Charlamos con La Yegros antes de su llegada a Colombia

Mariana Yegros es la voz del proyecto de folclore andino electrónico y cumbia digital La Yegros. La que saca la voz por las mujeres en el catálogo de discos de ZZK Records.

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01 Octubre 2014, 9:15pm

"Hubo una época en la que sentía que tenía que dedicarme a otra cosa porque el público no iba a nuestros shows o nos miraba raro, por vernos como los locos que mezclábamos cosas raras".

La que habla es Mariana Yegros. Una argentina que tiene bailando a toda Europa y que pronto aterriza en Colombia para presentarse en Medellín y Bogotá.

Mariana es la voz del proyecto de folclore andino electrónico y cumbia digital La Yegros. La que saca la voz por las mujeres en el catálogo de discos de ZZK Records.

De la Provincia de Morón y antes voz de la compañía de artes escénicas De La Guarda, Mariana hace años trabaja con el productor bonaerense King Coya (Gaby Kerpel) y con el letrista mendocino Daniel Martin. Juntos gestaron el disco Viene de mí (2013) y pronto lograron sold outs en Francia, Alemania, Austria, Bélgica, Portugal, República Checa, Suecia, España y Holanda: más de 50 conciertos en una gira que ya lleva casi dos años.

Llamé por Skype a Mariana para conocer la historia tras la consolidación de su proyecto y también para enterarme sobre el coqueto ritmo del norte de Argentina llamado chamamé.

¿Cuál es la historia tras la canción "Trocitos de madera"? Parece como una noticia sacada de Semanario de lo insólito.

Mariana: Estaba viendo la tele con King Coya y de pronto apareció un cartel, creo que en el canal Crónica, que decía: 'Una niña llora trocitos de madera'. Fue muy raro y por ahí nos quedó dando vueltas la frase. Después yo le agregué lo de 'la niña misionera no para de llorar', aunque la niña, de verdad, no era de Misiones, Argentina, sino que era de Corrientes. Fue una adaptación: le agregué eso porque mi familia es de Misiones. Y, bueno, así nació la melodía.

Y ahora es un hit. Cuéntame qué pasó después.

Y, bueno, la melodía quedó dando vueltas por unas semanas y antes que King Coya se fuera de gira como DJ a Nueva York me dijo, "¿Por qué no grabamos esa estrofa?" Y la grabamos rapidísimo y después King la ocupó en un DJ set. A las tres semanas nos cruzamos en Nueva York y la canté en vivo por primera vez. Fue increíble. La gente se súper copó y se nos acercaron unos productores para proponernos grabar un disco. Todo fue muy loco porque teníamos solamente dos canciones. Después ellos se fueron a Argentina para armar el disco y les conté lo de los dos temas. Que todavía no podíamos armar un disco, pero sí podíamos soltar un single. Y ahí, el 2009, salió un single online que no tuvo promoción pero que fue el disparador para pensar el disco.

Con los dos temas ["Trocitos de madera" y "Cariño"] me invitaron, junto a King Coya, a un festival en Roskilde, Dinamarca, y allá estuvo rarísimo: la gente explotó. Le encantó nuestra música. Con King nos pusimos a componer más temas y sumamos a Daniel Martín en letras. Entre los tres armamos un grupo de trabajo que sigue en pie todavía, porque resultó ser muy sólido.

¿Y qué dificultades tuvieron en el transcurso? Pasaron cuatro años desde que se juntaron a la publicación de Viene de mi.

Fue, más que nada, que King Coya es también productor de Fuerza Bruta y, bueno, estaba con mucho trabajo y no podía dedicarse exclusivamente al disco. Por otro lado nosotros nos exigimos que cada tema contara una historia completamente distinta entre sí y que a la vez existiera una homogeneidad en todo el disco. Eso fue muy difícil de lograr. King Coya es muy exigente y nos llevó mucho tiempo lograrlo.

El sueño era terminarlo de una vez por todas para poder recorrer cada provincia de Argentina. Fue muy loco porque a la semana que salió nos avisaron que nuestra música estaba rotando en una de las radios más importantes de Francia, una escuchada por gente joven y en donde pasan lo nuevo y lo innovador [Radio Nova]. "Viene de mi" se transformó en una canción muy escuchada. Y, por otro lado, en Alemania, en otra radio (Funkhaus Europa), salió escogida canción del año y eso nos abrió una puerta que nos permitió hacer una gira por Europa. Fue una suerte de revolución o algo así.

¿Es cierto que te criaste en medio de chamamés?

Es cierto, jajajá... Mi familia es de Misiones y escuchaban el chamamé día y noche. Sobre todo mi papá, que es fanático, entonces he estado escuchando chamamé toda mi vida. Los fines de semana eran asado y chamamé. Tengo ese recuerdo vivo del chamamé y, por otro lado, también de la cumbia que a mi mamá le gustaba mucho, sobre todo la de Los Wawancó. Yo soy, exactamente, de Morón, al oeste de Buenos Aires, y mis padres fueron unos de los primeros pobladores en llegar a esa zona. Cuando llegaron era todo campo y se instalaron y empezaron a levantar su casa. Luego, al frente, llegó mi madrina que es de Chaco y luego otra familia que es de Corrientes... y así. Entonces en Morón, como en muchos barrios de Buenos Aires, hay gente que viene desde la provincia a buscar el trabajo a capital o alrededores y se instala y traen sus costumbres a los barrios. Por eso se escucha mucho el chamamé.

¿Y puedes explicarme qué diablos es el chamamé?

Jajajá... y el chamamé (según mi versión, desde lo emocional, no lo técnico) es un ritmo que se escucha en el norte de Argentina (Misiones, Corrientes, Entre Ríos) y que es muy alegre y se baila en pareja. Los instrumentos que se usan son el acordeón, el bandoneón, la guitarra. Mantiene mucho ritmo y es muy rápido.

Otra adaptación de la cumbia que tienen en Argentina es la villera.

La cumbia villera surgió hace un tiempo en medio de una situación social muy fuerte en Argentina. Surgió de las villas y por eso se llama villera. Son músicos que viven, sobre todo, en el cono urbano bonaerense donde están muy ligados a ver la vida del trabajador y también la del delincuente. Ellos encontraron, de esa manera, una forma de poder reclamar y expresar situaciones que sienten necesarias. Es una manera de expresarse que respeto, aunque no tiene que ver con la cumbia que yo hago... pero que, claro, como toda música, está bien.

Algo que destaca de La Yegros es la energía de los shows...

Para mí, de todos los trabajos que hago (ensayar, componer), el que más me gusta es el 'en vivo', es decir, ese contacto con el público y los músicos. Con el estar ahí en el momento más alto y verdadero y en donde lo que uno hace puede salir y conectar con la gente. Siento que hay una energía muy poderosa que sale de mí y de los músicos con los que desde hace un año y medio estamos girando juntos en La Yegros. Como que cada vez nos acercamos más, pues todos tenemos la particularidad de sentir pasión por lo que hacemos y la verdad es que la energía en nuestros shows fluye súper fuerte y es muy caliente y muy poderosa. Y eso se nota: la gente nos dirige. Siento que entregamos todo y somos sinceros dentro de lo que hacemos. Por eso la respuesta que generamos.

La Yegros toca este 10 de octubre en Bogotá (La Ventana) y en Medellín en el marco de Circulart.