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los propios

Ya no se hacen discos como “Chapinero: Gaitanista”

Profanando al 'Sargento Pimienta' de los Beatles, la pieza de Troller y Arias cumple 25 años y como el mártir político que le prestó su apellido, sigue sin encontrar reemplazo.

08 Octubre 2015, 7:36pm


Los males de los que todos se quejan en la principal capital de Colombia están como un lulo. Rechinantes. Los transeúntes, al menos los que hacen pataleta en redes, odian desde el tráfico hasta el clima, pero lo que obvian es que no es ninguna novedad. Considérense descubridores del agua tibia.

Desde que el barrio Galerías era más conocido como Sears, treinta años atrás, los capitalinos hemos vivido entre trancones y charcos, y entre una tempestad peor: una sobredosis de información de tintes apocalípticos, con pastores evangélicos apoderados de la radio y políticos chanchulleros vociferando en la caja boba. Así que la pregunta no es si esto va a cambiar, sino por qué si esto sigue igual ya no se hacen discos como Chapinero: Gaitanista, que el Hotel Regina y La Orquesta Sinfónica Chapinero editó en vinilo en 1990 y con una portada que plagió a la del Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band para crear su propio bestiario de personajes colombianos, desde los más geniales hasta los más indeseados.

Chapinero: Gaitanista, de hecho, no se limitó solo a retratar el zoológico social, sino que fantaseó con supuestos como el día en que Bogotá tuvo metro, un proyecto que a estas alturas sigue siendo un sueño húmedo y que en el universo imaginario de este elepé va de Puente Aranda a Chapinero. Gaitanista fue más allá y también sacó a flote la lagartería en el mundillo del arte colombiano (con una supuesta inauguración de una exposición de Omar Rayo en una de las discotecas más famosas, Keops, donde Soda Stereo en realidad tocó en 1986), y satirizó el fenómeno del “rock en español” que hacia 1990 ya había entrado en una zona de confort bastante tediosa y en la que cabían desde Charly García hasta Franco de Vita.

Como la oratoria del prócer político del que tomó su título y a quien asesinaron en El Bogotazo del 9 de abril de 1948, Jorge Eliécer Gaitán, en 25 años nadie en Colombia ha grabado ni lanzado algo parecido a Chapinero: Gaitanista, cuyo repertorio nunca fue tocado en vivo y se lanzó “en un sitio absurdo” conocido como Café y Crepes. “Un lugar de encuentro de montañistas y escaladores en roca”, según lo describe el periodista Eduardo Arias, quien junto a su colega Karl Troller, ambos socios durante años en un punzante proyecto de humor político colombiano, fueron los Pimpinela con gracia y sin drama que se encargaron de la grabación. “Nunca supe por qué nos ofrecieron este sitio si había un neurasténico que no estaba de acuerdo y que se dedicó a sabotear el evento”.

Para Arias, que Chapinero: Gaitanista sea vigente es algo que lo sorprende: “Siempre lo vi como un disco muy de época, con referencias y códigos muy precisos de 1989 y 1990. El rock en español, un comercial del shampoo Alert anticaspa, la movida madrileña, referencias directas e indirectas a Omar Rayo y su entorno de esa época...”. Pero lo cierto es que estas referencias tienen un eterno retorno en un país casi siempre condenado a repetir su historia, y por eso es que una de las canciones más emblemáticas del álbum, “Revolution No.9 de abril”, no requiere de cirugía estética para verse tan bien como antes y contonear sus sugestivas carnes: el tema es un sesudo mix de 17 minutos de palabras de Carlos Lleras, David Bowie, Gabriel García Márquez, John F. Kenneddy, boletines de última hora de El Bogotazo o de los nazis tomándose Francia en la Segunda Guerra Mundial. canciones de Pink Floyd, música clásica y discursos de Jorge Eliécer Gaitán, entre muchas otras demencias.

“‘Revolution No.9 de abril’ termina con los guerrilleros del secuestro de la Embajada de la República Dominicana viajando a Cuba y hoy, 25 años después, estamos firmando la paz en La Habana”, dice por su parte Karl Troller, “y en la portada del disco aparecen también muchos personajes que aún suenan, como Carlos ‘El Pibe’ Valderrama, así sea para vender papas y refrescos; y Manuel Elkin Patarroyo (mentado inmunólogo colombiano), quien sigue sin encontrar la vacuna contra la malaria”.

Y aunque nunca lo hicieron pensando en que perduraría en la historia, como Arias y Troller lo admiten al echar la película hacia atrás, ahora que el vinilo es tendencia hay mercadillos en los que se pueden encontrar algunas copias de la edición original a precios nada módicos, pues se vende como una reliquia del rock nacional.

En 1997, el sello MTM sacó una reedición en CD con la portada original, y aunque tampoco es tan fácil de conseguir, puede llegar a costar un poco menos que su símil en vinilo, del cual por el momento no hay planes de un nuevo tiraje. “Sí lo hemos pensado”, acota Eduardo, “pero hasta ahora no ha hecho falta porque aún nos quedan unas pocas copias”. En cuanto al retorno del espíritu del Chapinero: Gaitanista en los discos colombianos de ahora, lo que él presume es que un músico estándar de ahora no conoce la actualidad y la historia con tanto detalle ni ahínco. “En esa época leíamos mucho sobre la ‘violencia en Colombia’, un tema que fue el auge de los ‘colombianólogos’, los ‘violentólogos’ y los ‘pazólogos’ (que hoy asesoran al Estado a cambio de multimillonarios contratos). Teníamos muy presente detalles de la época del 9 de abril, Gaitanista formaba parte de nuestro proyecto de humor político y estaba muy marcado por varios años que llevábamos en esas ya entonces. Karl y yo somos periodistas y no músicos, así que nuestro fuerte (si es que tenemos alguno) han sido los contenidos expresados en la palabra”.

Escuche en exclusiva, en su totalidad y por primera vez en la interné, el 'Chapinero Gaitanista' del Hotel Regina y La Orquesta Sinfónica Chapinero aquí:



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Chucky es un viejo querido que con esta finura de columna se estrena en Noisey Colombia. Sígalo en su Twitter y cáguese de la risa durante aproximadamente 136 horas: @chuckygarcia.