Ilustración: Sara Agustina | VICE Colombia.

Universidad del Valle: ‘Hay que boletearlos cuando la universidad no te apoya’

Tanto protestaron mujeres estudiantes y docentes contra el acoso sexual que la institución por fin empezó a ponerse las pilas.

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24 agosto 2017, 1:41am

Ilustración: Sara Agustina | VICE Colombia.

En Cali conocen de sobra el caso de Juliana*. Su historia ha sido el punto de partida de diversos grupos de mujeres de la Universidad del Valle dedicados a denunciar el acoso sexual. Ella es un símbolo anónimo, una especie de minuto cero para decir con fuerza: 'Ya no más'.

A Juliana, cuenta el diario local El País , el 13 de noviembre de 2014 su acosador la amarró de pies y manos en la sede principal del centro educativo, le tomó unas fotos y se las mandó a por correo a sus padres. Posteriormente, estos le confirmaron la versión al diario El Espectador y aseguraron, además, que el acoso venía sucediendo desde antes, que habían informado a la Fiscalía y que nunca recibieron una respuesta.

El mismo día del episodio, cuando ya el asunto circulaba con fuerza en las redes sociales, la rectoría de la Universidad del Valle anunció en un comunicado que tomaría medidas. Pero no fue así: hasta hoy la institución no ha impuesto sanciones, ni ha llevado a cabo investigaciones, a pesar de que sus representantes hablen del caso como si hubiera sido ayer.

"El Comité de Derechos Humanos de la Universidad del Valle conoció el caso y lo entregó al abogado para que asesorara jurídicamente a la estudiante y su familia", le dijo a VICE Édgar Quiroga, vicerrector de Bienestar Universitario. Liliana Casañas, abogada de la misma vicerrectoría, nos dijo que no abrieron un proceso debido a que la estudiante no quiso suministrar información.

Y esto es cierto: Juliana, en efecto, decidió callar.

Para este reportaje, la estudiante habló por primera vez con un medio de comunicación sobre lo que vivió hace casi tres años en el campus de la Universidad del Valle. "Tuve muchos problemas personales y psicológicos", dice. "Sentía que quería salir corriendo. Pedí cerrar el caso en la Fiscalía y no volví a hablar de esto con absolutamente nadie".

La historia de Juliana tiene dos formas de leerse. Por un lado, es el drama de una mujer que prefirió el silencio al tortuoso y muchas veces ineficaz proceso de denunciar a su victimario y exigir justicia. Por otro lado, es una historia de protesta, del ruido que puede producir una injusticia en una universidad y de la solidaridad que puede despertar.

Paradójicamente, el silencio de Juliana ha sido acompañado por una resonancia inusitada en medios locales y nacionales. Y ha servido de altavoz para que estudiantes y profesoras de la universidad se unan y creen colectivos con el fin de ponerles un punto final a la pasividad de las directivas y revelar la realidad del acoso sexual en la universidad.

* * *

Entre sus métodos para hacerse escuchar a como dé lugar, los colectivos feministas de la Universidad del Valle han recurrido al denominado 'escrache', una forma de protesta que busca denunciar y ridiculizar públicamente a los supuestos acosadores mediante panfletos, caricaturas y conversaciones virtuales expuestas al público.

Ante la inoperancia o la desatención de instituciones oficiales, los mecanismos de presión suelen funcionar. Han funcionado en Bogotá, como VICE contó hace un año, en relación con la violencia sexual universitaria. Y, desde el caso de Juliana, ya funcionan también en Cali: hoy las feministas de la universidad se han sentado con el más alto nivel directivo, todo para impulsar rutas que le den manejo a episodios de violencia sexual.

