Reflexiones particularmente intrascendentes

Dicen que todo metalero tiene un sandunguero por dentro

Algo quedó impregnado en nuestro ADN

por Juan Sebastián Barriga Ossa
15 Marzo 2016, 10:09pm

Foto por Juan José Horta Soto.

En algún punto de nuestra infancia, muchos de nosotros estuvimos atrapados en un rumba familiar en la que, medio dormidos y muy aburridos, vimos a nuestros parientes bailando chucu chucu con las caras coloradas, rodeados de botellas de aguardiente y ron mientras sonaba uno tras otro los éxitos de Discos Fuentes. Todo ese jolgorio y sabrosura del que fuimos testigos, es algo que sin duda quedó impregnado en nuestro ADN. Y por más rockero que seas, al menos una de esas canciones pachangueras llenas de fuego rumbero, siempre estará en lo más profundo del subconsciente, lista para hacerte mover esas caderas.

Es como si todos tuviéramos una especie de demonio tropical en nuestro interior que solo necesita unas copitas y la música adecuada para aflorar. Tal vez, esa sea la razón por la que la esencia fiestera de Colombia es la rumba crossover, la cual se celebra por igual en las novenas navideñas y en las masmoras metaleras. Todo mechudo, amante de los gritos y los pogos ha terminado escuchando salsa a las cinco de la mañana y ha bailando pegado con la prima, así no quiera admitirlo.

Juan Camilo "Bizarrio" Téllez Bernate, vocalista de Cuentos de los Hermanos Grind, opina que esto del sandungueo innato del metalero aflora después de cierta edad. "En una etapa temprana un metalero, o como les digo yo un "brutalito", te va a decir que no les gusta la tropicalia. Están ciegos por solo escuchar bandas de metal under de los 80 y 90. Pero ellos saben que sí son sandungueros, solo que no lo aceptan". Bizarrio cuenta que últimamente ha hecho un minucioso análisis e ideó un experimento para lograr que el tipo más extremo azote baldosa: "Sólo hay que llevarlos a una rockola, ponerles un huacal de cerveza y diez mil pesos en monedas de 200. Al principio pondrán lo más rockero que tenga la rockola, pero después de unas cervezas empieza el sandungueo metalero".

Precisamente, la tropicalia es una de las principales influencia de la composición musical moderna de este país. En los últimos años hemos visto cómo este veneno ha impregnado la música de todo el continente. Proyectos como Los Pirañas, Frente Cumbiero, Boom Full Meke y Dengue Dengue Dengue¡ han llevado el legado pachanguero de la región a otro nivel. Pero los sonidos más extremos de la música no se han quedado atrás. Es imposible pensar que en algún punto las guitarras eléctricas no se iban a encontrar con los ritmos bailables, a lo que el Viejo Jaymz comenta: "No podemos quitar la parte latina de los sonidos pesados del rock. Eso lo vemos en bandas como Puya de Puerto Rico, que hacen una mezcla de ritmos muy guapachosos. También lo encontramos en grupos como Sepultura, que desde su disco Roots para arriba han incorporado esa influencia". Por su parte, Juan La Rotta, mejor conocido como el compadre Quipitos, opina que es algo que se lleva en la sangre: "Somos Latinoamericanos, nuestros padres se criaron con música tropical, el baile y el ritmo hacen parte de la cultura del país. Nos creímos rebeldes y nos dejamos llevar por música de afuera, pero eso se sale por las costuras".

Aquí en Colombia existen varios grupos que se han dejado seducir por el sonido tropical, como por ejemplo Defenza, que integra el vallenato y la cumbia al hard core. O Ritmo Caliente, hecho por los guitarristas de Chite, que se describen como merengue gore. Ademá no hay que olvidar que Los Compadres Recerdos son rockeros de pura sepa.

"Veo que una relación que existe entre el metal y la tropicalia es las ganas de innovar que tienen los metaleros y coger ritmos de una canción popular para ponerle guitarras eléctricas con una distorsión. Esto no solo pasa en Colombia, hay varios ejemplos por fuera del país donde han hecho eso y de verdad suena demasiado bien. Cuando el metal toca otros géneros musicales puede ser innovador, contundente y obviamente gracioso", dice Bizarrio. Esa unión de sonidos ha hecho surgir movimientos como el metal andino y hasta, si nos vamos al mayor de los extremos, ha dado paso a grupos como La Chiva Gantiva, liderado por Rafael Espinel: un exmetalero caleño que dentro de la fusión criolla que caracteriza a esta banda, mete partes de guitarra pesadas y furiosas, al estilo de Rise Against The Machine.

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