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Una charla ociosa con Toxicómano: "La moda es el punk de los gomelos"

Hablamos con él sobre el rol de su graffiti, de los graffiteros y de política.

A Toxicómano no le gusta mostrar la cara. Se le conoce por frases célebres como "Los feos somos muchos más", "No vote" o "Policía asesino".

Desde hace una década se ha dedicado a rayar las paredes de las calles de Bogotá con esténciles de personajes, animales y frases que hacen reflexionar sobre la situación social del país a través del humor y la pintura.

A principios de abril, se unirá con nuestra plataforma hermana ¡Pacifista! para crear un mural en el norte de Bogotá donde se replicará la cuenta de los líderes sociales asesinados en el país desde la implementación de los acuerdos de paz, que ¡Pacifista! viene haciendo en su plataforma desde el 1 de diciembre de 2016. 

VICE: Toxicómano, mucha gente lo considera "el mainstream" del graffiti, ¿qué opina de esto?
Supongo que es gente que en realidad no ha evaluado realmente la escena que hay en Colombia o no la conoce. Simplemente, es el nombre que más asocian con mi trabajo. Pero si seguramente conocen algo de lo que hago se darán cuenta de que nada de esa palabra está involucrada en él.

¿Cuál es la escena del graffiti en Colombia hoy en día?
La escena es underground, una que no le interesa el reconocimiento. Las cosas se van dando con el tiempo, hay gente muy buena. Hoy en día hay mucho talento y muchas personas lo están haciendo.

El graffiti normalmente se asocia con pintar en la clandestinidad o con lo prohibido, pero a usted le han pagado por pintar murales en la ciudad. ¿Cree que hay una doble moral en que le den plata por hacer un graffiti?
Son dos términos distintos. El graffiti es hacer algo en la calle sin permiso. Lo otro como tú lo mencionaste es un mural, es distinto, te pagan por hacerlo. Seguramente nadie me va a pagar por hacer un graffiti. En esa diferencia de términos se debate todo.

También me raya un poco que todo tenga que estar en términos, en etiquetas, en nombres, pero también a veces es necesario para diferenciar un poco las cosas.

¿Está mandado a recoger el concepto de que el graffitero tenga que trabajar a escondidas?
No, como te decía antes, es algo clandestino, es algo anónimo que quieres hacer. En esa medida seguirá creciendo.

Alguien ahorita en realidad no le interesa pintar algo sin permiso. Sino que le interesa ganar dinero, ser famoso, ser reconocido. Ese es un espíritu que manejan de pronto los ilustradores, los diseñadores y quieren involucrarse en eso.

Pero para alguien en un barrio que hace graffiti pues en realidad no tiene en cuenta ninguno de esos conceptos.

¿Qué opinan los graffiteros de las diferentes técnicas? ¿Hay unas más adecuadas que otras para el graffiti?
No, yo pensaría que todo vale. O sea el graffiti en la calle puede ser desde utilizar aerosol, un marcador, una tiza, hasta rayar con una llave una superficie. En el graffiti es muy difícil generalizar porque hay muchas escenas y la gente piensa y se mueve de manera muy distinta.

Hay gente que es muy radical que cree que si no es con aerosol no es graffiti o que si es con permiso no es graffiti, como en mi caso. Es difícil como englobar una sola. Yo pensaría que en realidad la técnica ya pasó: valen todas. Lo que se mantiene es el espíritu de hacerlo sin que nadie te mande a hacerlo.

Yo creo que el extremismo en el graffiti es información que ha llegado de otros lados donde hay graffiti y que se replica como llegó acá. Pero acá las cosas se van acomodando, se da un mestizaje y cada escena de cada país se vuelve propio. En Colombia el arte urbano tiene un carácter un poco más social y político que en otros países, por lo que vive el país.

Háblenos de sus personajes. ¿Se trata de personajes reales? Por ejemplo: Eddie.
Sí, lo que son fotografías, la mayoría son personajes reales. Eddie es un gran amigo de toda la vida.

He pintado a mi hermana, a mis amigos, a mi perro, a mi hija, al que esté por ahí. Ya cuando conviertes la imagen a esténcil o en alto contraste se desdibuja un poco la persona que era y se convierte en un personaje. En realidad eso me gusta un poco.

¿Cómo los escoge?
Es algo aleatorio. Lo de Eddie fue en realidad porque trabajaba haciendo peritaje de accidentes de tránsito y tenía una cámara digital hace mucho tiempo. Y cuando me dejaban la cámara en los fines de semana, estábamos bien punkeros en el parche, entonces aprovechábamos para tomarnos fotos y molestar.

Pero digamos que la gran mayoría de imágenes son sin pensar. Son fotos de algún momento que después uno las ve y pueden servir para algo.