Averiguar por el escrache en la Universidad del Valle llevó a VICE a entrevistar a una estudiante de Literatura llamada Laura* y a conocer la historia de acoso sexual que supuestamente vivió en 2014 y que denunció por todo el plantel. En 2015, sin embargo, la Oficina de Control Disciplinario archivó el expediente porque, según su concepto, el hecho nunca existió. "Boletearlos es lo que tenés que hacer cuando sentís que la universidad no te apoya", nos dijo la estudia

VICE tuvo acceso a la documentación completa del caso de Laura. Su denuncia en la Fiscalía dice que un día un profesor le agarró la cara y le lamió la boca. A la declaración se suma el testimonio de una profesora que sostiene que "es usual que ( el profesor acusado) recurra a la ridiculización en público (...), a burlarse de sus estudiantes profiriendo expresiones ofensivas e insultantes, sexistas, machistas. Valga decir que su conducta es sabida por los docentes de la Escuela de Estudios Literarios y, sin embargo, se considera un mal menor o sobre el cual no es posible hacer nada".Pero si nada se hizo desde arriba, algo habría de hacerse desde abajo.En 2015, meses después de la supuesta agresión, un estudiante de la universidad creó un blog. Laura le había pedido ayuda para exponer públicamente al profesor, y la idea del compañero fue hacerlo mediante un portal que permitiera también recibir denuncias. Por esos mismos días circuló por las instalaciones de la universidad un panfleto que denunciaba o 'escrachaba' al mismo profesor. Uno de los volantes rescatados por el blog mostraba a un hombre en su oficina teniendo relaciones sexuales con una estudiante, mientras dos mujeres esperan su turno. Se lee: "Oficina (...). Phd. Acosador". Y luego: "Por: Alumnas Acosadas. No más (...) en U".

VICE habló con el supuesto agresor. Este sostiene que es inocente y que la acusación de Laura sigue "el esquema de 'ella dijo, él dijo', pero, dado que había una clase a 20 metros de mi oficina, habría bastado un grito de la joven para llamar al menos la atención".

El método de exponer públicamente a los supuestos agresores en la universidad, por supuesto, tiene sus críticos. En conversación con VICE, el vicerrector de Bienestar Universitario, Édgar Quiroga, dijo: "Consideramos que (...) tiene implicaciones legales y éticas que es importante sopesar. Lo recomendable es acudir a las instancias internas y legales, como la Fiscalía, para así dar trámite a denuncias y procesos. La universidad, sus directivas y estamentos están siempre dispuestos a dar trámite a cualquier tipo de denuncia, queja o llamado de alerta".

Pero, ¿qué hacer cuando a una mujer no la atienden quienes deben atenderla? ¿Qué acción tomar para que las instancias competentes sientan que es necesario responder? ¿Cómo hablar de lo que nadie quiere hablar?

VICE conoció otro caso de la Universidad del Valle: el caso, precisamente, de una estudiante que siguió la recomendación de Quiroga de dirigirse a las directivas.

Según esta estudiante, un profesor la citó a su oficina, cerró la puerta, se le acercó por la espalda y le lamió la oreja. Todo, según ella, sin su consentimiento. Ella lo detuvo y le dijo, según recuerda: "¡Usted se equivoca!". No lo denunció ante una instancia legal, pero sí ante la facultad, según ella, con el ánimo de organizar una reunión con el agresor y abrir un debate sobre violencia de género. "Yo conté mi caso en una evaluación docente. Luego hablé con el director el programa y le pedí que organizara una reunión, en la que también estuviera el profesor para entender qué había pasado", dice. Y añade: "Yo le propuse al profesor (...) en la reunión con el director del programa (...) que escribiera un artículo sobre el acoso sexual universitario (...) a modo de reparación, y me dijo que no porque eso se prestaría para que lo estigmatizaran". Al final, cuenta, ambas partes convinieron en que él iba a promover y participar de un evento contra el acoso universitario. Un compromiso que el docente cumplió.

Hablamos con el profesor. Según su versión, antes del episodio, él había mantenido una comunicación informal con la estudiante vía Facebook. VICE tuvo acceso a las conversaciones: intercambiaban comentarios, canciones y, cuando se dio la ocasión, él la felicito por su cumpleaños. El docente dice que tenía la impresión de que ella le "estaba dando señales de querer una relación afectiva". Según él, en ese contexto se dio su intento de besarla. "Ese día de febrero, ella llega, yo ajusto la puerta, y hay un beso", dice. "Ella me pregunta si yo tengo una relación sentimental. Yo le digo que sí, ella me dice: 'Yo entiendo'".

