronio para el Pacífico colombiano?

Es un instrumento para unir a los pueblos del Pacífico y ha logrado una identidad. Ahora se dan cuenta que son pueblos hermanos y este es un gran evento para compartir e identificarse y se comparten sabores cultura, amistades y aprendizajes.

¿Usted cree que la juventud del Pacífico está interesada en preservar la tradición musical de la región?

Veo interés pero siempre se las comunidades están permeadas e influenciadas de ritmos extranjeros como el hip hop . Pero se está tratado de corregir esa falla. Sé que en muchos pueblos del Chocó hay escuelas de música, incluso financiadas por el estado ahí hay muchos niños interesados por aprender los sonidos. Veo instructores preocupados porque en cada municipio exista una escuela de música.

¿Qué opina de la posibilidad de crear una entidad como Corpopetronio?

Me gusta que las cosas estén así, que se mejoren para que no muero. Creo que todos podemos sacarlo adelante sin necesidad de entregar un patrimonio público a entidades privadas.

¿Cuál es su recuerdo más preciado del festival?

El mejor fue el primer Petronio porque la gente llegaba con un espíritu abierto ante la novedad de lo que se podía encontrar y siempre fue superior a lo que se imaginaba. Ver el sacrificio de la gente que iba llegando de comunidades apartadas para ver que había. Esos primero momentos fueron impactantes al notar esa alegría de la gente. Y lo máximo era estar en el Teatro Los Cristales. Era lindo no tenia ni fronteras ni barreras. El publico salía acompañado de los grupos como si fuera un carnaval y seguían con la fiesta.

Inés Granja

Conocida como “la voz de la marimba” es una de cantadoras más importantes de todo el Pacífico. A cantado en grupos como Socavón y Grupo Santa Bárbara de Timbiquí y a compuesto temas clásicos como “La memoria de Justino”, “La marea” y “Los camarones”.

¿Cómo ha visto la evolución del festival a través de los años?

Desde que empezó el festival hubo unas cinco veces que no fui. La primera vez me gusto porque estaba organizado y fue muy bueno. De cierto tiempo para acá el festival ha tomado otra dimensión. En primer lugar buscan jurados que no saben qué es la música tradicional del pacífico. Yo diría que hay que buscar personas idóneas que tengan experiencia y que califiquen de acuerdo a lo que haga cada grupo. El festival a dado un vuelco como para atrás. Además hay mucha rosca y lo digo porque en el 2010 pensé que iba a ganar el primer puesto y se lo dieron a otro grupo de Timbiquí y entonces para contentarnos nos dieron el segundo puesto y para contentarme me dieron el primer puesto a mejor interprete vocal. Pero bueno eso ya pasó, pero desde el 2010 juré no subirme a esa tarima.

¿Qué significa el Petronio para el Pacífico colombiano?

El festival significa mucho porque, gracias a este, la música del Pacífico se difunde nacional e internacionalmente. Y por lo menos yo le debo mucho porque he aprendido y he adquirido conocimiento.

¿Usted cree que la juventud del Pacífico está interesada en preservar la tradición musical de la región?

Varios sí, pero no todos porque la juventud se ha enfocado mucho en el bendito reggaetón y en la salsa choke, pero hay varios muchachos que sí están interesados. Por lo menos en mi pueblo hay una escuela. Lo que pasa es que la política daña la cosa por eso es casi no prospera la enseñanza de la música. Pero allá solo con una charla los muchachitos ya bailan. Y le digo que no les puedo prohibir que bailen el reggaetón y eso, pero siempre tienen que tener en cuenta la música nuestra, la de nuestro Pacífico, la que usted lleva en la sangre.

¿Qué opina de la posibilidad de crear una entidad como Corpopetronio?

Creo que el alcalde está como lejos de conocer lo que es un festival como el Petronio, pero ojala esta iniciativa sea para bien. Me gustaría que fuera con personas con buena experiencia en lo que es la música de marimba.

¿Cuál es su recuerdo más preciado del festival?

Una vez que yo fui estábamos en el hotel La Merced y estábamos ensayando la canción inédita de ese año que era “Los Camarones” y ese hotel se llenó de gente. Nos tocó parar porque era la canción inédita. Una muchacha la grabó y la subió a YouTube. Desde ese entonces anda los camarones navegando, antes incluso que yo sacara el video.

Nidia Góngora: Es una de las maestras más importantes del país y tiene una de las mejores voces de todo el litoral. Actualmente dirige el grupo Canalón de Timbiquí y a participado Socavón, Quantic y Ondatropica.

¿Cómo ha visto la evolución del festival a través de los años?

Como todo evento que crece y que con el transcurrir del tiempo se hace más grande, veo que ha sufrido una transformación y ha crecido muchísimo. Cada año toma mas importancia y es uno de los eventos mas sobresalientes de Cali. Dentro de estos 20 años ha servido de ventana para todos los músicos y artistas del pacifico, ha sido un referente interesante de toda la cultura pacífica.

¿Qué significa el Petronio para el Pacífico colombiano?

El festival se ha convertido en un espacio de difusión y de visibilización de la cultura del Pacífico. Ahorita vemos que la oportunidad no es únicamente para mostrar y difundir la música, sino todo lo que forma parte d esta tradición ancestrar. Para mí es uno de los espacios más importantes que tenemos para mostrar nuestra tradición.

¿Usted cree que la juventud del Pacífico está interesada en preservar la tradición musical de la región?

Sí está viva, yo puedo dar testimonio porque a través de la Escuela Canalón de Timbiquí –al igual que otros procesos de otros músicos– aquí en Cali, en otras ciudades del interior del país y dentro de los territorios, hay muchos procesos que se están adelantando a través de escuelas formales y espacios de formación musical. Todos estos espacios tienen la finalidad de que esta tradición siga viva y pueda seguir transmitiéndose de generación en generación de la misma forma en la que nosotros lo recibimos. La idea es evitar de alguna manera que de todas esas tradiciones se pierdan. Porque la tendencia ahorita es innovar, hacer fusión, experimentar, pero el trabajo de conservar la música desde lo raizal, somos muy poquitas las personas que lo estamos haciendo. Pienso que el Petronio ha servido de motivador para ciertos jóvenes que no le veían futuro a plantear su vida desde lo musical y menos desde la música nuestra. Antes no habían muchas escuelas y ahora hay mucha gente sumándose a esto.

¿Qué opina de la posibilidad de crear una entidad como Corpopetronio?

Yo lo que considero es que sea del estamento que sea o desde la organización que sea, el festival tiene que permanecer, fortalecerse y por nada debilitarse. Conjuntamente la entidad privada, la pública y nosotros, la gente del Pacífico, debemos unirnos, concertar y sacar adelante este festival para fortalecerlo cada vez más. Pienso que toda propuesta que se haga y que vaya en fusión de fortalecer este proceso y en de beneficiar a los músicos del Pacífico y todos estos maestros que por años se han dedicado a conservar y salvaguardar la tradición, es valida.

¿Cuál es su recuerdo más preciado del festival?

La primera vez que me presente en Petronio con Herencia de Timbiquí . Luego nosotros aquí en Cali conformamos Socavón con la profesa Elizabeth Sinisterra y participamos el siguiente año obteniendo todos los premiso que se dan por modalidad, nunca pensamos que íbamos a llevarnos esos logros. Y los recuerdos de los Cristales, esos fueron unos años muy bonitos porque era una sensación diferente, más cercano a lo que hacemos en los territorios. Antes se sentía más la hermandad.