¿Cuántos personajes tiene?
Creo que Eddie es el que más he pintado porque resultó que las fotografías y su fisionomía tenía algo especial. La imagen tiene algo de magia. Aunque no se pretendía que fuera la firma del asunto, se convirtió con el tiempo en el personaje de Toxicómano.

Aparte de él, no existen otros personajes tan constantes.

Muchas de sus frases en los muros vienen de canciones de punk: "Los feos somos más" de Siniestro Total, por ejemplo. Y esta banda se caracteriza por la utilización del humor para mandar ciertos mensajes. ¿Su graffiti va por ese mismo camino? ¿Por cuál?
Yo creería que mi trabajo sí está muy ligado al humor. Desde un principio he percibido que la comunicación en la calle es mucho más constructiva cuando tiene humor o cuando es muy dramática. Prefiero el lado del humor, de la sátira, de la ironía. Siempre hemos tenido mucha influencia de esas bandas españolas porque manejan más o menos los mismos conceptos y todo con un aire de intelectualidad.

Por eso he tomado varias frases de grupos de ese estilo que empatan perfectamente con lo que quiero mostrar.

Me gusta manejar el texto porque es algo más directo para la gente y me gusta ser directo con las personas.

¿Cuál es la relación entre el punk y el graffiti?
Creería que en su principio es la filosofía de hacer las cosas uno mismo, de hacer rebeldía, de ser "revolucionario". Pero creo que es en eso. Yo empecé más en el punk, más en la música, en las carátulas y en la manera en la que se difundía este tipo de música. Hay mucha relación con la autogestión y con el graffiti.

En el punk vale la mancha, el error, ese tipo de cosas que uno sin ser tan bueno lo fresquean para poder hacer las cosas y no importa si queda torcido o malo dentro de la dinámica de la misma estética. También el bajo presupuesto, el punk que tú ves que en las portadas de los discos son de una sola tinta, dos tintas. Una fotografía robada y retocada, el collage. Todo ese tipo de cosas se nos facilitan y hubo empatía con el punk para hacer este tipo de cosas.

Yo sigo siendo punkero. La mayoría de los jóvenes hoy en día son punkeros. Actualmente serlo no significa tener una cresta: punkero es no comer cuento de las cosas, estar pendiente de qué sucede, de no dejarse, moverse, autogestionar, conseguirse su dinero, meterle la ficha.

La moda es el punk de los gomelos.

Usted hizo un mural financiado por IDARTES. ¿A quién le diría que no?
A una multinacional que ya tenga reconocidas sus malas acciones. Gente que han asesinado sindicalistas en Colombia. Lo evaluaría porque no está en mis principios.

De resto, entiendo que detrás de las empresas hay personas y algunas cosas se podrán hacer. No es una cosa de "estoy en contra de".

Tengo que evaluar si va en contra de mis principios, o si me toca pagar el arriendo, pero esa no es la idea.

A usted qué le da de comer. ¿El graffiti?
Estudié tecnología en publicidad. Nunca trabajé en agencia, siempre como independiente. Al principio hice diseño gráfico y después me vinculé con la calle y afortunadamente encontré una manera de sobrevivir haciendo eso.

Pero no sé, me gustaría ser como locutor de muñequitos. Algo totalmente diferente, espero poder serlo algún día.

Su graffitis tienen de alguna manera un trasfondo político. ¿Cómo se siente frente a la política colombiana? ¿Por quién va a votar en 2018?
No sé todavía [risas]. Por quién me va a tocar votar en las elecciones, más bien. De hecho, de las primeras pinturas que hacía pintaba "No vote, no sea güevón", pero todo ha cambiado últimamente. Pienso que votar es una oportunidad de decidir y chévere tratar de incidir en algo. Pero no sé por quién.

Creo que lo político no es jugar por un bando o por el otro. Lo político es algo individual. Incluso creo que salir a hacer un graffiti que tal vez sea tu nombre únicamente también es un acto político porque a la final de las personas de esta ciudad, muy pocas salen a hacer eso. Y al hacerlo con su dinero y con los riesgos que conlleva hacerlo, lo considero como un acto político.

Me interesa que el mensaje como tal sea directo y contundente. También me gusta dejar una marca porque en la calle todo es publicidad. Es la información que está gratis para la gente. El graffiti es una manera diferente de hacer política.

Mi mensaje recurrente en los graffitis que no está explícito pero está detrás es "Usted también puede hacerlo". La gente cuando lo conoce a uno se da cuenta de que no es mayor cosa, más que todo es ánimo.

¿Por qué aceptó hacer el mural de los líderes asesinados para ¡Pacifista!?
Creo que es una gran oportunidad porque no es un trabajo normal. Lo que estábamos hablando ahorita de las empresas es muy diferente si haces un mural para un producto y muy seguramente quede bien, te pagan bien, la marca tampoco es muy amenazante. Pero en esto hay una oportunidad de incidir en las personas, de que le pongan atención.

Además, como ahora todo es tan virtual, hace falta el impacto en la calle.