Este último caso representa uno de los aspectos más complejos del acoso sexual en el ámbito universitario. Entre intentar besar a una estudiante e intentar violarla, por supuesto, hay una diferencia abismal. Sin embargo, solo el hecho de buscar un acto sexual no consentido, así sea un beso, es acoso.

El docente dice que sí hubo un consentimiento de la estudiante, pero que se "equivocó por imprudente". Él no considera que sea un acosador sexual, sino una persona que cometió un error. Por su parte, ella dice que sí se sintió acosada.

Ambos coinciden en una cosa: el caso está cerrado.


* * *

La presión de los colectivos y las estudiantes de la Universidad del Valle ya ha dado algunos frutos. Después de que el caso de Juliana llegó a los medios, la universidad decidió hacer campañas para promover la no violencia y el respeto hacia la mujer.

Las medidas no dejaron satisfechas a todas las partes, pero la universidad considera que han sido una muestra de disposición a apoyar y de voluntad de cambio. En conversación con VICE, Liliana Casañas, abogada de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario, se refirió al caso de una estudiante víctima de un intento de violación. La universidad actuó con celeridad; el responsable, un compañero suyo, confesó y rápidamente fue expulsado.

Sobre la pregunta de qué puede hacer hoy una estudiante acosada sexualmente, Alba Nubia Rodríguez, docente y coordinadora de la política pública de equidad de género de la Universidad del Valle, nos dijo: "Hemos planeado que la ruta de atención inicie en la universidad. Pero no podemos esperar a que esté anclada exclusivamente a ella, porque, ¿qué podemos hacer cuando se comete un delito?". Rodríguez considera necesario un mecanismo que integre a entidades judiciales y estatales para atender la violencia de género.

"En 2014 citamos una asamblea en la universidad. Nos reunimos muchas mujeres para hablar de lo que pasó con la chica ( Juliana) que fue abusada e invitamos al rector de ese entonces, pero él no fue", nos contó Carol Obando, una estudiante de Trabajo Social y fundadora del colectivo feminista Aquelarre. En vez del rector asistió el ex vicerrector Guillermo Murillo, y a él le exigieron una ruta de atención a víctimas de violencia sexual, inexistente en ese entonces en la universidad.

Para contribuir a ello, y ante el hecho de que los casos seguían ocurriendo y las protestas de escarnio público no cesaban, el colectivo Aquelarre presentó en 2015 la ponencia Univalle, a la construcción de una política universitaria de género. La apoyaron varias docentes, entre ellas, Alba Nubia Rodríguez, la directora del Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad de la universidad que desarrollaba por esos días la política pública integral para facilitar la denuncia y vías para solucionar la problemática.

La política fue incluida en el Plan Estratégico de Univalle 2015-2025 y, desde hace dos años, está lista para su ejecución. Sin embargo, solo hasta junio comenzó su materialización. "La política tiene una ruta de atención a las violencias de género", nos dijo el vicerrector Quiroga. "Estamos trabajando en la construcción de la misma con otras universidades de la ciudad y con la Secretaría de Asuntos de Género de la alcaldía de Cali con el fin de establecer vínculos con Medicina Legal y Fiscalía para que el proceso de atención sea mucho más expedito".

Mientras el proyecto termina de cumplirse, los colectivos se resisten a bajar la presión. Según sus representantes, el acoso sexual debe ser "una realidad reconocida y atendida". Por lo pronto, dicen, seguirán empapelando las paredes y recurriendo al escrache.

La lucha sigue, entonces.

Por petición de las estudiantes presuntamente maltratadas, cambiamos sus nombres reales por nombres ficticios.

VICE Colombia realizó este reportaje en alianza con CONNECTAS y en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas del International Center for Journalists (ICFJ).

* Nota de la redacción: Este artículo fue modificado el viernes 25 de agosto con el fin de dar a conocer la versión completa de ambas partes involucradas en el tercer caso mencionado.


Encuentre aquí todo el contenido de nuestra investigación 'Acoso sexual en la U':

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